El Gobierno de Canarias finaliza la campaña de prospecciones de 2026 con más de 4.400 inspecciones y solo cuatro nuevos positivos en Tenerife. Se flexibilizan las restricciones para la vendimia y se refuerza la vigilancia en las zonas afectadas, con la vista puesta en ser la primera región europea en erradicar esta plaga histórica.

La lucha contra la filoxera, esa plaga que en el siglo XIX estuvo a punto de acabar con los viñedos de media Europa, avanza viento en popa en las Islas Canarias.

El Gobierno regional ha terminado esta semana la campaña de prospecciones de 2026 con un resultado que invita al optimismo: se han realizado 4.435 inspecciones, un 21% más de lo previsto en las partes aéreas de la vid y un 27% más en muestras de suelo. Y lo mejor de todo es que solo se han encontrado cuatro nuevos focos, todos ellos en la llamada «zona cero» de Tenerife, en fincas abandonadas de la Denominación de Origen Tacoronte-Acentejo.

La filoxera es un bichito diminuto que se come las raíces de la vid y que en su día arruinó a los viticultores franceses, españoles e italianos, obligando a injertar todas las cepas con patrones americanos resistentes.

Pero en Canarias las cosas son distintas: aquí muchas cepas son autóctonas y crecen a pie franco, sin injerto, lo que las hace más vulnerables pero también más valiosas.

Por eso, desde que apareció la plaga en 2024, el Ejecutivo se ha tomado el asunto muy en serio.

El consejero de Agricultura, Narvay Quintero, ha explicado que los resultados demuestran que el trabajo coordinado con los consejos reguladores y los cabildos está dando sus frutos.

«Hemos impedido que la plaga se propague», ha dicho, y ha destacado que se ha modificado la orden de agosto de 2025 para adaptar las medidas a la evolución de la plaga.

¿En qué se traduce eso? Pues en que se ha reducido la zona infestada de 500 metros a 50 alrededor de cada foco, se mantiene una vigilancia especial hasta los 500 metros y se crea una zona tampón de dos kilómetros.

Además, se han suavizado las restricciones para mover uva y material vegetal en las zonas libres de plaga, lo que permitirá que la próxima vendimia se desarrolle con normalidad en la mayor parte del Archipiélago.

Así se evitan los papeleos innecesarios y se concentran los esfuerzos donde realmente hacen falta.

Las cifras hablan por sí solas: de las 4.435 inspecciones, 1.902 se hicieron en Tenerife, que es la única isla con presencia de la plaga; en Lanzarote sumaron 1.373; en La Palma, 656; y en las demás islas, entre 77 y 148. Todo ello siguiendo los planes del Ministerio y las directrices de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria. Hasta la fecha, llevan 12.361 prospecciones en total, la mayoría del año pasado.

Lo más llamativo es que Quintero ha asegurado que Canarias está en «fase de erradicación» y que si todo sigue bien, podríamos convertirnos en la primera región europea en eliminar por completo esta plaga.

«En el resto de Europa está contenida, pero no erradicada», recordó. Y ojo, que no se bajan la guardia: la vigilancia continúa con análisis de suelo, raíces y laboratorio, especialmente en la zona demarcada de Tenerife.

En definitiva, una buena noticia para un sector que es seña de identidad de las Islas. Y todo sin estridencias, con trabajo bien hecho y sin despilfarrar. Como debe ser.