El Ayuntamiento de Zaragoza aprueba un proyecto de Ordenanza Cívica y de Convivencia Ciudadana que endurece sanciones, regula usos del espacio público y edificios municipales, y nace de la demanda vecinal y de una consulta pública.
El Gobierno de Zaragoza ha aprobado el proyecto de la nueva Ordenanza Cívica y de Convivencia Ciudadana. La alcaldesa Natalia Chueca presentó la iniciativa, que busca una ciudad más cívica, más limpia y más segura. El equipo municipal espera que la tramitación pública y política empiece cuanto antes para que entre en vigor lo antes posible. Según la alcaldesa, la norma nace de la calle y de la demanda de los vecinos; el barómetro municipal indica que un 91,5% de los zaragozanos apoyan este tipo de medidas.
También recoge aportaciones de una consulta pública celebrada en enero.
El texto se apoya en antecedentes: en 2008 ya existió una ordenanza de protección del espacio urbano que fue derogada en 2014. La nueva norma pretende recuperar la capacidad del Ayuntamiento de actuar contra el incivismo y adaptarse a la realidad actual.
El régimen sancionador se organiza en infracciones leves, graves y muy graves. Las multas van de 50 a 3.000 euros, y además se exige reparar los daños al patrimonio público. La alcaldesa advierte que el libertinaje va a pagarse doble en Zaragoza.
Entre las conductas muy graves, con multas de hasta 3.000 euros, están los actos vandálicos contra infraestructuras municipales, grafitis realizados con materiales agresivos, el vertido incontrolado de residuos, la organización de eventos ilegales multitudinarios y la venta ambulante ilegal.
También se tipa como novedad el uso del espacio público como parques y jardines para pernoctar o para un uso indiscriminado y excluyente.
En infracciones graves, multas de hasta 1.500 euros, se incluyen el botellón, los servicios sexuales retribuidos en la vía pública, las despedidas de soltero incívicas o los insultos y humillaciones en la vía pública.
Las infracciones leves, castigadas con hasta 750 euros, incluyen orinar o escupir en la calle, no recoger los excrementos de las mascotas, arrojar colillas o basura al suelo, manipular contenedores o abandonar bicicletas y patinetes en la vía pública.
Regulación del acceso a edificios municipales. La ordenanza incorpora además una disposición específica en materia de seguridad y convivencia en dependencias municipales. El texto establece que no estará permitido el acceso a edificios y equipamientos municipales a personas que oculten su rostro o impidan su identificación visual, como burkas, niqabs, pasamontañas o cascos, sin identificarse previamente ante la Policía Local.
La alcaldesa ha defendido que esta medida se aplicará garantizando la legalidad, la proporcionalidad y la no discriminación.
Para Natalia Chueca la nueva ordenanza busca proteger la convivencia y reforzar la calidad de vida en Zaragoza. Esta norma va a favor de la mayoría de ciudadanos que respetan las normas, que cuidan la ciudad y que quieren vivir en una ciudad más limpia, más segura y más ordenada.
Además, se enmarca en un movimiento más amplio en España, donde varias ciudades buscan ordenar mejor los espacios públicos y devolver control a las instituciones para evitar el desorden y el deterioro del entorno urbano.
Se espera que la tramitación pública y política permita que entre en vigor lo antes posible y que sirva para reforzar la identidad de la ciudad ante vecinos y visitantes.