La Junta de Castilla y León reconoce a investigadores de la UCAV, la Universidad de Salamanca, la Universidad de Valladolid y la Universidad de Burgos por sus proyectos de I+D+i, además de un premio especial para nuevos emprendedores y un accésit por uso de IA con fines ambientales.
La Junta de Castilla y León dio a conocer los ganadores de la XIII edición del certamen Desafío Universidad-Empresa, una iniciativa que impulsa que investigadores universitarios colaboren con empresas para sacar adelante proyectos de I+D+i.
En esta edición, participaron equipos de la Universidad Católica de Ávila (UCAV) y de las universidades de Salamanca, Valladolid y Burgos. El objetivo no es otro que convertir ideas innovadoras en soluciones útiles para la industria y la sociedad, y todo ello dentro del marco del Plan de Transferencia de Conocimiento Universidad-Empresa (Plan TCUE) de la Junta.
El premio total asciende a 46.000 euros y la convocatoria ha servido para consolidar alianzas entre centros académicos y empresas privadas.
El primer premio recayó en el proyecto Glyco4NPdet – Desarrollo de biosensores para la detección de nanoplásticos en agua. Esta iniciativa fue presentada por la investigadora María Teresa Blázquez Sánchez, de la Universidad Católica de Ávila, y responde a una demanda planteada por la empresa abulense FCC AQUALIA S.A. La propuesta propone una solución para detectar nanoplásticos en el agua mediante biosensores basados en moléculas naturales, con la finalidad de vigilar y gestionar mejor la contaminación plástica en los recursos hídricos.
Es un ejemplo claro de cómo la ciencia puede colaborar con empresas para proteger el medio ambiente y, al mismo tiempo, abrir líneas de negocio en tecnología de sensores.
El segundo premio fue para LENTISTAB – Sistema de estabilización de vectores lentivirales, desarrollado por Jesús Lacal Romero de la Universidad de Salamanca.
Este proyecto propone mantener estables a temperatura ambiente vectores lentivirales, lo que facilita su transporte y uso en investigación biomédica y terapia génica.
Su respuesta a una demanda de la empresa 300K Solutions S.L. busca reducir costos logísticos y ampliar el alcance de estas herramientas a centros que no cuentan con frío para conservar estos vectores, algo clave para acelerar investigaciones médicas y posibles tratamientos que requieren edición genética.
El tercer premio recayó en 3D-SOSTMAT – Materiales cerámicos sostenibles para impresión 3D, del investigador Daniel Merino Maldonado, también en la Universidad de Salamanca.
Este proyecto propone reutilizar residuos de construcción para generar materiales cerámicos aptos para impresión 3D, promoviendo la economía circular y reduciendo el impacto ambiental de la construcción.
La propuesta responde a una demanda de la empresa LEON 3D IMPRESION S.L., y encaja con el impulso a soluciones industriales más sostenibles que ayudan a las empresas a innovar sin hipotecar el entorno.
Además de estos tres premios, en esta edición se concedió el Premio Especial Nuevos Emprendedores, que recayó en el proyecto PET-WALLET, del investigador Luis Carro Sancristóbal de la Universidad de Valladolid.
PET-WALLET es una herramienta digital que permite acreditar y gestionar la formación obligatoria relacionada con la tenencia responsable de mascotas, mediante credenciales verificables.
Esta iniciativa está orientada a facilitar a empresas y entidades la certificación de cumplimiento normativo y buenas prácticas de bienestar animal.
Por último, el jurado otorgó un accésit por su uso de la Inteligencia Artificial con fines ambientales a la propuesta SmartAI-POT, de Antonia Maiara Marques do Nascimento, de la Universidad de Burgos.
SmartAI-POT desarrolla un sistema que optimiza el riego agrícola mediante el análisis de datos para ajustar el uso del agua a las necesidades reales de cada cultivo, contribuuyendo así a una mayor eficiencia hídrica y a la sostenibilidad en el campo.
La ceremonia de entrega de galardones está prevista para el 5 de junio en el Campus Viriato de la Universidad de Salamanca, ubicado en Zamora, y se celebrará de forma conjunta con los ganadores del XVII Concurso Iniciativa Campus Emprendedor.
Este tipo de actos no solo premian la innovación, sino que fortalecen la colaboración entre academia y empresa, una vía para convertir conocimiento en soluciones concretas que mejoran la vida de las personas y el entorno.
Históricamente, este certamen ha servido para impulsar proyectos que, a lo largo de los años, han evolucionado hacia startups o se han integrado en procesos industriales, consolidando el papel de las universidades como motores de desarrollo regional y nacional, algo especialmente relevante en un país que busca reforzar la economía mediante la investigación aplicada y la transferencia de tecnología.
En resumen, los galardones de 2025 muestran un equilibrio entre sostenibilidad ambiental e investigación biomédica, con proyectos que abordan desde la detección de contaminantes y la optimización del riego hasta la estabilización de vectores para terapias génicas y la reutilización de materiales de construcción para la fabricación mediante impresión 3D.
Todo ello enmarcado dentro de una estrategia pública que apuesta por la cooperación entre universidades y empresas para impulsar la innovación con impacto real.