Con 12 años y un historial que ya atrae miradas internacionales, Faustino Oro se prepara para la Olimpíada de ajedrez en Uzbekistán, persiguiendo el récord de gran maestro más joven de la historia y consolidando a Argentina como cuna de talentos.

El ajedrez mira hacia el futuro con un rostro joven: Faustino Oro, un niño de apenas 12 años, se ha convertido en un símbolo de precocidad y talento en la escena internacional.

Después de destacarse en torneos de ritmo rápido y blitz, en Doha y Moscú, ahora centra su mirada en la Olimpíada de ajedrez, que este año se disputará en Samarcanda, Uzbekistán, en septiembre.

Su objetivo es claro: batir el récord de la persona más joven en alcanzar el título de gran maestro, un hito que se ha reservado para nombres como Dommaraju Gukesh, y que hoy parece más al alcance que nunca para Oro.

El seleccionado argentino para las pruebas por equipos ya tiene entrenador y columna vertebral. El gran maestro Sergio Slipak confirmó la convocatoria de diez jugadores, con cinco para el equipo absoluto y cinco para la escuadra femenina. Entre los nombres conocidos están Diego Flores y Sandro Mareco, junto a la maestra internacional femenina Anapaola Borda Rodas, la gran maestra femenina Candela Francisco Guecamburu y la maestra FIDE Ernestina Adam.

Falta aún conocer los otros cuatro integrantes, pero la atención se fija en Oro, que repetirá presencia por la vía de la elite y la experiencia.

Faustino será 12 años y 11 meses cuando arranque la Olimpiada, del 15 al 27 de septiembre, en un formato de 11 rondas con un control de juego clásico y un descanso tras la sexta jornada.

El reglamento prevé 90 minutos por jugador para las primeras 40 movidas, luego 30 minutos para el resto, y un incremento de 30 segundos por jugada. En cada ronda, Argentina presentará cuatro integrantes metiéndose en la lucha, con la posibilidad de rotar un suplente a lo largo del torneo.

Este año, Oro se sumó a la ruta hacia el título en Moscú, durante el Aeroflot Open, donde acumula ya puntos que cortan la incertidumbre de su progreso.

Con un Elo cercano a 2.526, el joven argentino ha mostrado movilidad en el tablero, imponiendo presencia ante rivales de gran peso. En la tercera ronda, venció a la GM rusa Ekaterina Goltseva, una victoria que elevó su rendimiento en el torneo. En las rondas siguientes, enfrentó a rivales como el MI Raunak Sadhwani y el resto del pelotón de grandes maestros que participan en Moscú; las partidas fueron duras, con tablas en su primera jornada y victorias parciales que alimentan la esperanza de una figura histórica.

Este lunes, Oro reinició su duelo ante Sadhwani, con la intención de acumular más puntos en el torneo.

Más allá del Aeroflot, la historia de Oro en la ruta del gran maestro ya está escrita con hitos. En septiembre de 2025, logró su primera norma de gran maestro en Madrid, en el torneo Leyendas & Prodigios, con apenas 11 años, 11 meses y 9 días. Ese hito lo convirtió en el segundo jugador más joven en alcanzar la primera norma de GM, por detrás de Dommaraju Gukesh, que lo hizo a los 11 años, 10 meses y 23 días en el Bangkok Open de 2018.

Gukesh, entonces campeón mundial juvenil, se ha convertido en referencia para las nuevas generaciones.

En el itinerario de las normas, Oro ha mostrado una coherencia notable: para algunas de sus pruebas ha superado marcos de rendimiento cercanos a 2.600 puntos de ELO, y la FIDE exige demostrar consistencia frente a rivales de alta raqueta y alcanzar una performance que respalde el título final de gran maestro.

A medio plazo, su esfuerzo se orienta a repetir o superar esa marca y, de avanzar a la Olimpíada como jugador activo, sumaría otro capítulo en la historia del ajedrez argentino.

El contexto argentino también aporta aire a su historia: Flores y Mareco han sido figuras de referencia para una generación que crece en torneos internacionales, mientras que la presencia de mujeres como Borda Rodas, Francisco Guecamburu y Adam evidencia una cantera diversa y en expansión.

En Budapest 2024, Oro ya participó como invitado de la delegación nacional y tuvo la oportunidad de presenciar de cerca el gran ambiente de la Olimpiada.

La FIDE lo designó para la movida inicial de protocolo en el duelo entre Vietnam y China, con Ding Liren en ese momento campeón mundial, una experiencia que fortaleció su perfil como figura de referencia para el futuro.

Con la mirada fija en septiembre y en Uzbekistán, Oro no solo busca un récord individual: aspira a elevar el prestigio de Argentina en un escenario colectivo donde cada jugada suma para el equipo nacional.

Si su progresión se mantiene al ritmo actual, la historia podría reservarle un lugar entre los grandes maestros más jóvenes de la era moderna, y la afición mundial seguirá con interés cada una de sus rondas, cada una de sus decisiones en un tablero que ya parece pequeño para su ambición.