Alex Albon vivió un episodio insólito durante el GP de Canadá: atropelló a una marmota en Montreal, lo que dejó dañado su Williams y complicó la sesión de clasificación previa al Sprint. El incidente recuerda a incidentes similares de la fauna en este circuito y aporta un toque de surrealismo a una jornada ya de por sí intensa.
Alex Albon, piloto de Williams, vivió un episodio que nadie esperaba durante el GP de Canadá en Montreal. En la isla artificial Notre Dame, dentro del parque Jean-Drapeau, el coche del tailandés acabó por encima de una marmota al pasar por la curva entre la 6 y la 7, y el golpe dejó al coche fuera de control, estrellándose contra el muro en la fase previa a la clasificación del Sprint.
El momento quedó registrado por las cámaras de Fórmula 1 y dio paso a una situación que, pese a no dejar consecuencias físicas graves para el piloto, sí alteró el trabajo del equipo y el curso de la jornada.
Las imágenes muestran a un Williams maltrecho tras el encontronazo con la fauna local, con daños que, según el equipo, afectaron a la parte delantera y trasera, y que podrían incluir también el piso, la aleta delantera y la suspensión.
Nadie esperaba un giro así cuando el gran objetivo era encarar con garantías la sesión de clasificación previa al Sprint. Tras el golpe, el ambiente en los boxes fue de notable sorpresa y de inmediato comenzaron a saberse los detalles de lo ocurrido.
James Vowles, director de Williams, dejó claro que este circuito tiene sus riesgos y que la presencia de marmotas no es nuevo en Montreal. Explicó que el trazado, ubicado en un entorno verde y fronterizo, ha visto marmotas durante años y que, aunque se trata de un hecho aislado, las consecuencias pueden ser notables para la integridad de los monoplazas.
En su aclaración, indicó que los daños sufridos por el coche de Albon fueron considerables, afectando tanto la parte delantera como la trasera, y que, además, podrían haber dañado el piso, la alerón y la suspensión.
La reacción de Albon no fue menos destacada. El piloto mostró frustración porque la sesión de clasificación del Sprint llegaba en un momento crucial para ganar puntos y acercarse a las posiciones deseadas, especialmente tras una actuación reciente en Miami.
Aun así, el equipo trató de transmitir optimismo: confiaban en que este tropiezo no les impidiera avanzar y que podían dar un paso adelante en las siguientes vueltas para recuperar terreno.
Entre risas forzadas y un intento por mantener el ánimo, Vowles dejó caer una broma en el garaje: afirmó que el propio Albon está más preocupado por su madre, que teme tener que pagar para adoptar a una familia de marmotas.
El comentario, que puede interpretarse como un modo de aliviar la tensión, dejó a la comunidad de fans con una imagen más humana de la situación. Para rematar, la Fórmula 1 no tardó en presumir el curioso factor del día: en X, la cuenta oficial hizo referencia a una marmota llamada “Gary la marmota” que había hecho acto de presencia en las imágenes previas a la qualy, enfatizando con humor la velocidad de estos pequeños animalitos en el asfalto.
Este no es el primer choque entre una marmota y un monoplaza en el GP de Canadá. En 2018, Romain Grosjean, piloto de Haas, golpeó a una marmota durante las pruebas libres y dañó la trompa de su coche; en 2025, Hamilton tuvo un encontronazo con una marmota que le costó tiempo y le dejó dolido emocionalmente, al punto de reconocer sentirse devastado por el daño causado a la fauna; incluso se recuerda un caso anterior de 2007, cuando Anthony Davidson, de Super Aguri, golpeó otra marmota, afectando el alerón delantero y generando una de las transmisiones televisivas más recordadas por la tardanza en las paradas.
Este historial revela que, si bien las marmotas se han convertido en una especie de rumor pintoresco de Montreal, su presencia tiene efectos reales sobre la competición y la seguridad.
La FIA ha dejado claro que, aunque es difícil impedir por completo que los animales crucen ciertas zonas de las barreras, se deben mantener las aberturas de drenaje y las defensas lo más seguras posible, para minimizar daños al coche y para proteger a los ocupantes.
En definitiva, el GP de Canadá continúa siendo uno de los escenarios más veloces del calendario, y la fauna que comparte el entorno recuerda que el deporte, además de tecnología y piloto, tiene siempre un factor imprevisible que añade un componente humano y sorpresivo a cada fin de semana.