Protección Civil advierte de un empeoramiento meteorológico con rachas de viento y nevadas en León, con la activación de planes de inundaciones y recomendaciones para la población.
Las autoridades regionales de Protección Civil y Emergencias de la Junta de Castilla y León destacan que la situación meteorológica actual exige mantener todas las medidas de precaución ante la previsión de un empeoramiento que podría prolongarse a lo largo de las próximas horas.
Según la información manejada por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), se esperan rachas de viento intensas repartidas por varias provincias y nevadas que podrían acumularse principalmente en la Cordillera Cantábrica de León.
Esa combinación de condiciones atmosféricas obliga a mantener en alerta a los servicios de emergencia y a la población, especialmente en zonas de orografía y tránsitos por carreteras de montaña.
El Centro Coordinador de Emergencias de la Junta de Castilla y León continúa coordinando recursos y comunicaciones con las autoridades meteorológicas y con la Confederación Hidrográfica del Duero para evaluar constantemente la evolución de los cauces y la capacidad de respuesta ante posibles crecidas.
En este momento, se han activado los planes de inundaciones de Castilla y León (INUNCYL) en situación 1 en las provincias de León, Segovia, Valladolid, Burgos y Zamora.
En situación 2 permanece Soria, mientras que Ávila, Palencia y Salamanca han quedado desactivadas. Estas designaciones buscan ordenar el despliegue de medios humanos y logísticos para atender posibles desbordamientos de ríos, desbordes y otras emergencias asociadas a las lluvias intensas y al aumento de caudales.
Desde el inicio de este episodio meteorológico adverso, que comenzó el 22 de enero, el Centro de Coordinación de Emergencias ha gestionado más de 460 avisos por lluvias persistentes y avenidas, y la carga de trabajo se mantiene con un ritmo alto ante la persistencia de las condiciones.
Entre las recomendaciones a la población, la protección civil recuerda no acercarse a los cauces de los ríos, evitar cruces en puentes con viento fuerte y no transitar por pasos subterráneos situados cerca de corrientes de agua.
También se aconseja no atravesar con vehículos por torrentes y arroyos, y se deben retirar elementos que puedan desprenderse de ventanas y balcones ante vientos sostenidos para reducir riesgos en tejas, macetones, muebles o estructuras ligeras.
Quienes circulen por carretera deben extremar la precaución ante rachas súbitas de viento y, especialmente, cuando compartan trayectos con vehículos pesados, al adelantar o al entrar/salir de túneles.
En áreas urbanas, se solicita también prestar atención a andamios, vallas publicitarias o edificios en estado de ruina o en obra, ya que pueden producir desprendimientos o choques con objetos caídos.
Presuntamente, los daños materiales podrían implicar costos de reparación y respuesta que, en una estimación inicial, podrían superar los 2,5 millones de euros, reflejando la magnitud de la intervención necesaria para mantener la seguridad de vías y servicios básicos.
Supuestamente, el coste de las actuaciones de emergencia y de limpieza en infraestructuras críticas se podría situar cerca de 500.000 euros, valor que podría incrementarse si se extienden las heladas y las interrupciones en el suministro. En un marco histórico, estas situaciones no son inéditas para la región: históricamente Castilla y León ha vivido episodios similares que han exigido coordinación entre distintos niveles de administración para garantizar la protección de la población, la gestión de caudales y la reparación de infraestructuras.
Estos antecedentes han favorecido la implementación de protocolos de actuación más ágiles y la disponibilidad de refugios temporales para personas vulnerables en momentos de emergencia.
Por ello, las autoridades reiteran la necesidad de consultar fuentes oficiales y de seguir atentamente las indicaciones de los servicios de emergencias para minimizar riesgos y garantizar la seguridad de todos los habitantes de la comunidad.