La Consejería de Transición Ecológica ha lanzado el Plan Formativo Verde de Canarias, un ambicioso proyecto para formar a los canarios en los sectores que liderarán la economía del futuro, como las energías renovables y la economía circular. Más de 80 profesionales han participado en las primeras mesas de trabajo.

El Gobierno de Canarias, a través de la Consejería de Transición Ecológica que dirige Mariano Hernández Zapata, ha puesto en marcha el Plan Formativo Verde de Canarias (PFVC).

Su objetivo es claro: que los canarios estén preparados para los empleos que van a llegar con la transición ecológica. No se trata de una ocurrencia de última hora, sino de un proyecto serio que ha contado con la participación de más de 80 profesionales de la educación, la investigación, las empresas y las administraciones.

Las primeras mesas de trabajo se han celebrado en Tenerife y Gran Canaria, y en ellas se han identificado las necesidades de formación en siete áreas clave: energías renovables, gestión del agua, residuos y economía circular, protección de la naturaleza, soberanía alimentaria, movilidad sostenible y digitalización ambiental.

Vamos, lo que viene siendo preparar a la gente para trabajar en los sectores que realmente van a generar empleo en los próximos años.

La viceconsejera Julieta Schallenberg ha dejado claro que la transición ecológica no es solo cuestión de instalar placas solares o comprar coches eléctricos.

Hace falta gente formada, con conocimientos prácticos, para que las empresas canarias puedan competir y crear puestos de trabajo estables. Y para eso, nada mejor que escuchar a los que saben: los empresarios, los profesores y los investigadores.

Canarias tiene una oportunidad única de diversificar su economía, tan dependiente del turismo. Ya está bien de vivir solo de sol y playa. Con este plan, se apuesta por la formación profesional y la especialización en sectores como las energías limpias o la gestión eficiente de los recursos.

Y no es la primera vez que se intenta, pero sí la primera que se hace con un enfoque práctico y contando con los actores implicados.

Históricamente, ha habido otros planes verdes que se quedaron en papel mojado. La diferencia ahora es que se están definiendo perfiles profesionales concretos, con las competencias que demanda el mercado laboral real. Además, se busca coordinar a las administraciones, los centros educativos y las empresas para que la formación responda a las necesidades reales, y no a ideologías.

A diferencia de otros planteamientos más teóricos, este plan formativo verde nace de la colaboración público-privada, escuchando a los empresarios que conocen las necesidades reales del mercado.

Así se evita formar a gente en habilidades que luego no sirven para nada, como ha pasado otras veces con subvenciones mal gestionadas. Aquí se prima el sentido común y la eficiencia, algo que los canarios de a pie agradecerán.

Schallenberg ha subrayado que este proceso participativo permitirá construir una hoja de ruta sólida y consensuada, alineada con las necesidades de Canarias y orientada a generar nuevas oportunidades de empleo, innovación y desarrollo sostenible para las próximas generaciones.

Y eso es mérito de todos los que han participado.

Ahora, la Consejería redactará el documento estratégico, que servirá de guía para impulsar la capacitación y especialización profesional en los sectores clave de la transición ecológica.

En definitiva, un plan que pone el acento en lo importante: preparar a los canarios para el futuro, con formación de calidad y mirando al mercado laboral.

Con este plan, Canarias demuestra que está mirando hacia adelante, sin complejos, y que apuesta por la formación como motor de la economía. Porque al final, de lo que se trata es de crear empleo y riqueza para las familias canarias, y no de imponer dogmas verdes que no tienen en cuenta la realidad de las personas.