La primera aparición pública en Argentina de Luciano Benavides tras ganar el Dakar 2026 en motos, con un intenso viaje desde Arabia Saudita y un recibido multitudinario en Salta.

Las imágenes mostraban rostros agotados a la llegada de la sede de KTM en la zona norte del conurbano, junto a la Panamericana. Después de un periplo que incluyó vuelos largos desde Arabia Saudita, una escala de varias horas en San Pablo y otra larga etapa de traslado, la prensa argentina tenía frente a sí al propio protagonista de una de las grandes historias del Dakar 2026: Luciano Benavides, que llevó a su Touareg de equipo a un cierre de temporada épico, con el campeonato ya sellado en las rutas del desierto y las dunas de la península arábiga, y cuyo triunfo quedó registrado a orillas del Mar Rojo.\n\nEl cansancio parecía vencer al cansancio, pero la emoción por el logro siguió dominando la escena. En la conversación con Clarín, los Benavides repasaron no solo la hazaña, sino también lo que significa regresar a casa con un título que pocos habían logrado en su historia familiar.

Luciano dejó claro que, pese a la alegría, aún quedaba por delante el tramo final de ese viaje simbólico hasta Salta, donde les esperaba un recibimiento cálido y memorable preparado para la ocasión.\n\nLa conferencia de prensa tuvo un marco especial: fue el primer encuentro público de los Benavides en suelo argentino desde la consagración. En la charla, el campeón explicó que esta victoria representa el cumplimiento de un sueño personal, y que hasta que el cuerpo y la mente asimilen lo ocurrido podría parecerle un poco irreal.

Con la humildad que lo caracteriza, agregó que el proceso de recuperación y la propia vida tras el Dakar constituyen ahora su nueva prioridad.\n\nLa historia del Dakar tuvo un eje aún más humano: el viaje desde Arabia hasta la Argentina dejó a Luciano muy conciente de lo que implica la exigencia de un evento de esta magnitud.

Contó que su camino hacia el triunfo comenzó mucho antes, cuando, a mediados de octubre, sufrió una lesión en Marruecos que podría haber puesto en riesgo su participación.

Aun así, supo reconstruirse, enfrentó la recuperación y, a pesar de los contratiempos, logró llegar a la última etapa y superar a rivales que lo acompañaban a lo largo de los 8000 kilómetros que separan del podio.

En su relato, emergieron detalles de momentos críticos, como un golpe en el shakedown que casi le quita la posibilidad de largar la carrera y los múltiples imprevistos que le exigieron concentración constante.\n\nEl roadbook, que acompañaba cada jornada, dejó una curiosidad que el propio piloto destacó: el número 177 aparecía en varias secciones y, para él, ese dato se convirtió en una señal de confianza.

Esos minutos de tensión y esas señales se sumaron a otras experiencias, como la aparición de mensajes en sueños que, según describió, fortalecieron su determinación diaria.

Entre esas visiones, destacó un episodio en el que un sueño relacionado con Messi dejó una impresión difícil de olvidar, algo que, según explicó, reforzó su confianza en un desenlace favorable.\n\nEste Dakar no sólo fue una carrera de resistencia física, sino también de tenacidad mental. Benavides recordó que llevó al límite su preparación y su fe, y admitió que, tras la victoria, se dio cuenta de que aún quedaba mucho por hacer.

En su análisis, afirmó que la clave estuvo en una cabeza disciplinada y en el apoyo de su equipo, así como en el trabajo cercano con su psicólogo deportivo, que lo guió a lo largo de etapas complejas y incluso en momentos sin señal.\n\nEn lo deportivo, la definición fue ajustada: ganó por apenas dos segundos frente a un rival que llevó una estrategia muy conservadora y que, sin embargo, obligó a un cierre muy intenso.

El momento de la llegada no fue sencillo: antes de que el control confirmara el resultado, hubo una breve tensión en la recta final y un pequeño contratiempo para no perder la marca.

Tras el anuncio, Luciano celebró junto a su equipo KTM, mientras otros integrantes del equipo y su hermano Kevin —quien también ha sido protagonista de la historia familiar en el Dakar— compartían el júbilo y los preparativos para el siguiente capítulo.\n\nMás allá de la victoria, este Dakar dejó una marca profunda en la familia Benavides. Kevin, que hizo la transición de motos a autos tras su retirada en 2025, fue parte de la celebración y dejó entrever que el futuro podría reservarle nuevos desafíos, posiblemente en autos, como un paso natural para completar su trayectoria en el rally más exigente del mundo.

Por su parte, Luciano dejó en claro que, si bien su objetivo inmediato es seguir compitiendo en el ámbito mundial y llevar su nombre a la cima, también deberá gestionar una cirugía de rodilla que lo obligará a planificar su calendario con cautela para el próximo año.\n\nEntre risas y seriedad, se vivió un momento de reconocimiento mutuo: la familia y el equipo mostraron un espíritu de camaradería que se tradujo en la idea de un trofeo simbólico para los hermanos Benavides por haber ganado la misma etapa en categorías distintas, una distinción que el entorno del Dakar celebra como una marca de historia compartida dentro de una disciplina que exige entrega total.\n\nCon el horizonte puesto en elDesafío Ruta 40 que se disputará en Argentina en mayo, Luciano detalló que su intención es participar siempre que su estado físico lo permita y, por supuesto, que la cirugía de rodilla se coordine con su periodo de acondicionamiento.

En cuanto al futuro inmediato, dejó la puerta abierta a seguir preparando la próxima temporada y explicó que, más allá de las victorias, lo que realmente le importa es poder competir al máximo y recuperar la confianza en su cuerpo para sostener un rendimiento de alto nivel.\n\nEl día terminó con un almuerzo de cierre en la sede de KTM, seguido de un traslado en un charter hacia Salta, donde la ciudad se preparaba para un recibimiento multitudinario que coronaba a Luciano y a su equipo como protagonistas de una historia que, con el Dakar como punto de inflexión, promete seguir escribiéndose en los próximos años.\n