La Plaza del Pilar acoge la II Muestra de Actividad Física de la Red de Centros de Mayores, donde cientos de personas mayores muestran lo aprendido en talleres de envejecimiento activo y de la experiencia. Una iniciativa del Ayuntamiento para fomentar la salud y la socialización entre las personas mayores.
Hoy, la Plaza del Pilar de Zaragoza se convirtió en un escaparate de deporte al aire libre gracias a la II Muestra de Actividad Física de la Red de Centros de Mayores.
Desde las 10:00 de la mañana, cientos de personas mayores han mostrado en directo lo que han ido aprendiendo durante este curso escolar en los Talleres de Envejecimiento Activo y de la Experiencia, organizados por el Ayuntamiento de Zaragoza para este curso 2025-2026.
La plaza se ha convertido en una feria de movimiento y baile, con propuestas para todos los gustos y ritmos: yoga, sevillanas, entrenamiento personal, danzaterapia, gimnasia de mantenimiento, taichi, danzas tradicionales, baile country, psicomotricidad y bailes de salón.
Todo ello ha generado un ambiente de convivencia y salud que ha sido reconocido por los organizadores y por las personas participantes.
En total, durante este curso 2025-2026 se han impartido 832 talleres, con capacidad para 16.746 plazas, lo que da idea de la magnitud y de la implicación de la red de centros de mayores de la ciudad. La concejala del Mayor y Familia, Paloma Espinosa, se ha acercado a la Muestra para saludar a los asistentes y subrayar que se trata de una iniciativa que demuestra el interés de las personas mayores por su propio cuidado y por practicar actividad física para mantenerse sanas y activas.
Espinosa ha destacado que el objetivo del programa es promover un envejecimiento activo y saludable, atendiendo a los intereses y necesidades de las personas mayores y colaborando en el mantenimiento y la mejora de sus capacidades físicas, psicológicas, cognitivas y sociales.
Este programa se estructura, en primer lugar, en talleres de envejecimiento activo impartidos por monitores profesionales, que se centran en tres grandes áreas: salud y calidad de vida, comunicación y cultura, y desarrollo y expresión artística.
Además, se celebran los talleres de la experiencia, que son impartidos por personas socias colaboradoras de un centro de convivencia y abordan temáticas muy variadas.
Con estas actividades se busca potenciar habilidades psicosociales, fomentar la creatividad y la autoestima y crear un espacio de encuentro donde las personas mayores puedan relacionarse y compartir experiencias.
Todo ello con el objetivo último de prevenir el deterioro y la soledad no deseada.
La inscripción está abierta a todas las personas socias de la red de centros de convivencia para mayores, y tiene lugar en septiembre, mientras que las actividades se desarrollan de octubre a mayo.
Este tipo de iniciativas encaja con una corriente más amplia de políticas sociales que se han ido fortaleciendo en España y en Europa en las últimas décadas: promover que las personas mayores mantengan su autonomía y calidad de vida mediante la práctica regular de actividad física, la socialización y la creatividad.
En Zaragoza, como en muchas ciudades, estas prácticas se han convertido en una pieza clave para explicar cómo se entiende el envejecimiento activo: no como un abandono de la vida pública, sino como una etapa de plenitud que se alinea con la experiencia de quienes ya han vivido mucho y quieren seguir aportando.
En un contexto histórico más amplio, el concepto de envejecimiento activo nació y fue impulsado con fuerza a finales del siglo XX y a lo largo de las últimas décadas como respuesta a una población que envejece cada año más.
Las administraciones locales han ido incorporando este marco en su planificación social, con actividades que buscan mantener la movilidad, la memoria, la sociabilidad y la autoestima de las personas mayores.
La experiencia de Zaragoza, plasmada en estas jornadas, refleja esa filosofía: la ciudad invierte recursos para que los mayores tengan oportunidades de movimiento, aprendizaje y encuentro, y así reducir el aislamiento y promover un estilo de vida más saludable y participativo.
En definitiva, la iniciativa no solo se trata de hacer ejercicio, sino de sostener redes de apoyo y de demostrar que la tercera edad puede ser una etapa activa y valiosa para la comunidad.