Franco Vázquez y Ricardo Zielinski, únicos sobrevivientes de la Promoción 2011, se preparan para un choque decisivo frente a River Plate. Belgrano pretende escribir otro capítulo de una historia que dejó huella en Córdoba y en el fútbol argentino.

Quince años después, Franco Vázquez y Ricardo Zielinski volverán a cruzarse con River Plate, pero esta vez lo harán en una ocasión que se mira como histórica: una final que podría quedar guardada para siempre en la memoria del fútbol argentino.

El Mudo Vázquez y el Ruso Zielinski son, hoy por hoy, los únicos dos sobrevivientes de aquella Promoción de 2011 que dejó al River de aquel entonces al borde del abismo.

También me recomendaron recordar que Juan Carlos Olave estaba en el cuerpo técnico como ayudante de campo, cerrando un triángulo que quedó marcado para siempre por aquel desenlace.

Aquella vez Belgrano selló un hito que se recuerda con morbo año tras año: la gloria de un equipo cordobés frente a uno de los grandes del país, y la cruenta caída del Millonario a Segunda.

La historia comenzó el 22 de junio de 2011, cuando Belgrano recibió a River Plate en su estadio y venció 2-0 con goles de Osvaldo César Mansanelli y César Pereyra.

En aquella tarde, el Mudo Vázquez fue titular y terminó reemplazado en el último minuto por Lucas Parodi. La revancha, disputada el 26 de junio en el estadio de River, terminó 1-1 y dejó en la balanza el cruce por la permanencia en Primera: Pavone y Farré anotaron para River, Vázquez disputó los 90 minutos y Belgrano terminó quedándose con la historia.

El desenlace definitivo llegó después, cuando por incidentes tras la pérdida de categoría, el Tribunal de Disciplina dio por ganado el partido a Belgrano 1-0.

Un extra de polémica que siempre acompañará aquel episodio.

Aquel episodio dejó un sabor a revancha constante para Belgrano y, sobre todo, para Zielinski, que en su conferencia de prensa posterior a la clasificación dejó claro que aquella historia no solo se recordaba: también servía de motivación para lo que vendría.

“Es una final que nos recuerda algunos buenos momentos”, dijo el entrenador, y agregó con un dejo de ilusión: “Ahora quiero hablar de este partido”.

No faltó el reconocimiento a la posibilidad de colgar su primer título como entrenador, a los 66 años, con apenas dos ascensos en su haber (Chacarita en 2009 y Belgrano en 2011) y casi 1.000 encuentros dirigidos. “Más que por mí, por la gente de Córdoba, por la hinchada de Belgrano que es maravillosa. También para la familia de cada uno. Para eso volvimos. Es un disfrute ser de Belgrano”, afirmó, para cerrar con entusiasmo: “¡Al fin nos tocó a nosotros!”.

En lo futbolístico, Zielinski dejó claro que no tenía dudas de que iban a pelear por el título y que espera estar a la altura del encuentro del domingo.

En la previa, habló de la importancia de ese partido y de la alegría que podría significar para la gente. En otro pasaje, dejó entrever la emoción que le genera el encuentro y dejó claro que, si llegan a dejar una buena impresión, el objetivo estará cumplido.

Si nos ponemos a mirar el historial de Zielinski frente a River, el técnico aparece en un mapa que lo ubica como uno de los rivales más repetidos en su carrera: River es uno de los equipos que más enfrentó, solo por detrás de Independiente (25) y Unión (23).

En las cifras, la cuenta no es abrumadora para él: siete victorias, nueve derrotas y seis empates en ese historial, un balance que siempre invita a soñar con una sorpresa cuando el próximo domingo, a las 15:30, Belgrano reciba a River en el estadio Mario Alberto Kempes.

No son solo números: son promesas de que, en este cruce particular, puede volver a aparecer esa chispa de la Promoción 2011. Más allá de los números, el cabeza a cabeza entre Vázquez y River guarda tres juegos mano a mano relevantes: la Promoción 2011 (Belgrano ganó), la final de la Copa Argentina 2017 (River venció 2-1 a Atlético Tucumán, rival directo de aquella edición) y los cuartos de final de la Copa de la Superliga 2019 (Atlético Tucumán pasó tras ganarle 3-0 a la ida y 4-1 a la vuelta).

Este domingo, Belgrano–River en el Kempes se presenta con el sabor de revancha y la ilusión de escribir otra página dorada para el Pirata Cordobés.

Zielinski y Vázquez saben que no es un partido más: es un encuentro que, más allá del resultado, enciende la memoria de una afición que guarda ese 2011 como un antes y un después.

Y, como se dice en el fútbol, a veces una final no es solo el cierre de un ciclo, sino el inicio de otro distinto. Que el balón hable y que la historia, una vez más, tenga un final que valga la pena recordar.