El Albo salteño ganó una emocionante tanda de penales ante el Lobo mendocino tras un 0-0 en los 90 minutos y progresó en la Copa Argentina, buscando su próximo rival: Vélez.

Gimnasia y Tiro de Salta dio la sorpresa y dejó en el camino a Gimnasia y Esgrima de Mendoza en una definición por penales que mantuvo a todo el estadio en vilo.

Empataron 0-0 en los 90 minutos y, en los tiros desde el punto penal, el Albo se llevó el duelo para avanzar a dieciseisavos de la Copa Argentina, donde ya espera Vélez.

La primera mitad fue deshilachada en ocasiones claras y dominada por la paciencia. Pocas jugadas de peligro, y la más nítida dejó a los mendocinos con un sabor agridulce: Diego Mondino, capitán del Lobo Mendocino, tuvo una buena oportunidad, pero no estuvo fino a la hora de definir, como le pasó después en la tanda de penales.

A nivel de juego, ninguno de los dos logró imponerse y el marcador se mantuvo en cero.

En la segunda mitad la historia se parecía a la de una tarde gris y lluviosa, con el estadio Eduardo Gallardón como escenario pero con el público lleno de entusiasmo, tanto desde Salta como desde Mendoza, que dejó claro que el fútbol de copa tiene esa chispa de imprevisibilidad.

El ambiente, de alto voltaje emocional, se combinó con el reto táctico de cada técnico para buscar un desahogo que terminara decidiendo el partido en el tiempo extra o en los penales.

Llegó entonces la tanda de penales, y allí apareció Joaquín Papaleo, el arquero del Albo, para convertirse en la figura del día. Sus paradas a Ismael Cortez y Luciano Cingolani plantaron cara a la presión inicial de la visita y dejaron el camino despejado para su equipo. Primero, Nicolás Contín convirtió para Gimnasia y Tiro; luego Franco Sivetti intentó ampliar la renta, pero Lautaro Petruchi, portero mendocino, le cerró el paso.

Con el marcador igualado, Matías Recalde emparejó la historia para el conjunto salteño, y un intento de Gimnasia y Esgrima Mendoza por adelantarse terminó en un remate por encima del travesaño de Manuel Guanini, que dejó la cosa en 1-1.

En la siguiente ronda, Papaleo volvió a aparecer para tapar el remate de Julián Ceballos, y la tensión siguió creciendo.

El momento clave llegó cuando Walter Montoya, veterano de bolsillo y experiencia, ejecutó un penal que terminó adentro de la red, pero el árbitro Nahuel Viñas lo anuló por un supuesto doble toque.

Según la lógica de los reglamentos, ese tipo de incidente exige repetición del tiro, y la decisión provocó la sorpresa y el enojo de los jugadores del Albo y de la banca de Mendoza.

Con la presión en su punto máximo, el duelo continuó. Fabricio Rojas convirtió para Gimnasía y Tiro, y Diego Mondino, ya como figura de la tanda, falló su disparo para el Lobo Mendocino. Apretando los dientes, Juan Francisco Galetto no perdonó desde el punto y colocó el balón en la red para sellar la victoria de Gimnasia y Tiro.

Por primera vez en su historia reciente, el club de Salta se metió en los dieciseisavos de la Copa Argentina, y ya sabe que tendrá una prueba de alto voltaje ante Vélez Sarsfield.

Este triunfo también cobra un matiz histórico para Mendoza: Gimnasia y Esgrima de Mendoza, que había regresado a la máxima categoría tras 41 años, quedó eliminado en una tanda de penales que expuso las grietas y virtudes de ambos equipos.

Este encuentro fue, en definitiva, una muestra de que la Copa Argentina no perdona y que, en el camino hacia la gran final, cada minuto cuenta y cada ejecución puede cambiar el destino de un club.

Ahora, Gimnasia y Tiro mira hacia adelante con la ilusión de pegar otro batacazo frente a Vélez y escribir una nueva página de su historia en el fútbol argentino.