Análisis de la escena política interna de Boca Juniors ante las elecciones de 2027, con el nombre de Mario Pergolini apareciendo como posible contendiente, la posición de Juan Román Riquelme y el entramado de alianzas que ya empieza a perfilarse.

Los resultados recientes, especialmente la victoria en el Superclásico de la semana pasada, parecieron calmar las aguas dentro de Boca. De pronto, Claudio Úbeda dejó de ser silbado y hoy puede salir a recibir elogios: el arranque del equipo en la Libertadores suma puntos para el cuerpo técnico y, por extensión, para el proyecto que sostiene al plantel.

En ese marco de estabilidad aparente, surge con más fuerza un nombre que va más allá de la cancha: Mario Pergolini. Este domingo, en uno de los salones VIP de la Ciudad de Buenos Aires, donde se exhibía Franco Colapinto, Pergolini apareció acompañado por Horacio Paolini.

El CEO de las grúas, que fue vicepresidente de Boca, estuvo cerca de Román y del mundo xeneize, pero se apartó del centro de la escena por diferencias con la gestión vigente.

Ahora, un mes después, se está hablando de una posible candidatura suya para las elecciones de 2027 y de una estrategia para tender puentes con distintos actores de la política interna del club.

Pergolini no es un personaje nuevo para Boca: ya formó parte de la dirección en una etapa clave junto a Jorge Ameal y Román Riquelme, y su salida dejó una cicatriz de dudas sobre si volvería a involucrarse de forma activa.

En palabras de quienes lo rodean, está ‘todo muy verde’ y la conversación sobre su regreso, si bien existe, todavía no tiene un ritmo definido. Él mismo relató en varias entrevistas que no buscaba ser un dirigente de pasillo o de confitería, sino alguien que pudiera llevar la profesionalización de la comunicación y del marketing del club a otro nivel.

Que se subiera a una movida así implicaba un compromiso mucho más grande, dijo, y si no podía avanzar, mejor quedaría al margen.

Con Pergolini en la órbita, la escena política de Boca toma una nueva tonalidad: hay un intento claro de profesionalizar la gestión y de ampliar la base de apoyo.

Al mismo tiempo, la figura de Riquelme continúa central en la trama. Quien preside el club no está ajeno a la necesidad de consolidar una alternativa sólida para las próximas elecciones, y muchos reconocen que la actual oposición está fragmentada, lo que facilita que el mundo del ex jefe de gobierno y otros actores intenten hacerse un lugar.

Entre quienes ya mueven fichas para 2027, aparecen nombres que, si bien no llegan a una candidatura formal, muestran interés en competir o impulsar alianzas.

Jorge Reale, empresario mendocino, y un amplio elenco de ex dirigentes llegan a la mesa con la intención de encarar el proceso electoral; otros aspirantes buscan construir respaldo mediante consensos internos y coaliciones que les permitan disputar el poder.

En paralelo, algunos que ya estuvieron en la gestión anterior intentan volver a hacerse oír, con la idea de resistir el avance de proyectos rivales y de asegurar un espacio en la próxima configuración.

Dentro de ese mosaico, hay voces que señalan que la contienda en Boca no se limita al fútbol. Se cruzan crónicas, denuncias y guiones de campaña que tratan de influir en la opinión de los socios. Se mencionan movimientos y agrupaciones tanto de apoyo a Riquelme —como ‘Soy Bostero’ o ‘Boca es Boca’— como de críticas y exigencias para reconfigurar el club desde la base.

También aparecen agrupaciones contrapuestas, con nombres que traducen diferencias de visión y de estrategia para la gestión del día a día.

El plan de juego, a nivel general, no es solo vencer en la cancha: está la cuestión de la estructura del club, de su comunicación y de su modelo de gestión.

En esa línea, los candidatos buscan consolidar argumentos para convencer a los socios de que la continuidad o el cambio redundarán en una Boca más estable y reconocible, con una Bombonera reformada y una gestión que acerque a la institución a sus socios y a su gente.

A nivel nacional, la escena política también juega su papel: el debate sobre alianzas y apoyos trasciende las paredes del club y se mezcla con el tablero político de Argentina.

¿Qué hará Javier Milei, que ya dejó entrever su mirada sobre el fútbol y la política en distintos momentos? En este escenario, Boca parece mirar más allá de su estadio para entender la magnitud del ecosistema que lo rodea.

En lo estrictamente deportivo, Riquelme encara lo que podría ser su séptima Libertadores si el equipo logra sostener el rendimiento. Y, en el frente de gestión, la gran cuestión a futuro es la Bombonera: la reforma del estadio está entre las tareas simbólicas y las que mueven el día a día de la institución.

En suma, Boca se mueve entre la pasión del fútbol y una política interna que promete no dejar de dar que hablar en los próximos años, con Pergolini y otros nombres fuertes disputando posiciones y definiendo un mapa de alianzas que podría cambiar el rumbo del club durante la próxima década.