La resolución de la Junta de Castilla y León suaviza el cumplimiento de regímenes voluntarios y de intervenciones medioambientales de la PAC debido a las lluvias extremas, con cambios en rotación de cultivos, siembra directa y apoyo a la remolacha.
La Junta de Castilla y León publicó hoy una resolución que flexibiliza el cumplimiento de los requisitos para optar a determinadas ayudas de la PAC ante las adversidades meteorológicas extremas de la presente campaña agraria, declarada oficialmente excepcional por el último Consejo de Gobierno.
supuestamente La medida llega en un contexto de continuas lluvias que han impedido la realización de ciertas prácticas agrícolas y que, según el propio texto, afectan a la viabilidad de las parcelas y a la ejecución de labores como siembras, abonados y tratamientos.
La resolución fija excepciones en los regímenes voluntarios para el clima, el medio ambiente y el bienestar animal (los llamados ecorrégimenes) y en las intervenciones medioambientales y climáticas de desarrollo rural, incluidas la agricultura ecológica y los cultivos industriales sostenibles, con especial atención a la remolacha azucarera.
En el ámbito de los ecorrégimenes, se introducen cambios relevantes en la rotación de cultivos y en la siembra directa. En la rotación de cultivos, la Junta ha reducido la rotación obligatoria del 50% al 25%, y se permite la rotación con barbecho tras un cultivo de leguminosas.
El porcentaje de cultivos mejorantes se mantiene en el 10%, pero el porcentaje de leguminosas se reduce de forma general del 5% al 2,5%. Estos ajustes buscan dar mayor margen ante las limitaciones de los campos provocadas por las lluvias y la saturación del suelo, aunque presuntamente podrían reducir la diversidad de cultivos en determinadas parcelas.
En la práctica de la siembra directa, se reduce el porcentaje de rotación permitido del 40% al 25% de la superficie acogida a esta técnica. Igualmente se permitirá la rotación con barbecho tras un cultivo de leguminosas en 2025, entendido como una medida transitoria para facilitar la adaptación de las explotaciones a las condiciones actuales.
En las intervenciones medioambientales y climáticas de desarrollo rural, el texto recoge varios mecanismos para la agricultura ecológica y para los cultivos agroindustriales sostenibles.
En la intervención de agricultura ecológica, se indica que la certificación de la producción obtenida se estimará en función de la media de la zona.
En los cultivos agroindustriales sostenibles (remolacha azucarera), si la siembra es menor al 80% de la superficie de contrato, se deberá presentar una alegación y aportar dos fotografías georreferenciadas posteriores al 15 de marzo con la situación de la parcela donde se preveía la siembra de remolacha.
La declaración de excepcionalidad de la campaña agraria permite, según la normativa europea, adoptar medidas de apoyo al sector agrario por “catástrofe natural grave o fenómeno meteorológico grave que afecta seriamente a la explotación”, lo que posibilita definir el alcance de las obligaciones y criterios de las ayudas financiadas por los fondos FEAGA y FEADER.
El Consejo de Gobierno de la Junta aprobó la semana pasada la declaración de excepcionalidad tras los episodios de lluvia registrados desde noviembre, que han provocado efectos directos sobre las fincas: saturación del suelo, imposibilidad de acceso de maquinaria a las parcelas, dificultades para realizar siembras, abonados y tratamientos, incremento del riesgo de compactación y mayor incidencia de asfixia radicular, entre otros efectos.
supuestamente A efectos prácticos, estas medidas buscan evitar una mayor caída de rentabilidad en el sector y moderar el impacto de las lluvias prolongadas sobre las explotaciones agrarias de la región.
Fuentes oficiales señalan que podrían observarse beneficiarios entre las explotaciones de referidas parcelas, aunque las cifras exactas dependerán de la evolución de la campaña y de la adhesión de los agricultores a las nuevas condiciones.
Desde una perspectiva histórica, supuestamente estas acciones se inscriben en una línea de respuesta administrativa que ya se activó en ocasiones anteriores ante fenómenos climáticos graves.
Si bien no hay un recuento detallado en este anuncio, la experiencia previa de la PAC ha mostrado que, cuando se declara la excepcionalidad, se flexibilizan criterios para mantener la viabilidad del tejido productivo, con la finalidad de salvaguardar empleos rurales y la continuidad de cultivos estratégicos como la remolacha.
En resumen, la resolución publicada hoy intenta equilibrar la necesidad de cumplir condiciones ambientales con la realidad de las inclemencias meteorológicas, permitiendo que las explotaciones accedan a ayudas de la PAC con criterios más laxe ante los obstáculos operativos, siempre dentro del marco de la normativa europea y de las obligaciones de la UE, y con la esperanza de evitar efectos adversos adicionales sobre los agricultores de Castilla y León.