Tras un Monaco complicado, Alpine encara el GP de Barcelona con la mente puesta en reponerse: Colapinto, tras sus problemas, y Gasly, penalizado, buscan mejorar justo cuando Cataluña les da una nueva oportunidad.
Tras un fin de semana para olvidar en Mónaco, Franco Colapinto y Alpine quieren dejar atrás lo sucedido y centrarse en el siguiente reto: el Gran Premio de Barcelona.
El sábado en Mónaco, Colapinto dijo presente en la Q2 pero no consiguió una posición de salida que le ayudara en la peligrosa avenida monegasca. Salió desde atrás y la carrera terminó siendo dura para él, dejándolo en la decimocuarta posición, muy lejos de los puntos.
Por su parte, Pierre Gasly sí había soñado con un podio; sin embargo, una penalización posterior le costó varias posiciones y terminó séptimo. El equipo francés no tuvo el fin de semana soñado y ahora mira hacia Cataluña con la esperanza de revertir la situación.
En cuanto al plan para Barcelona, el circuito de Cataluña no es una novedad para Colapinto: el bonaerense ya disputó allí la Fórmula 1 el año anterior y terminó en decimoquinto lugar.
En las categorías inferiores, F2 y F3, sí encontró buenos resultados: el trazado catalán fue escenario de dos segundos puestos para él en ambas categorías, lo que invita a la ilusión de ver a este joven piloto acercarse a los puntos en F1 en una pista que a veces beneficia a los que buscan un buen equilibrio entre velocidad y manejo de curvas.
El GP de Barcelona-Catalunya, con una longitud oficial de 4.657 kilómetros, cuenta con 14 curvas, dos rectas importantes y dos zonas de activación de DRS. La carrera se disputará a 66 vueltas y suele ser una buena prueba para el rendimiento de los monoplaza, así como para juzgar la consistencia de las estrategias de carrera.
En términos de historia reciente, el último ganador de Barcelona fue Oscar Piastri, con Lando Norris segundo y Charles Leclerc completando el podio.
Este dato sirve de referencia para entender que, en la zona del top-3, todo puede pasar y que el que esté fino con la degradación de neumáticos y la gestión de la energía eléctrica puede hacer la diferencia.
Para los próximos días, la atención está en los horarios que, como siempre, se adecuan al calendario europeo: prácticas y clasificación el viernes y el sábado; la carrera, el domingo, en horario CET.
En España, Barcelona suele convertirse en un examen claro del equipo para afinar la aerodinámica y la puesta a punto, y Alpine necesita ese ajuste para volver a pelear por los puntos y, por qué no, soñar con una actuación que recupere confianza para lo que resta de temporada.