Max Verstappen prueba su afinidad por las carreras de resistencia en Nürburgring, pilotando un Mercedes-AMG GT3 EVO de noche y bajo la lluvia. Este artículo desglosa el reto, la pista y el alcance histórico del evento.
El Nordschleife, apodado Infierno Verde, no necesita presentación para los amantes del automovilismo. Este fin de semana Max Verstappen se sube a un Mercedes-AMG GT3 EVO para disputar las 24 Horas de Nürburgring, una de las pruebas de resistencia más exigentes y prestigiosas del mundo.
Y lo hace en un contexto muy especial: por primera vez va a pilotar de noche y con lluvia, condiciones que convierten la carrera en un verdadero examen de precisión y resistencia.
La clasificación dejó momentos para recordar. Verstappen participa con el Mercedes del Team Verstappen Racing, acompañado por pilotos de lujo como Dani Juncadella, Jules Gounon y Lucas Auer. La parrilla GT3 de 2026 es una de las más competitivas de los últimos años, con más de 40 coches y presencia de marcas como Porsche, BMW, Audi, Lamborghini y Mercedes-AMG.
Este es el escenario perfecto para ver si el campeón del mundo de Fórmula 1 puede trasladar su control de la pista rápida a un coche de GT3 en un circuito que exige paciencia y ritmo constante.
Más allá de los resultados, el encanto está en la adaptación. Nürburgring no regala nada: hay tráfico constante entre categorías, diferencias enormes de velocidad y condiciones que cambian en minutos. La lluvia transforma secciones enteras en trampas, y la noche reduce las referencias visuales en un trazado ya de por sí intimidante. Incluso pilotos especializados aseguran que girar allí en esas condiciones es una experiencia límite.
Las imágenes onboard permiten entender la magnitud del reto. El GT3 avanza con nerviosismo por el asfalto mojado, salta ligeramente al pasar por los cambios de elevación y atraviesa bosques donde la visibilidad puede desaparecer de golpe.
Verstappen, acostumbrado a dominar en la F1 moderna, se enfrenta a un manejo mucho más físico e impredecible, donde el margen de error es mínimo y cada curva exige lectura del terreno al milímetro.
Pero salirse de la pista para Verstappen no es algo improvisado. Después de cuatro vueltas en la Q1, firmó una vuelta nocturna en la segunda sesión de clasificación, asegurando que afrontará las etapas nocturnas de las 24 Horas de Nürburgring en la madrugada del domingo.
Ese detalle puede marcar diferencias en un formato que premia la consistencia y la gestión de la carrera larga.
El efecto fuera de la pista no es menor: la presencia de Verstappen disparó el interés global por la prueba y muchos tickets se agotaron para el fin de semana completo.
Los organizadores esperan una asistencia récord para un evento que ya es, por sí mismo, una celebración del automovilismo.
Para Verstappen, Nürburgring parece mucho más que una aventura puntual. A los 28 años, el neerlandés sigue expandiendo horizontes y alimentando una pasión por el automovilismo que va más allá de la Fórmula 1. En el Infierno Verde, de noche y bajo la lluvia, está escribiendo otro capítulo de esa obsesión.