La victoria 2-1 ante Central Córdoba deja claro que la unidad del grupo y la capacidad de los suplentes están sosteniendo a Boca bajo la dirección de Úbeda. Análisis, claves y el horizonte copero.
La victoria 2-1 de Boca ante Central Córdoba en el Madre de Ciudades de Santiago del Estero dejó claro a muchos entrenadores del mundo una idea que se repite en los vestuarios cuando el equipo funciona: los suplentes pueden salvarte un partido cuando los titulares necesitan un respiro.
En Boca, ese mensaje tiene nombre y apellido: la unión del grupo, con Leandro Paredes marcando la bandera, se convirtió en un sello que distingue al equipo.
El Sifón, como se le conoce al entrenador, habló de la importancia de que el conjunto entero corra la misma suerte: cuando algún jugador hace un gol, los que están en el banco celebran como si fuera propio.
Esa complicidad no garantiza el triunfo por sí sola, pero sí se ha convertido en una pieza casi indispensable para aspirar a algo más grande.
La administración del plantel es otro de los puntos altos de Úbeda, y aquí la lógica se vincula de forma directa con la de los suplentes. A Boca no le tembló la mano para dar minutos a quienes habitualmente no son titulares si el rendimiento lo justifica. Esos minutos bien aprovechados se traducen en presión sobre los once de siempre y en una dinámica de competencia sana que mantiene al equipo en alerta.
En la práctica, los llamados “pseudo suplentes” han dado más de lo que se esperaba: ganaron a Talleres, a Defensa y Justicia y este sábado a Central Córdoba, y empataron ante Independiente.
En los últimos 12 puntos disputados, sumaron 10. Nadie puede dudar de que el conjunto está en una buena racha.
La expedición hacia Santiago del Estero tenía un objetivo claro: terminar el tramo de la fase de grupo de la Libertadores con la idea de sumar para afrontar el choque del martes frente a Barcelona SC, en Ecuador.
Boca necesita al menos un punto en Guayaquil para estar bien posicionado a la espera de definir las dos jornadas finales de local, ante Cruzeiro y la Universidad Católica de Chile.
Dos nombres que piden pista en este Boca, Zeballos y Velasco, siguen siendo piezas destacadas en el equipo de Úbeda, y su rendimiento crece a medida que las responsabilidades aumentan.
Además, la planificación para evitar riesgos terminó decantando por licenciar a Adam Bareiro, que acumulaba cuatro amonestaciones y una tarjeta pendiente; ante esa decisión, el recambio mostró su valor.
En un plantel que compite en tres frentes, esa paciencia para dosificar puede marcar la diferencia en los minutos decisivos.
El tramo final del partido dejó a Boca con la certeza de que la buena onda se transmite a la cancha. El Changuito le dio dos pases de gol a su compañero; el primer festejo fue anulado por VAR por fuera de juego, detalle que no empañó la sensación de que el equipo está acechando oportunidades.
Boca no deslumbró con un fútbol de alto vuelo, pero cuando aceleró encontró la diferencia. Alan Velasco abrió el marcador con un tiro lejano que se desvió en Quiroga, y poco después Zeballos desbordó por la izquierda para servirle el segundo a Giménez.
El goleador no perdió la ocasión y la empujó para el 2-0; el delantero tuvo la opción de ampliar, pero su cabezazo final quedó cerca del palo.
En la segunda parte, la visita estuvo cerca de ampliar la ventaja con remates de Ángel Romero y Giménez. Boca, sin perder la compostura, encontró el 2-0 definitivo en una jugada de balón parado: Maciel bajó la pelota en el área y Michael Santos la mandó al fondo de la red.
El final tuvo un susto cuando Brey, el guardameta rival, salvó dos veces el descuento para evitar un final más ajustado. En las gradas se festejó con más de 6.000 neutrales disfrazados de Boca, una muestra de que la esperanza sigue intacta incluso con el equipo que rota.
Resta por definir el rival de octavos en la Bombonera, pero queda claro que Boca, con titulares o con suplentes, mantiene la idea de soñar en grande.
La convivencia entre juventud y experiencia, la gestión del plantel y la capacidad para sostener el rendimiento ante un calendario exigente dibujan un escenario alentador para el tramo decisivo de la temporada.