Tomás Sánchez Santiago ha sido reconocido por su ética y mirada humana hacia lo cotidiano, con una trayectoria que abarca poesía, narrativa, ensayo y crítica.

El jurado, por mayoría, ha concedido el Premio Castilla y León de las Letras 2025 al escritor zamorano Tomás Sánchez Santiago, en reconocimiento a su compromiso ético y crítico y a su mirada que humaniza lo cotidiano y lo pequeño, convirtiendo lo humilde en materia literaria que transita entre distintos géneros.

A lo largo de su trayectoria, Sánchez Santiago ha explorado la poesía, la narrativa, el ensayo y la crítica literaria, mostrando una versatilidad que la propia institución ha destacado como una seña de identidad de su obra.

El fallo se hizo público el 9 de febrero de 2026 y fue comunicado por la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Castilla y León. El jurado, integrado por destacados especialistas de distintas áreas, subrayó especialmente el carácter ético y crítico de su trayectoria y la capacidad de su escritura para convertir lo cotidiano en una experiencia literaria que dialoga con la realidad social.

El comité deliberante estuvo formado por figuras de reconocido prestigio, entre ellas el escritor Juan Manuel de Prada, galardonado con el premio en 2021; el poeta y catedrático de Filología Latina Juan Antonio González, premio en 2024; el poeta José Luis Puerto, premiado en 2018; la catedrática de Literatura Española Carmen Morán; la periodista Cristina Fanjul y el especialista Jesús Ignacio Sanz, que ejerció las funciones de secretario.

Este conjunto de voces, aportando distintas sensibilidades, aportó un marco sólido para valorar la obra de Sánchez Santiago.

El Premio Castilla y León de las Letras tiene, como objetivo, distinguir la creación literaria de personas o entidades cuya obra haya contribuido de manera significativa al enriquecimiento y difusión de la lengua castellana en el mundo.

A lo largo de su historia, la distinción ha reconocido a numerosos autores destacados, entre ellos Miguel Delibes (1984), Antonio Gamoneda (1985), Claudio Rodríguez (1986), Julián Marías (1987), José Jiménez Lozano (1988), Francisco Pino (1989), Rosa Chacel (1990), Carmen Martín Gaite (1991), José María Valverde (1992), Emilio Alarcos (1993), Victoriano Crémer (1994) y Gonzalo Torrente Ballester (1995); se han sucedido otros nombres relevantes como Francisco Rodríguez Adrados (1996), Gonzalo Santonja (1997), Antonio Colinas (1998), Antonio Pereira (1999), Luis Mateo Díez (2000), Eugenio de Nora (2001), Elena Santiago (2002), Josefina Aldecoa (2003), Luciano González Egido (2004), José Ángel González Sainz (2005), Raúl Guerra Garrido (2006), Gustavo Martín Garzo (2007), José María Merino (2008), José Luis Alonso de Santos (2009), Andrés Trapiello (2010), José María Fernández Nieto (2011), Juan Pedro Aparicio (2012), Jesús Hilario Tundidor (2013) y Fermín Herrero (2014); Arcadio Pardo y Luis López Álvarez (2015); Óscar Esquivias (2016); Juan Carlos Mestre (2017); José Luis Puerto (2018); Gonzalo Calcedo Juanes (2020); Juan Manuel de Prada (2021); Fernando Sánchez Dragó (2022); Fernando Arrabal (2023) y Juan Antonio González Iglesias (2024).

Además de la modalidad de Letras, los Premios Castilla y León contemplan otras seis categorías: Ciencias Sociales y Humanidades, Investigación Científica y Técnica e Innovación, las Artes, el Deporte, los Valores Humanos y Sociales y Tauromaquia.

En conjunto, estas distinciones buscan reconocer la labor de quienes engrandecen los valores de la Comunidad castellana y leonesa, ya sea por la trayectoria de quienes nacen o residen allí, o por aquellos cuyas aportaciones enriquecen el saber universal.

En este sentido, la dotación económica y el detalle de la cuantía asociada al galardón no se especifican en el texto oficial de este anuncio. Sin embargo, el reconocimiento se entiende como una inversión simbólica y visible en la cultura regional, capaz de proyectar la obra de sus premiados más allá de las fronteras de Castilla y León.

Es, por tanto, un hito que consolida la trayectoria de un autor que ha sabido mirar lo cotidiano con una exactitud que a veces pasa desapercibida y, al hacerlo, ha logrado convertirlo en materia literaria de gran resonancia.

La trayectoria de Tomás Sánchez Santiago y la decisión del jurado subrayan, en última instancia, la voluntad de la región de situar la literatura como un eje central de su identidad cultural, capaz de dialogar con lectores de todo el mundo y de conservar la memoria de lo local mientras se abre a lo universal.