La Junta de Castilla y León promueve la dinamización demográfica mediante la mejora de comercios locales y ayudas para afianzar la población en áreas rurales, con una inversión conjunta superior a los 11 millones de euros.

La Junta de Castilla y León presentó un paquete de medidas orientadas a revitalizar el comercio de proximidad y a fortalecer el arraigo de las personas en el medio rural, respaldado por una inversión que supera los 11 millones de euros.

La iniciativa se dio a conocer durante una visita a Abades, donde la directora general de Vivienda, Arquitectura, Ordenación del Territorio y Urbanismo, María Pardo, estuvo acompañada por la alcaldesa Magdalena Rodríguez y la delegada territorial en Segovia, Raquel Alonso.

El objetivo declarado es impulsar proyectos estratégicos que combinen la mejora del comercio local con la fijación de la población en entornos rurales, en línea con las prioridades de la administración regional.

El plan ha consistido en la reforma de tres locales municipales para convertirlos en puntos de venta y servicios básicos de la vecindad, con oferta de productos como frutería, carnicería, pescadería, bazar o peluquería.

Estos espacios, gestionados en régimen de alquiler, buscan cubrir servicios esenciales sin necesidad de desplazarse hasta Segovia y, a la vez, fomentar el empleo local.

La subvención concedida para estas obras asciende a 100.000 €, destinada a la adecuación de equipamientos públicos, la integración de criterios de accesibilidad, eficiencia energética y seguridad, y la creación de espacios modernos y funcionales para la actividad económica.

Ambos proyectos responden a la voluntad de dinamizar la economía local, generar empleo y atraer a nuevos emprendedores. La visita se enmarca dentro del Programa de Subvenciones para la Dinamización Demográfica, financiado con el Fondo de Cohesión Territorial, mediante el cual la Junta ha destinado 11.102.491 € a 203 proyectos demográficos en municipios rurales de Castilla y León. Durante el recorrido, la directora general subrayó la importancia de estas actuaciones para garantizar servicios básicos en el medio rural, favorecer el empleo y crear condiciones que favorezcan el arraigo poblacional, destacando la colaboración entre las distintas administraciones.

Incremento poblacional en Castilla y León. Los últimos datos disponibles sitúan a la Comunidad en una trayectoria de crecimiento que se atribuye, presuntamente, a la suma de estas medidas y otras políticas de apoyo al entorno rural.

La población regional ha alcanzado los 2.412.242 habitantes, la cifra más alta desde 2017, y Castilla y León ha superado también el registro de 2018, cuando había 2.409.164 habitantes. Además, desde 2022 la comunidad ha ganado 39.602 habitantes, lo que representa un aumento aproximado del 1,7% en lo que va de legislatura.

Estos datos, que forman parte de un marco más amplio de estrategias para frenar la despoblación, se combinan con inversiones en infraestructuras, vivienda y servicios públicos en municipios pequeños.

Supuestamente, el conjunto de medidas podría favorecer un mayor asentamiento de residentes y la llegada de nuevos emprendedores, mientras que presuntamente también podría reforzar el dinamismo económico de las zonas rurales.

En el plano histórico, estas iniciativas se insertan en un esfuerzo prolongado por contrarrestar la tendencia secular de despoblación en amplias áreas de Castilla y León.

Aunque los números recientes ofrecen una señal positiva, el mayor reto sigue siendo mantener una oferta de servicios atractiva para que la población permanezca y, en su caso, retorne a estos territorios.

La Junta ha señalado que la coordinación entre administraciones es clave para ampliar el alcance de estas medidas y para impulsar nuevas líneas de actuación que conecten urbanismo, empleo y comercio local en el medio rural.