Boca Juniors abrió 2026 con la primera edición de la Copa Miguel Ángel Russo, un torneo amistoso de verano que busca emular a las grandes pretemporadas europeas. En La Bombonera, el equipo de Claudio Úbeda no pudo vencer a Millonarios de Bogotá y dejó el encuentro en tablas 0-0 tras un penal fallido de Exequiel Zeballos.
Boca Juniors dio inicio a 2026 con la primera edición de la Copa Miguel Ángel Russo, un torneo veraniego de carácter amistoso que busca figurar entre las grandes pretemporadas del fútbol continental, al modo del Trofeo Teresa Herrera de Galicia o de la Joan Gamper del Barcelona.
El anuncio de la competición y la designación del invitado llegaron minutos antes del partido en La Bombonera, donde el conjunto xeneize recibió a Millonarios de Bogotá, uno de los clubes elegidos por la propia institución para rendir homenaje a su historia y a su legado.
En lo futbolístico, el choque terminó 0-0, resultado que dejó a las autoridades técnicas conformes con el rendimiento, pero con la sensación de que todavía falta efectividad en la definición.
Este encuentro marcó el primer ensayo formal de Claudio Úbeda como entrenador de Boca, tras su ratificación en el cargo después de lograr el triunfo en el Superclásico y asegurar el boleto a la Copa Libertadores para el año en curso.
En las palabras de la dirección, la meta es clara: competir en los torneos grandes y planificar la temporada con un grupo que, si bien no contará con grandes fichajes en este mercado de pases, tiene el objetivo de crecer paso a paso.
No se anunciaron fichajes de alto costo y la dirigencia apuesta por un proceso de fortalecimiento gradual y una construcción basada en lo que ya tiene el plantel.
Capacidad de crecimiento, por encima de grandes inversiones, parece ser la consigna de cara al inicio del año competitivo.
En lo táctico, Boca mostró una propuesta de juego que busca volumen y precisión en medio campo, para servir a un delantero centro que aún no encuentra su mejor versión.
En el tramo inicial del encuentro, el equipo adoptó una línea de juego que, en momentos, se convirtió en un 4-3-3 que, por momentos, se transformaba en un 4-2-4 para liberar a Merentiel y darle a Ander Herrera la función de nexo entre el medio y el ataque.
Zeballos, por su parte, y Brian Aguirre estuvieron abiertos por las bandas para generar superioridad numérica en los costados. Este cambio de esquema fue una señal de intención por parte de Úbeda: buscar una versión más dinámica, menos estática, en la fase de ataque.
Entre los nombres propios, destacan la presencia de Zeballos, conocido por su desequilibrio en los contragolpes y por su conexión con el público de la Bombonera, y Merentiel, el delantero uruguayo al que la afición espera ver en su mejor versión para convertir las ocasiones en goles.
En el libro de jugadas, Merentiel tuvo dos oportunidades claras: en la primera, probó la definición de media altura que desvió el guardameta rival; en la segunda, remató de cabeza y la pelota golpeó el travesaño.
En su tarea de convertir, Boca sabe que la concreción es la asignatura pendiente, tal como se vio en el tramo final del partido cuando la defensa bogotana se mostró firme ante la presión local.
El partido dejó otras señales de cara a la continuidad de la pretemporada: la necesidad de afianzar la conexión entre los centrales, la importancia de Herrera como enlace entre líneas y la intención de Barinaga y Blanco de sumarse al ataque con mayor asiduidad.
Aún así, la falta de un delantero de área de referencia se percibe como una carencia que la dirigencia espera resolver con el paso de las semanas, sin forzar movimientos de alto costo en este mercado de pases.
En ese sentido, el club dejó claro que, por lo pronto, el plan pasa por un desarrollo progresivo, con un grupo que confía en su identidad y en la capacidad de sus figuras para crecer con el calendario de la temporada.
Capítulo 1: Decisiones. Capítulo 2: Buscando la mejor forma. Capítulo 3: Un camino simple, el más difícil pero efectivo. Capítulo 4: La dupla que aporta físico y juego. Capítulo 5: Un poco más para llegar a lo que se espera. Con este marco, Boca se prepara para su siguiente compromiso en San Nicolás, donde enfrentará a Olimpia, y con la mirada puesta en la Copa Libertadores, ese gran objetivo que corona la temporada de la mano de un técnico que, de a poco, va forjando su identidad.
Estas son las piezas con las que Boca encara 2026, con la idea de un proyecto que, sin grandes inversiones, busca construir una base sólida para competir al más alto nivel.