Riquelme establece la hoja de ruta de Boca para la Liga Profesional 2026, enfatiza la importancia de jugar bien, de reforzarse de forma inteligente y de devolverle una alegría a la hinchada tras un 2025 sin títulos.
En la víspera del estreno de Boca en el Torneo Apertura de la Liga Profesional, Juan Román Riquelme trazó la hoja de ruta que el club quiere seguir esta temporada.
El presidente fue claro y exigente tras un 2025 que terminó sin títulos, y, además de mencionar la posible llegada de Ángel Romero, lanzó un mensaje contundente para el plantel que dirige Claudio Úbeda: la hinchada espera una alegría y se debe trabajar para lograrla.
"Los futbolistas saben que este año deben darle una alegría a la gente", afirmó, subrayando que la prioridad es fortalecer el rendimiento colectivo.
"A mí lo que realmente me importa es que el equipo juegue bien. Siempre buscamos conformar un plantel cada vez más competitivo; cuanto más alternativas tenga el técnico, mayor seguridad va a sentir. Pero hay que entender el momento: estamos en enero, el torneo recién empieza". Estas palabras dejaron claro que el objetivo no pasa por fichar por fichar, sino por sumar recursos humanos que enriquezcan el juego y la consistencia del conjunto.
Riquelme recordó además que, en el último mercado de pases, se reforzó con nombres que hoy forman parte del eje del equipo y que la clave está en mantener una línea de crecimiento sostenido.
"Antes de Cavani trajimos a Benedetto. El año pasado se decía que habíamos hecho el mejor mercado, con siete incorporaciones. Hoy considero que Benedetto es un referente; y, respecto a Ayrton Costa, hubo críticas, pero con el paso de los meses quedó claro que es uno de los mejores defensores centrales del país".
Estas respuestas fueron acompañadas por una defensa de la estrategia de incorporaciones: no se busca llenar cupos, sino fortalecer un proyecto que tenga futuro y solidez.
Además, el mandatario dejó en claro que no se improvisa. "Si existiera la posibilidad de traer a Mbappé, te diría que sí sin dudarlo. Pero tampoco podemos perder la calma. Sabemos que el plantel está entrenando fuerte y los jugadores tienen claro que este año deben responder y darle satisfacciones a los hinchas". En ese marco, confirmó una charla reciente con Ángel Romero y explicó que, una vez intercambiados los contratos, espera que la incorporación se concreta entre mañana y pasado.
No quiso entrar en rumores sobre otros nombres, y evitó referirse a Kevin Serna; simplemente comentó: "Es un buen jugador". Tampoco mencionó a Rodrigo Auzmendi ni a Alexis Cuello, los otros dos nombres que circulan en los trascendidos periodísticos.
Riquelme, además, expresó su malestar por el tratamiento mediático alrededor de Boca. "No escuché a nadie pedir el nombre del responsable del área de violencia de género en Independiente de Mendoza; parece que se tratara de otro país.
Sebastián (Villa) se fue a Colombia, regresó 40 días después, tuvo que ponerse a punto entrenando y al tercer día ya no tenía más trabajo". En su pensamiento, también dejó una reflexión sobre cómo se deben manejar estas cuestiones fuera de la cancha.
Sobre el futbolista colombiano que ha manifestado públicamente su deseo de vestir otra camiseta, el presidente dejó una nota de ambigüedad, señalando que pasaron cosas y que, junto a Miguel, comparte recuerdos de lo ocurrido en el club.
Añadió una historia personal: habló de cómo crió a sus hijos en Don Torcuato y de la importancia de la gratitud. En otro tramo, recordó que su relación con Boca siempre fue de compromiso y que la Bombonera debe seguir siendo el escenario de las grandes metas.
La continuidad de Úbeda también quedó clara. "Ya sabíamos que Úbeda iba a continuar"; la gestión de la pasada temporada, en su lectura, dejó enseñanzas y la convicción de seguir con un proyecto que puede crecer.
En ese marco, Riquelme habló de la herencia de la gestión anterior, admitiendo que el club recibió deudas y que, tras la final de Madrid, se vendieron jugadores claves como Barrios, Benedetto y Balerdi.
Aun así, sostuvo que la realidad reciente demuestra que Boca puede generar un superávit y un rendimiento sostenido cuando se gestionan con criterio y visión de club.
Sobre el futuro inmediato, el presidente dejó claro que el refuerzo debe responder a necesidades técnicas y deportivas: "Siempre queremos traer jugadores para que el equipo sea mejor, no queremos traer por traer".
En ese mismo plano, advirtió que Cavani atraviesa una fase de la temporada en la que las molestias influyen, aunque dejó en claro que su empeño por ver al delantero rendir al máximo es firme.
La conversación terminó con una mirada hacia la Libertadores, la obsesión histórica de Boca. Riquelme recordó que aquella competición representó momentos decisivos de la historia del club y dejó una visión de continuidad: la Libertadores no es solo una aspiración de corto plazo, sino una meta que exige constancia y construcción a lo largo de todo un año.
En ese marco, el dirigente cerró con una nota de compromiso: Boca debe volver a competir por todo, con juego claro, plan estratégico y una hinchada que siga acompañando desde la Bombonera y desde cualquier rincón del mundo.