Un árbitro somalí, nombrado por FIFA para dirigir en el Mundial 2026, no puede ingresar a Estados Unidos y podría quedar fuera del torneo. Detalles, contexto y posibles repercusiones.
Omar Abdulkadir Artan, árbitro somalí designado por FIFA para la Copa del Mundo 2026, llegó a Norteamérica con la expectativa de integrarse a la nómina de jueces que dirigirán en Estados Unidos, Canadá y México.
Pero a su llegada las autoridades migratorias de Estados Unidos le negaron la entrada y lo deportaron a Turquía.
Artan, que tiene 33 años, decía contar con la visa en regla, según declaró a la agencia AFP desde el ministerio somalí de Juventud y Deportes. A pesar de las gestiones realizadas por FIFA y la federación somalí para intentar revertir la decisión, la resolución se mantuvo firme, y el árbitro no podrá concentrarse con el resto del equipo en la ruta hacia el Mundial.
En 2025 fue reconocido como el mejor árbitro de África, un galardón que lo habría convertido en el primer representante de Somalia en arbitrar en un Mundial.
En 2024 se convirtió en el primer árbitro somalí en dirigir encuentros de la Copa Africana de Naciones, dirigiendo, entre otros, los choques Túnez-Namibia y Argelia-Mauritania.
Nacido en Mogadiscio (Somalia) en 1992, Artan obtuvo la insignia FIFA en 2018 y desde entonces fue escalando en el fútbol internacional, con designaciones en eliminatorias mundialistas, torneos continentales y encuentros de clubes de alto nivel.
La FIFA no ha aclarado más allá de confirmar la situación y ha señalado que la decisión está fuera de su alcance, correspondiendo al país anfitrión gestionar las visados.
En un comunicado, la entidad indicó: “FIFA puede confirmar que el árbitro designado Omar Abdulkadir Artan no podrá entrenar ni dirigir en la Copa del Mundo de la FIFA 2026 después de que se le niegue el ingreso a los Estados Unidos.
FIFA no participa del proceso inmigratorio de los países organizadores, y fue informada por las autoridades de que el estatus no cambiará. En línea con eventos de FIFA anteriores, el gobierno de un país organizador determina en última instancia quién recibe una visa y quién puede ingresar a su país”.
Este episodio genera inquietud dentro del propio órgano, ya que podría sentar un precedente no deseado en pleno desarrollo de la competencia. Tampoco se ha confirmado si la plaza de Artan se conservará para otro árbitro de la lista internacional o si será abruptamente cubierta por alguien más.
Contexto adicional: el Mundial 2026, que se disputará en Estados Unidos, Canadá y México, es la primera edición que se desdobla entre tres países y la que ampliará el torneo a 48 equipos, con sedes repartidas en múltiples ciudades.
Este formato busca ampliar la cobertura global y, al mismo tiempo, elevar la complejidad logística y la necesidad de facilitar visados para árbitros y personal acreditado.
En ese marco, casos como el de Artan ponen sobre la mesa la responsabilidad de las naciones anfitrionas para garantizar normalidad en la llegada de oficiales, técnicos y delegaciones que participan en el evento más importante del fútbol mundial.