La Junta de Castilla y León remite a UNESCO el informe de conservación de Las Médulas tras el incendio y detalla un programa de acciones a corto, medio y largo plazo para garantizar la protección del sitio y la gestión unificada.

La Junta de Castilla y León ha llevado ante UNESCO el informe elaborado por un grupo autónomo de expertos sobre el estado de conservación de Las Médulas y las medidas que se están tomando para asegurar su resiliencia como Valor Universal Excepcional (VUE).

El documento, que ya fue enviado al Ministerio de Cultura para su revisión por la Comisión Nacional de Patrimonio y, si procede, su remisión al Centro de Patrimonio Mundial, busca ofrecer una visión clara y operativa de los daños causados por el incendio del verano pasado y de las acciones en marcha para evitar que se repitan.

El consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Gonzalo Santonja, explicó que el informe se apoya en los estudios del Grupo de Asesoramiento de Emergencias del CSIC y que pretende proporcionar al Centro de Patrimonio Mundial una síntesis estructurada de los daños y de las medidas para garantizar la resiliencia del enclave y la preservación de sus claves de autenticidad e integridad.

En líneas generales, se destaca que los atributos que sostienen el valor excepcional del sitio —sus vestigios arqueológicos romanos, la configuración del paisaje minero y los elementos de autenticidad e integridad— se mantienen, pero la pérdida de cobertura vegetal ha dejado expuestos frentes mineros, canales y estructuras arqueológicas, aumentando la vulnerabilidad ante la erosión y el arrastre de sedimentos.

A nivel de daños, se señala que las pérdidas materiales directas a elementos romanos han sido limitadas; no obstante, se advierten riesgos futuros derivados de la erosión de suelos, la exposición de estructuras y posibles cambios hidroquímicos.

Sobre las prioridades, el plan propone una hoja de ruta en tres grandes fases. A corto plazo, se busca estabilizar suelos mediante acolchado y barreras de sedimentación, proteger temporalmente elementos arqueológicos, controlar el acceso en zonas inestables, intensificar el seguimiento hidroquímico y prestar ayudas de emergencia a residentes y a las actividades económicas afectadas.

A medio plazo, se plantean intervenciones de conservación específicas para elementos arqueológicos que requieren tratamiento, así como tratamientos fitosanitarios, podas y una reforestación selectiva para recuperar parte del castañar.

También se propone la rehabilitación de infraestructuras turísticas y de la señalética, y la creación de un sistema de vigilancia ambiental y patrimonial con indicadores claros para medir avances y riesgos.

A largo plazo, el objetivo es integrar todo en un Plan Integral de Gestión que garantice la prevención de riesgos, la conservación del Valor Universal Excepcional y el desarrollo socioeconómico local de forma sostenible.

Según explicó Santonja, este nuevo plan se entregará a finales de 2026, y está concebido para ser un marco de gobernanza estable, inteligente y adaptable al contexto postincendio.

Los dos documentos —Plan de Recuperación y Plan Integral— se presentan como complementarios: el primero actúa como un mecanismo inmediato de estabilización y reconstrucción, mientras que el segundo fija las bases de la gestión permanente, la conservación y el desarrollo del sitio a largo plazo.

La idea es que la recuperación no sea un proceso aislado, sino el punto de partida de un modelo más resiliente y participativo.

Se subrayó que el informe se compartirá con todos los agentes públicos y privados implicados en la conservación y difusión del patrimonio de Las Médulas.

Para facilitar su consulta, se ha habilitado un enlace en la web de la Junta de Castilla y León desde el apartado de patrimonio cultural para su descarga.

Además, el informe se presentará en el Consejo de Patrimonio Histórico, que se celebrará en Sigüenza del 8 al 10 de abril, a petición del Ministerio de Cultura, como ejemplo de buenas prácticas.

Agradecimientos y reconocimientos han llegado a las personas que elaboraron el informe, entre ellas José Ignacio Gallego (arqueólogo y asesor UNESCO), Rand Eppich (arquitecto y asesor de ICOMOS), Jorge Vega (director del Centro Asociado de UNED en Ponferrada) y Darío Álvarez (arquitecto y catedrático de la Universidad de Valladolid).

También se ha destacado la labor del CSIC desde finales del verano pasado, por su evaluación profesional de los daños y de los riesgos derivados del incendio.

Con este conjunto de esfuerzos, la Junta pretende no solo reparar los daños, sino también sentar las bases para una gestión más sólida y compartida de Las Médulas como referencia de buenas prácticas en conservación del patrimonio.