Analizamos por qué Thiago Almada podría arrancar como titular ante Argelia y qué implica para la Scaloneta. Revisión de la competencia en el mediocampo y el contexto histórico del proyecto de Scaloni.
Argentina llega a la próxima Copa del Mundo con la base de la generación que logró la gloria en Qatar, y con 17 de esos campeones presentes en este nuevo torneo.
De cara al debut ante Argelia en Kansas City, el plantel mantiene a la mayoría de los protagonistas de Lusail, lo que agranda la sensación de que el equipo está preparado para competir desde el minuto uno.
En este marco, una de las grandes novedades que ya no sorprende es la posibilidad de que Thiago Almada llegue a ser titular, y no solo una pieza más del banco.
Desde hace tiempo, el cuerpo técnico de Lionel Scaloni ha visto en Almada a un recambio de lujo y, sobre todo, a un jugador con un perfil distinto que puede aportar desequilibrio y profundidad por la izquierda.
Tras la salida de Ángel Di María de la selección, el entrenador de la Scaloneta fue dejando entrever que el joven surgido de Vélez tenía la madurez para ocupar un lugar de relieve, incluso cuando el equipo plantea variantes de juego.
Scaloni apuntó a que Almada había desarrollado de forma notable su fútbol europeo, y que esa experiencia aporta la visión y la confianza necesarias para asumir responsabilidades en momentos importantes.
El propio Almada acumula minutos y actuaciones destacadas con la camiseta argentina: 16 partidos con la selección y varios momentos clave en encuentros recientes, incluido un gol en un clásico reciente y contribuciones decisivas en otras citas.
En palabras del propio Scaloni, el paso de Almada al fútbol europeo ha sido clave para su crecimiento: “Lo conozco desde las juveniles; ha evolucionado mucho, ha estado en el Mundial y debemos ir con calma, pero está en condiciones de colaborar para el equipo.” Esa idea de permitirle ir ganando presencia sin presión excesiva forma parte del plan para que el mediocampo gane músculo sin perder la identidad.
Si Almada arranca como volante por izquierda, ¿qué aporta exactamente? De su repertorio destacan la potencia para pedir el balón en corto, la habilidad para encadenar regates cortos y la capacidad de conectar con Lionel Messi, además de aportación en profundidad y gol.
“En el fútbol de hoy hay que correr para ayudar. Y yo lo puedo hacer tranquilamente”, afirmó el propio jugador, y añadió que en Europa va aprendiendo a jugar sin la pelota, a pensar movimientos y a anticipar mejor las acciones antes de recibir.
En el mediocampo, dos puestos están asegurados: Alexis Mac Allister y Enzo Fernández. Almada parece encaminado a pelear por otro de esos lugares, aunque sus minutos en Atlético de Madrid todavía no le han permitido consolidarse por completo.
En la lucha por la tercera posición en esa zona también pelean Giovani Lo Celso, Nicolás González y Giuliano Simeone. Y la competencia por el último puesto podría medirse entre Leandro Paredes o Rodrigo De Paul, con Scaloni priorizando un estilo de juego que prioriza la conexión entre líneas y la circulación paciente.
Frente a estas circunstancias, Scaloni dejó un mensaje claro: “No vamos a hablar de transiciones rápidas o de vértigo para luego abandonar nuestra idea; nuestra mejor versión es la de juntar pases y jugar en grupo”.
Esa filosofía, que ya permitió a la Argentina sentirse dominante en ciertos pasajes de partidos, podría favorecer a Almada si se acepta que su mayor virtud es introducir equilibrio y creatividad cuando el equipo necesita desatascar defensas cerradas.
En el plano de su club, Almada llega desde Atlético de Madrid, equipo en el que ha ido ganando terreno y minutos. En la última temporada participó en un número significativo de encuentros y acumuló experiencia en competición de alto nivel, incluida la Champions League, donde sus minutos fueron más bien discretos, pero suficientes para que el entrenador valore su capacidad de adaptación y aprendizaje.
Ese bagaje europeo es justamente el que Scaloni quiere trasladar a la Scaloneta para afrontar el reto mundialista con mayor diversidad de soluciones en la salida y en la construcción.
Entre los comentarios de prensa y los rumores de mercado, se ha mencionado incluso la posibilidad de que Almada continue su carrera en otros grandes clubes, como River o Napoli, aunque la intención del jugador y su entorno es permanecer en Europa y consolidar su sitio en la selección nacional.
Es, en definitiva, una muestra más de que, para la Argentina de Scaloni, el plan no sólo pasa por mantener la estructura ganadora, sino también por incorporar talento joven que eleve la competitividad y, a la vez, preserve la identidad de juego basada en la posesión y la presión alta.
Este contexto no es un simple ajuste de piezas: con el Mundial 2026 a la vista, en Estados Unidos, México y Canadá, Argentina busca convertir la experiencia de Qatar en un proyecto de continuidad que combine el liderazgo de sus veteranos con la energía de jóvenes como Almada.
El objetivo es claro: sostener un estilo de juego reconocible, competitivo en todos los frentes y, sobre todo, capaz de generar soluciones cuando el rival encierra líneas.
Si Almada es titular o no, lo que está claro es que Scaloni considera que su presencia aporta un plus que podría convertirlo en una de las grandes revelaciones de este proceso hacia el siguiente gran desafío global.