Xisco Quesada, influencer mallorquín conocido por su lucha contra el cáncer de páncreas, falleció a los 28 años en la Clínica Universidad de Navarra. Su vida y su voz sirvieron para concienciar, apoyar a pacientes y recaudar fondos para la investigación.

La comunidad digital y el mundo del fútbol se despiden de Xisco Quesada, un joven mallorquín que hizo de su experiencia personal una bandera de lucha contra el cáncer de páncreas.

Falleció este miércoles en la Clínica Universidad de Navarra, a los 28 años, rodeado del afecto de su familia y de quienes siguieron su ejemplo en las redes.

Quesada no solo destacó por su presencia en redes sociales, sino por su compromiso con valores como la resiliencia, la positividad y la solidaridad.

Su historia, transmitida a través de publicaciones accesibles y cercanas, sirvió de guía para muchas personas que atraviesan una enfermedad similar y que hallaron en su voz un apoyo extra en momentos difíciles.

Su vínculo con el fútbol se remonta a la juventud: jugó en categorías regionales como amateur y cultivó durante años una conexión cercana con el deporte y con la gente que lo rodea, manteniendo vivo ese talante de comunidad que definía tanto su vida como su causa.

Antes de su diagnóstico, Xisco era esposo y padre, y el fútbol llegó a ser parte de su identidad más allá de la competición formal. En su biografía pública, dejó claro que su vocación iba más allá de competir: buscaba inspirar a otros a través de la disciplina, el esfuerzo y la empatía.

El 5 de junio de 2025, cuando tenía 25 años, recibió el diagnóstico de cáncer de páncreas en estadio IV, con metástasis hepáticas. Aunque las probabilidades eran bajas, abrazó el proceso con una fortaleza que motivó a miles de personas a acompañarlo en ese tramo tan duro.

Durante los últimos meses, su día a día estuvo marcado por la atención médica en Pamplona, donde pasó sus últimas semanas luchando junto a su esposa Noelis y su hija.

Sus publicaciones reflejaban una determinación que trascendía el dolor y que convirtió su batalla en una fuente de conciencia para quienes lo seguían.

A través de su proyecto en redes, recibió muestras de afecto e apoyo que se transformaron en una campaña solidaria de gran alcance.

La iniciativa solidaria, impulsada por su comunidad y por figuras públicas, logró reunir a 44.600 donantes y recaudó aproximadamente €902.000. De ese total, un porcentaje entre el 60% y el 70% se destinó a una asociación dedicada a investigar tratamientos y curas para el cáncer de páncreas, con la esperanza de abrir nuevas líneas de investigación y mejorar las probabilidades de supervivencia en el futuro.

En uno de sus últimos mensajes públicos, Xisco anunció que, a partir del 1 de enero, se internaba con la mirada puesta en una recuperación, buscando reencontrarse con su mujer y sus dos hijos.

Su voluntad de seguir adelante quedó como un faro para quienes le conocían y para la comunidad que lo acompañó.

En el ámbito deportivo, la Federación de Fútbol de las Islas Baleares destacó su ejemplo de fortaleza y su actitud ante la adversidad, calificándolo como una inspiración para las próximas generaciones del fútbol balear.

El ADC San Pedro, su último club, le dedicó un mensaje lleno de cariño en sus redes, subrayando que Xisco no fue solo un capitán que defendió los colores del equipo, sino una persona que dejó huella por su cercanía, humildad y valores.

La historia de Xisco Quesada, más allá de la tristeza por su partida, representa un recordatorio poderoso de la importancia de la investigación médica, el apoyo comunitario y la capacidad de convertir el dolor en acción solidaria.

Su legado, alimentado por miles de voces que se unieron en una causa común, continúa inspirando a familias, deportistas y creadores de contenido a unir esfuerzos para enfrentar enfermedades complejas y buscar un futuro más esperanzador.