El Ayuntamiento adjudicará pronto la redacción de proyectos para cinco puentes dentro del Plan de Puentes, con inspecciones y cuatro lots de trabajo en marcha para modernizar la infraestructura y mejorar iluminación y seguridad.
Zaragoza va a adjudicar en las próximas semanas la redacción de los proyectos específicos para cinco puentes: Hierro, Piedra, Voluntariado, Cogullada y la desembocadura del Huerva.
Estas cinco infraestructuras serán las primeras en beneficiarse del Plan de Puentes, presentado el pasado mes de noviembre, y ahora entran en una fase de análisis y propuestas detalladas.
El consejero de Urbanismo, Infraestructura, Energía y Vivienda, Víctor Serrano, ha explicado que no hay motivo para alarmas y ha criticado a la portavoz del Grupo Socialista, Lola Ranera, por intentar generar inseguridad con una cuestión que, según él, “solo está en la tarea de hacer oposición” y que ya está siendo evaluada por el Servicio de Conservación de Infraestructuras.
La área de Serrano se ocupa de organizar, gestionar y controlar la conservación y mantenimiento de las vías municipales, incluidas todas las estructuras como puentes y muros.
En total hay 131 instalaciones de este tipo en la ciudad, y aunque se realizan inspecciones periódicas, ahora se quiere un programa específico para cada puente para mejorar su estado y dejar listo un proyecto de intervención integral y especializado para cada uno.
Además, dentro de estos proyectos se incluirán mejoras en la iluminación ornamental y funcional para ganar eficiencia energética, sin perder la estética que otorga valor al patrimonio que representan estos puentes.
El objetivo es combinar seguridad, uso público y belleza urbana.
El contrato para este análisis y la propuesta de intervención se divide en cuatro lotes, que serán adjudicados en las próximas semanas por el Gobierno de Zaragoza, una vez cerrada la tramitación del concurso público.
En concreto, el proyecto de reparación del puente de la carretera de Cogullada sobre el ferrocarril (Lote 1, 37.086,50 euros) ha contado con tres ofertas; el proyecto de adecuación y mejora de las pasarelas del Voluntariado y la desembocadura del río Huerva en el Ebro (Lote 2, 56.325,50 euros) ha generado interés de dos empresas; el proyecto de reparación y mejora del Puente de Hierro (Lote 3, 48.581,50 euros) ha recibido otras tres ofertas; y el anteproyecto de reparación integral del Puente de Piedra (Lote 4, 57.838 euros) cuenta con dos licitadoras.
Serrano, además, ha pedido a Lola Ranera que “haga política de verdad” y siga la acción del Gobierno, con el seguimiento de asuntos ya difundidos por las autoridades.
En la primera fase, como ya se detalló, se programarán inspecciones especializadas que pueden incluir medios de elevación, drones o equipos acuáticos.
También habrá ensayos in situ y de laboratorio. En el caso del Cogullada, no se hará una inspección especial adicional porque ya existe un anteproyecto y una inspección reciente de ADIF; sin embargo, se elaborará un informe que sirva de base para la redacción del proyecto.
En la segunda fase, los adjudicatarios deberán redactar el proyecto técnico para la mejora y puesta en valor de cada puente, describiendo los trabajos, condiciones, diseño, justificación y documentación necesaria para definir, a nivel constructivo, las posibles reparaciones.
Esto incluirá trabajos internos o externos necesarios, como redes de agua, saneamiento, alumbrado, pavimentos y canalizaciones, así como coordinarse con entidades afectadas (Confederación Hidrográfica del Ebro, ADIF, ADIF-AV, Inaga, entre otras) para anticipar condicionantes técnicos.
Puente de Piedra: al tratarse de Bien de Interés Cultural (BIC), las acciones deberán respetar el patrimonio. Se preparará un informe técnico para consultas previas a la Comisión Provincial de Patrimonio y se describirán las reparaciones y su forma de ejecución.
La inspección principal se centrará en desgaste de la sillería, grietas, vegetación y erosión en las pilas, entre otros problemas. También se creará un modelo digital del puente y se evaluará la zona de nidificación del vencejo común y del vencejo pálido, con un mapa de nidos y un anexo de procedimientos para proteger la avifauna durante las obras.
Además, se contemplarán mejoras de iluminación ornamental y un estudio de movilidad para reducir posibles afecciones al tráfico durante las obras.
Pasarela del Voluntariado: se exige una inspección especial para analizar focos de corrosión en barandillas y tableros, y la rotura de los cristales de los parapetos.
Esta pasarela, diseñada por Javier Manterola, se inauguró en 2008 y tiene 188 metros de longitud, sostenida por 46 tirantes desde un mástil central.
Los redactores evaluarán la pérdida de espesor del pavimento, tirantes, apoyos y el amortiguador central, así como el desgaste del tratamiento protector en zonas del tablero y del mástil.
A la vez, se propone un informe para la desembocadura del Huerva que evalúe mejoras en el pavimento de madera y, si procede, su sustitución, además de revisar los cristales de los parapetos y estudiar una solución menos vandálica, junto a un análisis de la accesibilidad en el desembarque.
Puente de Hierro: se buscará una mejora con una inspección previa específica, prestando especial atención a la pérdida de tratamiento protector en superficies azuladas, posibles roturas en las barandillas y otros deterioros.
También se contemplará una iluminación ornamental optimizada, con cálculos de iluminación, eléctricos y de eficiencia.
Cogullada: partiendo de los análisis ya realizados, hay un anteproyecto y una inspección de ADIF para el puente de Cogullada sobre la línea férrea.
Se pedirá a los redactores que repasen puntos críticos como posibles descorchones que afecten a la armadura, la impermeabilidad para evitar filtraciones y el estado de las juntas y barandillas.
Entre las obras previstas figuran reservar espacio para una nueva tubería de agua de fundición dúctil, mejorar la iluminación viaria, renovar juntas y asfaltar alrededor de 400 metros de longitud.
Este conjunto pretende mejorar la seguridad, la movilidad y la durabilidad del puente frente a futuras exigencias de tráfico y clima.
Con este plan, Zaragoza pretende avanzar hacia una red de puentes más segura, más eficiente y con menor consumo energético, sin perder la identidad histórica de sus estructuras.
Es un movimiento que busca tranquilizar a los vecinos y facilitar una movilidad más fluida y sostenible en el centro y en los barrios, reduciendo fallos y reparaciones de emergencia gracias a un laborioso trabajo de revisión y planificación a medio plazo.