La Junta de Castilla y León extiende la alerta de incendios forestales para los días 24 y 25 de junio debido a condiciones meteorológicas adversas, con medidas restrictivas para evitar chispas y fuego en zonas rurales.

La Junta de Castilla y León ha decidido ampliar la alerta por riesgo de incendios forestales para los próximos días 24 y 25 de junio. La decisión llega porque, según los pronósticos, las circunstancias meteorológicas seguirán siendo adversas: temperaturas que pueden acercarse a los 37 grados, vientos del sur con rachas de hasta 55 kilómetros por hora, probabilidad de tormentas y humedad relativa baja, por debajo del 20%.

Estos factores, combinados, elevan tanto el riesgo de ignición como la velocidad a la que un fuego puede propagarse, lo que obliga a reforzar las medidas preventivas previstas en la normativa autonómica.

La declaración de alerta se enmarca dentro del Plan INFOCAL, que regula los niveles de alerta y la respuesta ante incendios en Castilla y León, y en la Orden FYM/510/2013, que establece las prohibiciones y medidas que deben aplicarse cuando se activa este protocolo.

Entre las limitaciones más destacadas figuran: la prohibición de encender fuego en el monte y en zonas recreativas o de acampada, incluso en áreas autorizadas; la prohibición del uso de barbacoas en espacios abiertos; la suspensión de todas las autorizaciones para el uso del fuego; la prohibición de pirotecnia y la suspensión de permisos para lanzar cohetes o artefactos similares; y la prohibición del uso de maquinaria en el monte y en la franja de 400 metros que lo rodea, especialmente aquella que pueda generar chispas o calor, como sopletes o soldadoras.

Se exceptúan, claro, las actuaciones de emergencia o de interés público imprescindibles para reparar infraestructuras críticas, siempre que se comuniquen previamente a las autoridades.

Además de estas restricciones, el operativo INFOCAL intensificará la vigilancia y las labores de prevención para garantizar una respuesta inmediata ante cualquier incidencia.

La Junta pide a la ciudadanía que extreme la prudencia en cualquier actividad en el medio natural o en sus alrededores y recuerda la importancia de avisar al 112 ante cualquier indicio de incendio.

El cumplimiento de estas medidas es clave para proteger el patrimonio natural y evitar incendios que puedan provocar daños graves, personales, ambientales y económicos.

A modo de contexto, estas situaciones no son extraordinarias en nuestra región: en veranos con temperaturas altas y viento, los protocolos de prevención y las prohibiciones se ponen en marcha para evitar que un pequeño inicio de fuego se convierta en un incendio de gran tamaño.

En años recientes se han activado mecanismos similares cuando las circunstancias climáticas se endurecen, con resultados mixtos pero, en general, con un objetivo claro: reducir riesgos para las personas y para la riqueza natural de Castilla y León.

Por ello, la población debe entender que este tipo de medidas no son caprichosas, sino una respuesta técnica a un riesgo real y muy concreto.

Para quien se pregunte, la franja de protección de 400 metros que rodea los montes está pensada como un perímetro de seguridad: si trabajas en este entorno, recuerda que las reglas se vuelven más estrictas y que cualquier chispazo puede encender un fuego en segundos.

En resumen, la prioridad es evitar incendios antes de que aparezcan y, si aparecen, contenerlos con la menor afectación posible a personas y bienes.