La delegación argentina debuta en los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026 con resultados destacables en distintas disciplinas y señales de proyección para el futuro.
La bandera argentina volvió a flamear en el hielo europeo y, en estos primeros días de competición, los ocho representantes nacionales ya han dejado su huella en Milán Cortina 2026, una edición que recién comienza y que promete una entrega constante entre presente competitivo y proyección a futuro.
Dos atletas llegaban con un cierto rótulo previo: Tiziano Gravier y Verónica Ravenna, ambos con Diplomas Olímpicos obtenidos en la juventud; Gravier logró un 7° lugar en Lausana 2020 en la prueba de Super G, mientras que Ravenna había obtenido la misma referencia en Lillehammer 2016 en luge.
En Italia se confirmó que no se trataba de promesas efímeras. Gravier hizo su debut mayor con un sólido 28° puesto al completar un trazado exigente en 1:29.06, en una pista que castigó a varios competidores y dejó fuera de la carrera a cinco de ellos. El joven argentino demostró consistencia y se ubicó a 3.74 segundos del líder, Franjo von Allmen, de Suiza, y fue el único latinoamericano en la prueba, lo que fortaleció su lugar en la élite. En las gradas, el apoyo no faltó: su familia, con la presencia de Valeria Mazza y Alejandro Gravier, acompañó al equipo junto a figuras como Paula Pareto y Javier Zanetti.
En el hielo, Ravenna dejó ver una evolución evidente. En su tercera participación olímpica consecutiva, completó las bajadas de luge con un acumulado de 2:42.896 y terminó 22ª, a apenas 1,116 segundos de la nota que abría la puerta a la final. Alcanzó 119 km/h sobre el trineo y marcó la mejor actuación olímpica de su carrera, superando antecedentes de 24° puestos. Regularidad y crecimiento son las consignas de una disciplina donde cada milésima debe definirse como una oportunidad.
Entre los focos del debut también brilló el esquí alpino, con Nicole Begué destacando en Descenso al firmar 1:44.73 que la dejó en el puesto 30 del mundo. Junto a la abanderada Francesca Baruzzi coronaron un hito en la prueba combinada: Begué dejó 1:44.15 en descenso y Baruzzi 45.03 en slalom, logrando un crono conjunto de 2:29.18 para terminar 17ª, la mejor marca argentina hasta ese momento en estas olimpiadas y un punto de inflexión para la disciplina.
En esquí de fondo, Franco Dal Farra volvió a situarse como referencia: completó el Skiathlon en 53:48.3 y finalizó 62º, destacándose como la mejor marca latinoamericana en la prueba. Hijo de Inés Alder y sobrino de Guillermo, ambos olímpicos en Albertville 1992, y hermano de Marco, participante en los Juegos de la Juventud de Lillehammer 2016, Franco simboliza una auténtica dinastía invernal.
En la misma prueba, su compañero Mateo Sauma, debutante absoluto, terminó 78º, sumando experiencia frente a la élite.
Además, participaron Agustina Groetzner y Nahiara Díaz en la clasificación femenina de esquí de fondo. En una prueba dominada por europeas, hubo 87 competidoras y una amplia presencia de atletas en la lucha por avanzar a las fases siguientes: 26 de los 30 boletos quedaron en manos de las europeas, con excepción de cuatro estadounidenses que se quedaron fuera.
Si bien cada uno de los ocho integrantes de la mayor delegación albiceleste de las últimas dos décadas empezó con un estreno en la nieve, Milán Cortina 2026 apenas da sus primeros pasos para Argentina.
Con varias pruebas aún por delante y una agenda que se extenderá por múltiples disciplinas, el equipo ha ido dejando señales alentadoras: presencia constante en pruebas de alto nivel, aprendizaje rápido y resultados que, aunque modestos, abren la puerta a un futuro más competitivo en el contexto olímpico.
Además de las actuaciones, el apoyo de figuras públicas y el legado familiar en estas disciplinas siguen fortaleciendo la motivación de una generación que busca consolidar su lugar en la elite del deporte invernal.
Notas históricas y contexto adicional: si bien la nota no incorpora montos monetarios, es relevante recordar que la inversión sostenida en infraestructuras, formación de atletas juveniles y programas de desarrollo ha sido constante en Argentina a lo largo de las últimas décadas, con el objetivo de potenciar disciplinas de invierno frente a un panorama global cada vez más competitivo.
En ese sentido, la participación de estos ocho atletas en Milán Cortina 2026 representa no solo resultados inmediatos, sino también una continuidad de una visión a largo plazo para dejar una huella más profunda en la historia de los Juegos Olímpicos de Invierno para el país.
El compromiso de la delegación y de su entorno cercano promete mantener la atención en las próximas pruebas, donde se espera que la experiencia adquirida se traduzca en desempeños aún más consistentes y, ojalá, en clasificaciones que impacten de manera más contundente en la tabla de medallas.
El ciclo olímpico continúa, y Argentina ya tiene sus protagonistas en el hielo para seguir construyendo su trayectoria en el deporte invernal.