Un nuevo estudio financiado por la Junta de Castilla y Leon muestra que las temperaturas elevadas reducen la velocidad de desplazamiento del oso pardo cantábrico y analiza cómo la presencia humana y el bosque moderan este efecto.

Un nuevo estudio impulsado por la Junta de Castilla y Leon ofrece una fotografia clara de como la temperatura, la presencia humana, la cobertura forestal y el tamaño corporal influyen en el comportamiento del oso pardo cantabrico.

Es la segunda entrega surgida de los datos del Plan de Captura y Radiomarcaje de Oso Pardo de Castilla y Leon, y representa un avance clave para entender como esta especie reacciona al calentamiento global en paisajes cada vez mas modificados por la accion humana.

El equipo investigador ha analizado mas de 70.000 posiciones GPS registradas en 17 osos adultos, y ha utilizado las temperaturas registradas por los propios collares para evaluar el estres termico.

Esta combinacion de datos permite mirar decisiones de movimiento a una escala que los datos climaticos tradicionales no alcanzan. El objetivo es entender como el calor influye en las decisiones de desplazamiento, algo crucial para la gestion y la conservacion de la especie en un contexto de cambios climaticos acelerados.

Entre los hallazgos destaca que el calor es el factor que mas condiciona el movimiento. Los osos pardo cantabricos presentan una actividad principalmente crepuscular y nocturna, con picos de desplazamiento al amanecer y al anochecer. Sin embargo, a mayor temperatura local, menor velocidad de desplazamiento, especialmente entre los individuos de mayor tamaño, todos ellos machos adultos solitarios.

Su mayor masa dificulta disipar el calor corporal, lo que les obliga a reducir ritmos de viaje y a buscar refugios termicos cuando el termometro se eleva.

Zonas con mayor huella humana: los osos tienden a moverse mas rapido en areas con mayor presencia humana, probablemente para reducir el tiempo de exposicion a encuentros con personas y para atravesar zones mas fragmentadas.

Pero cuando suben las temperaturas, esa respuesta se atenua, sugiriendo que el estres termico y la evitacion de humanos actuan como presiones contrapuestas.

En otras palabras, el calor puede limitar la capacidad del oso de ajustar su comportamiento en zonas urbanizadas o cercanas a pueblos y carreteras.

El bosque aparece como refugio termico: la cobertura forestal no cambia directamente la velocidad, pero amortigua el efecto negativo de las altas temperaturas.

En zonas arboladas, los osos mantienen un nivel de actividad mas alto durante las horas mas calurosas, lo que subraya el papel del bosque no solo como habitat, sino como refugio que permite seguir desplazandose y respondiendo a su entorno cuando el calor aprieta.

Implicaciones para la conservacion: a medida que el cambio climatico avance, identificar, proteger y conectar refugios termicos como laderas de umbria y zonas boscosas con recursos disponibles sera una prioridad para la conservacion a largo plazo del oso pardo.

Estas medidas podrian tambien beneficiar a otros grandes mamiferos que pueden enfrentar retos similares de adaptacion al calentamiento global. El estudio refuerza el compromiso de la Junta de Castilla y Leon con la aplicacion de ciencia de vanguardia para la gestion y conservacion efectiva del oso pardo cantabrico, y pone de manifiesto el valor del Plan de Captura y Radiomarcaje como fuente de conocimiento cientifico de primer nivel a escala europea.

El estudio se puede consultar en el siguiente enlace: https://linkinghub.elsevier.com/retrieve/pii/S0006320726001308

Contexto historico: la poblacion del oso pardo cantabrico ha sido objeto de seguimiento durante varias decadas, con politicas regionales orientadas a la conservacion de su habitat y a reducir conflictos con las personas, lo que ha permitido avances en la gestion de esta especie emblematic.

Este nuevo trabajo se enmarca en esa trayectoria de vigilancia cientifica y gestion basada en datos para sostener a una especie que representa una parte importante de la biodiversidad de la cordillera cantabrica.