En el Boca Predio, la Reserva boquense se impuso 2-0 a River con goles en propia puerta de De La Cuesta y de Leonel Flores, consolidando el liderazgo de Boca en la Zona B del Torneo Proyección y dejando a River con menos opciones en la pelea por la clasificación.
Boca volvió a sumar de forma contundente frente a River en el Superclásico de la Reserva, un encuentro que se disputó en el Boca Predio y que dejó a los hinchas con la certeza de que el futuro puede estar ya definiéndose en el corto plazo.
El partido, que contó con la presencia de Claudio Úbeda, entrenador del equipo de Reserva, y gran parte del plantel de Primera siguiendo la acción desde un container instalado junto al borde del campo, mostró una vez más el dominio local desde temprano y dejó varias señales para analizar de cara a lo que viene en el Torneo Proyección.
La apertura del marcador llegó antes de cumplir los diez minutos. Dylan Gorosito, lateral de la Selección Argentina Sub 20, subió por la derecha y envió un centro que, en un intento de despeje de Agustín De La Cuesta, terminó quedándose en la propia meta del equipo visitante.
Fue un inicio con algo de mala fortuna para River, pero también la consecuencia de una presión alta sostenida de Boca, que se mostró decidido a tomar el control del juego.
River intentó responder y metió intensidad, pero la figura del arquero Franco Jaroszewicz fue determinante para evitar que el conjunto de Núñez terminara por empatar.
El Millonario llevó la iniciativa en varios pasajes, pero careció de puntería y encontró al borde del descanso una defensa ordenada y muy atenta de los locales, que le hicieron poco mérito a otras situaciones claras de gol.
En el segundo tiempo, la emoción siguió entrando por el lado boquense. Tras un córner, Herrera bajó la pelota y Leonel Flores no perdonó: definió con clase para aumentar la ventaja y sellar el 2-0. Con ese resultado, Boca afianzó su liderazgo en la Zona B, mientras River se quedó en la 9ª posición de la Zona A, con la tarea de recomponerse en los próximos compromisos.
Entre los protagonistas, no falto la presencia de los jóvenes que ya empezaron a sumar minutos en Primera. Gellini fue titular habitual que ya giró en algunos minutos de acción con el primer equipo; Camilo Rey Domenech, quien según se confirmó fue cedido para este encuentro a pedido de Mariano Herrón (DT de la Reserva) para que participara frente a River, mostró que el proyecto de capacitación de Boca ya entrega jugadores con proyección.
Cirilo Pereyra, por su parte, protagonizó una expulsión cuando recibió la roja tras una entrada áspera sobre Gonzalo Gellini, hecho que terminó de inclinar la balanza a favor del local y quedó grabado como un episodio decisivo en la dinámica del partido.
El Superclásico de la Reserva no solo entrega triunfos; es también una vitrina para el talento emergente que podría dar el salto a la Primera en un futuro cercano.
En Boca, la planificación pasa por mostrar que la cantera puede sostener la competitividad de un club históricamente obsesionado con los grandes resultados y, al mismo tiempo, abastecer de recursos humanos al primer equipo.
Más allá del resultado, este choque se inscribe en una corriente histórica de los últimos años, cuando Boca y River han convertido estas series de juegos juveniles en auténticas plataformas de desarrollo.
Bajo la estructura del Torneo Proyección, la Reserva ha ido ganando peso como laboratorio de ideas y de rendimiento: marcadores, sistemas de juego, y, sobre todo, la mentalidad de competir cada semana como un equipo que busca consolidar una identidad propia.
Para los aficionados, la continuidad de este proceso es clave. Boca, con este 2-0, suma tres puntos valiosos y refuerza su rol de equipo dominante en la competencia de desarrollo; River, aunque descolgado en la Zona A, mantiene la esperanza y el objetivo de corregir errores para las próximas fechas.
En definitiva, un choque que dejó claro que, más allá de la rivalidad histórica, el fútbol formativo está en pleno trabajo y que el futuro podría estar más cerca de lo que muchos imaginan.
Datos de contexto: el Torneo Proyección sirve como semillero para jóvenes que pueden dar el salto a Primera y, a corto plazo, se ha convertido en una referencia para evaluar la cantera de Boca y River.
Gorosito, Flores y otros jóvenes que participaron siguen sumando minutos y experiencia, mientras la dirección técnica observa con lupa el crecimiento de cada jugador para decidir cuándo está listo para lo que venga en el primer equipo.