Tres presidentes del noroeste español piden al Gobierno un compromiso claro con inversiones en infraestructuras, un marco de financiación autonómica negociado y medidas para frenar la despoblación, en defensa de la cohesión y la competitividad regional.

En Oviedo se celebró la segunda edición del Foro del Noroeste, bajo el lema 'Construyendo puentes. Creando futuro', organizado por Prensa Ibérica. Allí, los tres presidentes autonómicos —Alfonso Fernández Mañueco (Castilla y León), Adrián Barbón (Asturias) y Alfonso Rueda (Galicia)— coincidieron en pedir un compromiso real por parte del Gobierno de España para reforzar las infraestructuras estratégicas de la región y para encontrar un modelo de financiación autonómica negociado de forma multilateral que permita mantener servicios públicos de calidad en todo el territorio.

El encuentro sirvió para recordar que el noroeste peninsular afronta décadas de despoblamiento relativo y de brechas de inversión frente a otros territorios del país.

Con ese contexto, los tres mandatarios defendieron la necesidad de avanzar de forma decidida en el Corredor Atlántico y en las conexiones ferroviarias que unen Galicia, Asturias y Portugal, así como en la mejora de las infraestructuras viarias, digitales y energéticas en el interior del país.

Su mensaje fue claro: sin un plan de inversiones sostenido y una financiación estable, la cohesión territorial corre peligro y la economía regional no podrá competir al mismo nivel que otras zonas de España y de la Unión Europea.

En su intervención, Mañueco subrayó la urgencia de activar cuanto antes el impulso al Corredor Atlántico y de reforzar las conexiones ferroviarias clave con Galicia, Asturias y Portugal.

También enfatizó la necesidad de avanzar en una red de infraestructuras que sirva para fijar población, reducir la brecha que separa el interior del noroeste y fomentar el desarrollo económico.

Además, defendió que las carreteras, la conectividad digital y la potencia energética deben avanzar de la mano para lograr una mayor cohesión territorial y oportunidades para empresas y trabajadores que residen en zonas alejadas de los grandes polos urbanos.

Respecto a los peajes, Mañueco reclamó al Ejecutivo central la supresión de los peajes existentes en Castilla y León cuando las condiciones de competitividad así lo exijan, pues los considera un freno para atraer inversión y para la movilidad de las personas y mercancías.

Su postura va acompañada de la promesa de la Junta de bonificar al menos el 60 % del coste de los peajes para usuarios recurrentes mientras no haya una solución definitiva a la cuestión.

Este punto, que ya forma parte de la agenda de desincentivos a la movilidad cara para empresas y familias, busca aliviar costes y facilitar la actividad económica en la región.

En el ámbito de la financiación autonómica, Mañueco recordó la vigencia del Pacto de Santiago y defendió un modelo negociado de forma multilateral entre todas las comunidades autónomas.

El objetivo es incorporar criterios como el envejecimiento de la población y la dispersión geográfica para garantizar la igualdad de oportunidades y la prestación de servicios públicos de calidad en zonas rurales y urbanas por igual.

Desarrollar criterios comunes para la deuda autonómica también fue objeto de debate, con la idea de evitar desequilibrios entre comunidades y fomentar una gestión responsable ante las responsabilidades presupuestarias.

En el plano económico y de innovación, los dirigentes destacaron la fuerza de la colaboración público-privada y el papel de universidades y empresas como motores de crecimiento.

Castilla y León, en particular, fue mencionada por su liderazgo en sectores como el agroalimentario, el farmacéutico y el de la automoción, entre otros, que se benefician de un marco de cooperación estable y de una demanda de apoyo a la inversión en I+D+i.

Los tres presidentes coincidieron, además, en la importancia histórica, social y económica de la relación entre Castilla y León, Asturias y Galicia, y en la necesidad de reforzar esa cooperación institucional para impulsar proyectos conjuntos en infraestructuras, servicios públicos, cohesión territorial y coordinación ante emergencias.

En resumen, el Foro dejó claro que, sin un compromiso claro del Gobierno y sin una financiación adecuada que permita planificar a medio y largo plazo, el Noroeste no podrá aprovechar su potencial.

La esperanza, eso sí, es que estas demandas se traduzcan en medidas concretas y en una agenda compartida que acerque resultados a los ciudadanos de las tres comunidades.