Senegal derrota a Marruecos en la final disputada en Rabat y se lleva la AFCON 2026 tras una prórroga marcada por una polémica y la detención de un Panenka de Brahim Díaz.

Rabat fue escenario de una final de la Copa Africana de Naciones tan disputada como polémica. Senegal visitó a Marruecos en un partido que se decidió en la prórroga y que tuvo un guion de cine desde el inicio hasta el final. El estadio Príncipe Moulay Abdallah, con capacidad para 69.500 espectadores, recibió a ambas selecciones bajo una toma de lluvia constante que dejó los campos resbaladizos y convirtió el encuentro en una prueba de resistencia física y concentración.\n\nA los ocho minutos del tiempo reglamentario, el árbitro congoleño Jean Jacques Ngambo Ndala ya había mostrado su autoridad al anular un tanto de Senegal por un contacto mínimo en la jugada de un córner.

Cuatro minutos antes de lo que sería el minuto reglamentario, el juez añadió la etiqueta de controversia al partido al señalar un penal por un leve agarrón a Brahim Díaz, situación que desató las protestas de la afición senegalesa y del cuerpo técnico visitante, que creía ver una decisión injusta.

Estas acciones encendieron de manera sostenida los ánimos en Rabat y alrededor del estadio, con jugadores y parte de las delegaciones intercambiando palabras y señales de malestar.\n\nEn medio de esa vorágine, Pape Thiaw, entrenador de Senegal, pidió a sus jugadores que abandonaran momentáneamente la cancha para gestionar la tensión.

Muchos se retiraron al vestuario, pero Sadio Mané permaneció en el terreno de juego y, tras una conversación con un directivo en la grada, salió a buscar a sus compañeros y al portero Édouard Mendy, que tenía la responsabilidad de detener el remate y mantener a su equipo con vida.\n\nYa en el minuto 98, tras la revisión de la jugada y la decisión de seguir adelante, Brahim Díaz ejecutó el penal con un intento de Panenka que empezó a construir el final de la secuencia.

En un gesto de frialdad, Mendy se quedó plantado en el centro del arco y sujetó la pelota para dar un respiro a su equipo y mandar el duelo a la prórroga.\n\nLa calma de Senegal llegó poco después, cuando Gueye abrió el marcador en la parte inicial del tiempo suplementario. A los 94 minutos, el zurdazo del centrocampista senegalés se convirtió en el primer y decisivo gol del encuentro, marcando un hito para un país que ya había levantado el trofeo en 2021 y que, con este triunfo, sumó su segundo título continental.

Marruecos siguió empujando, con la esperanza de igualar, pero la defensa senegalesa realizó una actuación destacada y Mendy volvió a mostrar seguridad para cerrar la victoria.\n\nEl partido se disputó con una intensa lluvia que dejó casi desierto el estadio Príncipe Moulay Abdallah, inmenso y con iluminación adecuada. Aunque la mayoría de la afición era marroquí, los seguidores senegaleses dejaron constancia de su apoyo en las gradas y, tras el pitido final, celebraron en las calles de Rabat.\n\nCon este título, Senegal suma ya su segundo campeonato de la AFCON, tras el obtenido en 2021, cuando la victoria en Camerún ante Egipto marcó la inmersión del equipo en una era de éxitos sostenidos.

El torneo también dejó lecciones para Marruecos, un equipo que mostró carácter y que seguirá siendo protagonista en los próximos años. La final, rodeada de incidentes y de anécdotas que quedarán en la memoria de los aficionados, concluyó con la crónica de una victoria que quedará en Rabat como un capítulo importante en la historia del fútbol africano.