Argelia continúa dando señales de seriedad en la Copa Africana de Naciones de Marruecos bajo Vladimir Petkovic. Tras tres victorias en el grupo, la selección se afianza rumbo a octavos, destacando la irrupción de Ibrahim Maza, joven promesa de 20 años.
Argelia se ha ganado una reputación de equipo serio en la Copa Africana de Naciones que se disputa en Marruecos, sostenida por el trabajo del entrenador Vladimir Petkovic, un técnico con una trayectoria en el fútbol europeo que llevó a Suiza a la fase final del Mundial de Rusia 2018 y que hoy dirige a una selección que combina talento con un perfil europeo y una disciplina férrea.
En esta edición, los Zorros del Desierto han mostrado continuidad: ganaron los tres encuentros de su grupo y aseguraron su pase a los octavos de final con autoridad.
Después de derrotar a Sudán y Burkina Faso, el choque decisivo frente a Guinea Ecuatorial llegó con la tranquilidad de saberse ya instalados entre los mejores de su llave.
Petkovic, fiel a su idea de rotar sin perder la esencia del equipo, dejó algunos habituales en la banca, pero la intensidad de sus jugadores fue suficiente para liquidar el partido en la primera mitad.
Con un 3-0 que dejó el resto del encuentro a modo de gestión, Argelia cerró la clasificación sin sobresaltos y se llevó el marcador a su antojo para el cierre del encuentro.
Entre las notas destacadas emergió Ibrahim Maza, la joya de 20 años nacida en Berlín pero con raíces argelinas, que viste la camiseta del Bayer Leverkusen y cuyo valor de mercado se sitúa aproximadamente en 25 millones de euros.
Aunque su equipo no dependió de figuras consagradas como Riyad Mahrez, el joven delantero/mediapunta se erigió como la referencia ofensiva, mostrando desborde, visión y un olfato golero que invita a soñar con una generación que puede sostener el rendimiento del equipo.
En un contexto donde la cantera empieza a responder a la altura de las exigencias, Maza ha sido un ejemplo claro de esa transición que busca Petkovic para consolidar un proyecto a medio plazo.
El encuentro, disputado en el estadio Moulay El Hassan, en Rabat, tuvo eco no solo en el marcador sino en la lectura táctica. Guinea Ecuatorial luchó hasta donde pudo, pero no encontró fórmulas para frenar el ritmo argelino. El desarrollo del partido dejó como enseñanza que el equipo puede combinar presión alta, organización defensiva y movimientos tácticos que descolocan a rivales con menor rodaje.
En los minutos finales, con el partido encaminado, el rival intentó aportar algo de emoción, pero la defensa argelina se mostró sólida y la responsable de la tranquilidad fue, en gran medida, la dirección de Petkovic.
Con este resultado, Argelia avanzará a los octavos de final y se medirá ante la República Democrática del Congo, que terminó segunda en el Grupo D.
Si se da la lógica, el cruce podría abrirse a un potencial choque de titanes frente a Nigeria en cuartos, y de haber superado esa instancia, la ruta podría dirigirse hacia Marruecos en semifinales, con la posibilidad de verse las caras frente a potentes combinados como Senegal, Egipto o Costa de Marfil.
Aun así, el torneo siempre reserva sorpresas y nada está escrito.
Mientras tanto, en el panorama global, figuras del fútbol europeo observan con interés el avance de Argelia: incluso Lionel Scaloni, campeón del mundo con Argentina, ha seguido con atención el desarrollo de este equipo, una muestra más de cómo el CAN puede convertirse en un escaparate de talento y de promesas para el fútbol mundial.
En definitiva, el tramo decisivo de la competición se presenta prometedor para Argelia, que busca consolidar una identidad que combine rigor, juventud y experiencia para sostener un ciclo competitivo que trascienda la presente edición.