La carrera de Mónaco dejó un sabor agridulce para Alpine: Colapinto terminó 14º y Gasly recibió dos recargos de cinco segundos por exceder la velocidad en el pitlane, lo que le quitó el podio. La escudería ha anunciado un Derecho a Revisión ante la FIA para revisar las mediciones.
Alpine se fue del Gran Premio de Mónaco con un sabor amargo. Franco Colapinto tuvo un domingo para el olvido en una final marcada por errores propios, incidentes en pista, penalizaciones y una estrategia que no funcionó, terminando 14.º entre los 15 que completaron la prueba.
Y Pierre Gasly, que cruzó tercero la meta detrás de un imparable Kimi Antonelli y del heptacampeón mundial Lewis Hamilton, cayó al séptimo puesto cuando se aplicaron dos recargos de cinco segundos por exceso de velocidad en el pitlane en dos momentos diferentes de la carrera.
Devastado, el francés aseguró que estaba seguro de no haber pasado los 60 kilómetros por hora en ese sector y que su castigo era injusto.
El equipo decidió no quedarse de brazos cruzados y anunció que solicitará el Derecho a Revisión para tratar de recuperar su lugar en el podio, que quedó en manos de Isack Hadjar y Red Bull.
Alpine argumenta que algo podría haber funcionado mal en el sistema de medición de la FIA, ya que se repartieron seis sanciones por la misma razón en la carrera y varias más en las sesiones de entrenamientos; además, las diferencias registradas fueron mínimas: Gasly superó los límites por apenas 0,1 km/h en la primera ocasión y 0,4 km/h en la segunda.
Pero esas diferencias, según defienden, responden a la forma en que se miden las velocidades de los coches en la calle de boxes, por lo que las opciones de revertir la decisión de los comisarios resultan complicadas.
“Estoy seguro de que lo que marca el coche está por debajo de los 60 km/h. En ambas ocasiones activé el limitador mucho antes de la línea”, comentó Gasly tras la carrera. Aunque pueda haber certezas por parte del piloto, la FIA no tiene por qué estar obligada a aceptar la revisión. El equipo alega, sin embargo, que la revisión podría aportar datos que no se habían considerado en el momento de decidir las sanciones.
Según explicó el sitio especializado The Race, la velocidad en el pitlane se mide mediante bucles electrónicos de cronometraje incrustados en la superficie de la pista y el transpondedor oficial del auto; no mediante una cámara o un radar.
El objetivo es calcular con precisión cuánto tarda un coche en recorrer una distancia determinada de la calle de boxes. En Mónaco, como reconoce Hamilton, los pilotos suelen “recortar un poco parte de la línea blanca” en la parte final del pitlane, ganando unos metros y, por lo tanto, un tiempo menor; sin embargo, el sistema utiliza la distancia real del trazado para calcular la velocidad, lo que puede dar una lectura mayor de la realmente alcanzada por el coche.
El reglamento contempla la posibilidad de impugnar una decisión si surge “un nuevo elemento significativo y relevante” de lo que no disponían las partes cuando se tomó la decisión.
Para Alpine, ese elemento sería la información sobre las velocidades de sus monoplazas, datos que los equipos suelen obtener en mayor detalle solo tras la carrera.
“No entendemos por qué recibimos las penalizaciones, no entendemos por qué varios equipos las recibieron. Fueron seis, tres para nosotros, una para Ferrari, una para McLaren y una para Mercedes. Es muy inusual. Por eso solicitamos un proceso que se llama Derecho a Revisión”, explicó Steve Nielsen, director general de Alpine.
ALPINE oficializa apelación. Miden la calle de boxes. Entienden que la longitud pudo alterar la medida de los sensores de velocidad.
Y, a falta de una decisión rápida, el equipo sugiere que este tipo de situaciones podría impulsar cambios en el sistema de medición para evitar que se repitan en el futuro.
Históricamente, el Gran Premio de Mónaco es una cita legendaria para la Fórmula 1, disputada en un circuito urbano desde hace casi un siglo. Su trazado estrecho, las paredes muy cercanas y la dificultad para adelantar hacen que cada detalle en los tiempos y en la gestión de la carrera cuente.
En las últimas décadas, F1 ha ido afinando los sistemas de medición de velocidad y rendimiento para garantizar mayor precisión, pero este caso de Alpine aparece como un recordatorio de que, incluso con tecnología avanzada, la interpretación de los datos puede generar diferencias entre lo que ocurre en la pista y lo que dicen los sensores.
Con todo, la FIA tendrá que decidir si admite la revisión y, en su caso, qué alcance podría tener. En un deporte que vive de decisiones rápidas y claras, este episodio de Mónaco añade un nuevo capítulo al debate sobre la fiabilidad de las mediciones y el alcance de los Derechos a Revisión.
Si la revisión prospera o no, podría marcar un precedente para futuros GP y, a buen seguro, encenderá una conversación sobre posibles ajustes en el protocolo de medición del pitlane para evitar interpretaciones ambiguas ante escenarios similares en trazados tan exigentes como el de Mónaco.