La Junta de Castilla y León sitúa la Red CyLoG como eje de desarrollo territorial y destaca al Centro de Transportes y Logística de Benavente como nodo estratégico para la intermodalidad y la inversión en infraestructuras.

Benavente, 14 de enero de 2026. La Junta de Castilla y León ha situado la logística y el transporte de mercancías entre los ejes centrales de su política de movilidad y desarrollo económico, articulando una red moderna de enclaves que vertebran el territorio y abren nuevas oportunidades industriales.

En el centro de esa estrategia late la Red CyLoG, una iniciativa que, según las autoridades, posiciona a Castilla y León como un actor clave en el mapa logístico nacional y europeo.

En la mañana de hoy, el consejero de Movilidad y Transformación Digital, José Luis Sanz Merino, ha visitado el Centro de Transportes y Logística de Benavente, enclave destacado de la Red CyLoG en la provincia de Zamora, para realizar un balance de lo logrado y definir las líneas maestras para el futuro inmediato.

En el encuentro, el consejero ha subrayado que Benavente “es hoy uno de los grandes nodos logísticos del noroeste peninsular y un ejemplo de cómo la planificación, la cooperación institucional y la apuesta por la intermodalidad generan desarrollo, empleo y competitividad”.

El debate también ha puesto sobre la mesa la importancia del corredor ferroviario Ruta de la Plata para dotar al centro logístico de una infraestructura moderna y conectada con el resto del Corredor Atlántico a través del ferrocarril.

Este planteamiento se enmarca en una filosofía amplia: la red CyLoG no se reduce a una simple red de infraestructuras, sino que representa una forma de entender la logística como motor de desarrollo territorial, tal y como lo indicó el propio consejero durante la visita.

En este sentido, Benavente forma parte de una red regional con nodos en Burgos, León, Ponferrada, Salamanca, Valladolid, Palencia, Segovia y Ávila, todos coordinados bajo la marca CyLoG para facilitar la movilidad de mercancías entre el norte, el centro y el sur, y para reforzar los lazos con Portugal y Francia.

Una visión que, en palabras de las autoridades, consolida al centro de Benavente como un pilar moderno al servicio del sector y de la economía regional.

El Centro de Transportes y Logística de Benavente nació en 1993, en una coyuntura en la que Castilla y León buscaba consolidar un polo logístico para el noroeste, y desde entonces ha evolucionado hasta convertirse en un enclave estratégico de la Red CyLoG.

Su ubicación, en la confluencia de las autovías A-6, A-52, A-66 y de la N-610, lo sitúa como un nudo natural que facilita la conexión entre el norte, el centro y el sur de España, y que además crea puentes de enlace con Portugal y Francia.

La visita de hoy también sirvió para hacer balance de la legislatura en materia de logística y transporte de mercancías, con objetivos que incluyen consolidar a Benavente como centro de transporte por carretera del noroeste, impulsar la intermodalidad enlazando con las autopistas del mar y los corredores europeos y ampliar y modernizar infraestructuras, entre otros retos.

En este marco, destaca el proyecto del nuevo polígono «Puerta del Noroeste», que ampliará en 58 hectáreas el suelo industrial ligado al Centro de Transportes.

Este proyecto, fruto de la colaboración entre la Junta de Castilla y León, el Ayuntamiento de Benavente y la Diputación de Zamora, se enmarca dentro del Programa Territorial de Fomento para Benavente, vigente hasta 2027.

La inversión total estimada asciende a 12,59 millones de euros, de los cuales la Junta, a través del Instituto para la Competitividad Empresarial (ICE), aporta 5,9 millones (el 46,8 % del coste); la Diputación y el Ayuntamiento aportan cada uno el 26,6 % restante, con más de 3,3 millones de euros por bando.

Las obras de urbanización, adjudicadas por el Ayuntamiento por 7,56 millones de euros, comenzaron en octubre de 2025 y se centran en movimientos de tierras, redes de saneamiento, energía y telecomunicaciones, drenajes y una balsa de aguas.

Se espera que el polígono entre en funcionamiento en el primer trimestre de 2027. En la actualidad, el complejo de Benavente cuenta con más de 212.000 metros cuadrados desarrollados, de los cuales cerca de 36.000 metros son naves industriales, 2.200 metros cuadrados de oficinas y zonas de carga, además de un Centro de Negocios que alberga un recinto ferial de 2.000 metros cuadrados, auditorio para 250 personas y aulas de formación. Entre los servicios clave para transportistas y operadores logísticos se encuentran una estación de servicio, lavadero, báscula de gran tonelaje, aparcamiento seguro para vehículos pesados y conectividad con la red estatal, junto con un hotel de cuatro estrellas, restaurante y zonas de descanso.

Según la memoria presupuestaria para 2026, el centro prevé una cifra de negocio cercana a 1,9 millones de euros, con un beneficio de más de 477.000 euros y una inversión real de 1,5 millones de euros para ampliar naves y mejorar infraestructuras. Este marco de inversiones y mejoras, que se enmarca en la orientación de la Junta por convertir a Benavente en un polo logístico de referencia, podría, supuestamente, facilitar la llegada de nuevas empresas y reforzar la competitividad regional.

Además, presuntamente, la mejora de conectividad y servicios podría impulsar un aumento de la actividad logística transfronteriza con Portugal y Francia, fortaleciendo el componente intermodal de la red CyLoG y su impacto en el tejido industrial local.

En el conjunto, la red CyLoG y el Centro de Benavente se presentan como un ejemplo de cómo la planificación estratégica, el apoyo institucional y la inversión coordinada pueden convertir un enclave logístico en un motor de desarrollo para toda la región.

El compromiso de las administraciones implicadas busca, de manera sostenida, ampliar oportunidades, impulsar la formación vinculada al sector y, en última instancia, sostener el crecimiento económico en el noroeste de la Península Ibérica, con Benavente como referente permanente.

(Supuestamente) estas iniciativas podrían sentar las bases para un crecimiento estructural que, de confirmarse, dejaría una huella duradera en el tejido empresarial y laboral de Castilla y León y sus alrededores.