La Junta de Castilla y León afirma que el servicio de emergencias sanitarias alcanza la segunda posición en el Barómetro Sanitario 2025, con una valoración media de 7,86 y una inversión significativa en helicópteros y ambulancias para cubrir toda la comunidad.

La Junta de Castilla y León muestra que su servicio de Emergencias Sanitarias, dependiente de la Gerencia Regional de Salud, está viviendo una etapa de fortaleza: la valoración media de los usuarios alcanza 7,86 en el Barómetro Sanitario 2025, elaborado por el Ministerio de Sanidad.

En el conjunto del país, Castilla y León se sitúa en la segunda plaza, con una puntuación que está 0,60 puntos por encima de la media del Sistema Nacional de Salud (7,26).

Este dato no es casualidad: representa el resultado de años de esfuerzo y de una estrategia de fortalecimiento de un servicio clave para la ciudadanía.

Si miramos atrás, la progresión es clara. En 2022, Castilla y León partía en novena posición con una valoración media de 7,58; la media nacional ese año fue 7,42. De entonces a ahora, la región ha logrado ascensos notables, mientras la media nacional ha ido colocando menos valor en estas mismas cifras (7,42 en 2022 y 7,26 en 2025).

Todo ello da una lectura: el sistema regional ha mejorado su capacidad de respuesta y la confianza de los ciudadanos va acompañando ese rendimiento.

La estructura y el personal detrás de estas cifras hablan por sí solos. La Gerencia de Emergencias Sanitarias de Sacyl cuenta en la actualidad con 728 profesionales en plantilla entre gestión y personal asistencial, y dispone de 197 vehículos para operar cada día.

Entre estos recursos, hay siete helicópteros en servicio que, en las próximas semanas, llegarán a diez para cubrir con mayor rapidez las emergencias en toda la comunidad.

En este plan de refuerzo, quedan pendientes helicópteros en Palencia, Segovia y Zamora, de modo que haya uno por provincia y otro en el ámbito de salud de El Bierzo.

El Centro Coordinador de Urgencias (Ccyu) de Sacyl es el encargado de mover a los profesionales y a las unidades necesarias para atender emergencias de salud en la comunidad, gestionando la respuesta con eficiencia y rapidez.

Este esfuerzo inversor se ve reflejado en un contrato para activar seis nuevos helicópteros de emergencias sanitarias, con una inversión total de 95,4 millones de euros.

De momento, ya están operativos tres de esos nuevos helicópteros: uno en El Bierzo, otro en la provincia de Soria y uno en Ávila. Estos tres se suman a los cuatro que ya estaban operativos en León, Burgos, Salamanca y Valladolid, de modo que el total de helicópteros sanitarios en la región supera los siete y se acerca a la meta de diez.

Además de la ampliación de helicópteros, se refuerza el transporte sanitario con 14 nuevas ambulancias de transporte urgente: nueve de ellas son de soporte vital básico, distribuidas en todas las provincias; y las cinco restantes son unidades de enfermería de emergencias y soporte vital avanzado (UE–SVA), ubicadas en Valladolid capital, León capital, Ponferrada, Burgos capital y Peñaranda de Bracamonte (Salamanca).

Con estas incorporaciones, el sistema mejora su capacidad de respuesta y consigue cubrir mejor las áreas más alejadas o de menor densidad poblacional, garantizando así que nadie quede desatendido por la lejanía o las condiciones del territorio.

Un dato destacable de la distribución de la red es que el 62 % de las unidades de emergencia se sitúan en zonas básicas de salud rurales. Es decir, una gran parte de los recursos están situados donde, históricamente, el acceso a la atención rápida puede ser más complejo, lo que apunta a un esfuerzo claro por mantener la equidad en la atención sanitaria entre ciudades y pueblos.

La satisfacción de los usuarios no es un capricho, sino una métrica clave que la Junta también ha destacado en la última encuesta de satisfacción.

En 2025, el 92 % de las valoraciones fueron positivas (buena o muy buena). En indicadores de calidad, los resultados superan el 95 % de valoración favorable, consolidando un modelo asistencial que la ciudadanía reconoce como fiable.

La fidelidad y la confianza en el servicio se sitúan en el 96,6 % de recomendación, evidenciando una seguridad percibida alta cuando se recurre al teléfono 1-1-2.

En cuanto a la capacidad de resolución y adecuación de la respuesta, también se alcanzan el 96,6 % de valoración positiva, lo que subraya la eficacia con la que se gestiona la demanda y se atiende a las necesidades del usuario.

En cuanto a la operatividad de campo, la forma más habitual de intervención sigue siendo la ambulancia, que es movilizada en el 74,7 % de los casos.

En segundo lugar, las atenciones gestionadas por profesionales de atención primaria suponen el 21,3 %, lo que señala la importancia de la coordinación entre niveles asistenciales para resolver con rapidez la demanda.

Por último, el tiempo transcurrido desde la solicitud hasta la llegada del equipo presenta un perfil mayoritariamente positivo, con un 86,5 % de opiniones favorables.

Todo este paquete de medidas y resultados refuerza una idea clara: Castilla y León ha ido reforzando, año tras año, un sistema de emergencias que no se conforma con la situación actual, sino que busca mejorar la cobertura, la rapidez y la seguridad en la atención de incidentes sanitarios.

Históricamente, la región ha puesto el foco en la eficiencia de los canales de respuesta y en la presencia de medios capacitados para atender cualquier situación, desde un accidente en una carretera hasta una caída en una aldea aislada.

Este enfoque, sostenido en inversiones y en la profesionalización del personal, parece haber dejado ya huella en la percepción de la ciudadanía, que hoy valora con notable satisfacción un servicio de emergencias que se muestra cada vez más capaz y cercano a los ciudadanos.