En Rabat, Argelia superó 1-0 a la RD Congo gracias a un gol de Adil Boulbina en el tramo final del alargue, asegurando su paso a cuartos de la Copa Africana de Naciones.
La expectativa antes del cruce de octavos de final entre Argelia y la República Democrática del Congo estuvo marcada por una lectura común entre ambas selecciones: este tipo de torneos, y sobre todo cuando actúas como visitante, suele premiar al que sabe gestionar mejor la presión y las situaciones de menor claridad táctica.
En Rabat, con Marruecos como anfitrión de fondo, el choque se presentaba como un duelo entre un equipo que había mostrado solidez en la fase de grupos y un rival que apostaba a aprovechar cada oportunidad para avanzar.
Argelia, que había dejado claro su objetivo de volver a competir por el título, enfrentaba a los Leopards del Desierto, que habían mostrado Coraje y organización defensiva a lo largo del camino hacia los octavos.
El encuentro se tornó áspero y de pocas ocasiones claras, con la tendencia de los Congo a tomar la iniciativa sin desbordar demasiado a una zaga argelina que, de pronto, pareció controlar mejor los ritmos en el tramo decisivo.
En el equipo de Petković, el plan fue claro: mantener la estructura, apostar por transiciones rápidas y, sobre todo, evitar errores en las acciones a balón parado, una de las apuestas peligrosas del rival.
La confianza de la afición argelina era notable, y la representación de los Zorros del Desierto en Rabat —un estadio con mayoría de seguidores argelinos— creó un ambiente de empaque para intentar desequilibrar al rival.
La lectura táctica se mantuvo con dominio de Argelia durante los 90 minutos, pero las ocasiones claras brillaron más por dejos de calidad individual que por movimientos colectivos definitivos.
Entre las oportunidades más claras estuvieron las protagonizadas por Bakambu, delantero del Betis, que empujó con garra para romper la férrea defensa congola, y por la seguridad de Luca Zidane, el portero argelino que intervino puntualmente para evitar complicaciones en las acciones a balón detenido.
A lo largo del desarrollo, el técnico bosnio Vladimir Petković mostró una predisposición a ajustar posiciones cuando la contienda se volvía más física, y en algún tramo final del tiempo reglamentario probó variantes para abrir la cerradura defensiva de la RD Congo.
Con el paso de los minutos, el ritmo del partido se fue volviendo más intenso y, cuando parecía que el partido podría resolverse en tiempo regular, apareció la verdadera escena decisiva.
Adil Boulbina, un joven suplente de 22 años con poca experiencia en la primera línea de ataque, saltó al terreno de juego a falta de seis minutos para el cierre.
Su entrada dio frescura y, apenas unos minutos después, capturó un centro desde la banda izquierda, realizó una maniobra para acomodarse y ejecutó un remate potente que venció la resistencia del portero congoleño.
El gol, celebrado con fervor por la afición argelina, marcó el 1-0 definitivo y obligó a RD Congo a intentar lo imposible en un tramo de alargue que terminó dándole forma al cierre del partido.
En la prórroga, Argelia mostró una versión más conservadora para asegurar la ventaja, adoptando una línea de defensa más cerrada y apostando por contraataques para pillar desajustes en la última línea congoleña.
Con el marcador a su favor, los de Petković gestionaron los minutos con precisión, y la figura de Boulbina se convirtió en símbolo de una respuesta colectiva que se mantuvo firme ante los intentos del rival por igualar.
A nivel histórico, Argelia continúa sumando capítulos en una hegemonía regional que ya les ha otorgado dos títulos de la Copa Africana (1990 y 2019) y que refuerza su estatus dentro de un continente que, año tras año, entrega sorpresas.
El triunfo deja a Argelia en cuartos de final, donde se medirá ante Nigeria, el mejor equipo del torneo hasta ese momento, que había goleado 4-0 a Mozambique en octavos.
Para RD Congo, la derrota representa una oportunidad perdida para avanzar sin recurrir a la repesca internacional, y la única vía de continuar su camino hacia el Mundial pasa por el repechaje, con la esperanza de superar a los ganadores de otras llaves para clasificarse a la próxima gran cita.
En este contexto, la Copa Africana de Naciones continúa demostrando que, más allá de las estadísticas, el hecho de competir en un formato tan exigente siempre reserva sorpresas y momentos para la historia.
El gol de Boulbina quedará en la memoria de los aficionados que siguieron este choque, y su rendimiento podría abrirle puertas en el fútbol profesional para próximos torneos, tanto a nivel regional como internacional.}