La alcaldesa Natalia Chueca supervisa la reforma integral del Albergue Municipal, que añade 949 m², mejora espacios de atención y potencia la inserción laboral a través del Plan de Primera Oportunidad.
La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, ha visitado hoy el Centro de Acogida e Inserción de Personas Sin Hogar, conocido tradicionalmente como Albergue Municipal, para conocer de primera mano las mejoras que ha puesto en marcha el Ayuntamiento con una inversión de 5 millones de euros.
La propuesta no solo dignifica las instalaciones, también refuerza la opción real de volver a encauzar la vida de muchas personas que están atravesando momentos difíciles.
La intervención ha aumentado 949 metros cuadrados útiles, lo que se traduce en más espacios de trabajo para la plantilla técnica, compuesta por una treintena de profesionales que atienden a diario a personas con necesidades muy diversas.
El nuevo complejo se estructura en dos edificios claramente diferenciados para optimizar los usos: un primero destinado a funciones administrativas, atención sanitaria y social y a talleres formativos; y un segundo dedicado a la pernocta, aseo, lavandería y mantenimiento de las personas usuarias.
Además de la mejora física, el proyecto refuerza el enfoque integral del modelo de atención individualizada, orientada a la inserción social de cada persona.
En este marco, el Albergue Municipal se consolida como el centro de referencia no solo para el alojamiento, sino para el acompañamiento social, la recuperación de hábitos y la generación de oportunidades de empleo.
Bajo el paraguas del Plan de Primera Oportunidad, se ofrecen itinerarios individualizados, conocidos como el “modelo escalera”, para acompañar a cada usuario en su camino hacia la autonomía, con acceso progresivo a vivienda, empleo y estabilidad económica.
Con este enfoque, el Ayuntamiento persigue que las intervenciones social‑ocupacionales tengan un impacto real y medible. Entre las acciones previstas destacan la orientación laboral y la formación profesional, en colaboración con entidades sociales y empresas, con cursos de cocina, peluquería, mecánica de bicicletas o competencias digitales, dirigidos a mejorar la empleabilidad.
También se impulsan talleres ocupacionales como jardinería, manualidades, costura, fútbol, batucada o club de lectura. En total, 172 personas participan actualmente en estos talleres, una cifra que refleja la vocación práctica del programa para facilitar la inclusión social.
La reforma, además de modernizar servicios, supone la primera gran renovación del centro desde su apertura en 1989. Ya el 1 de diciembre se realizó una recepción parcial de las obras que permitió poner en funcionamiento dos nuevos módulos con 20 plazas cada uno, sumando así 40 plazas desde este invierno y con estándares de confort y habitabilidad más altos.
La actuación también ha permitido poner en valor un enclave de gran peso histórico y cultural. La ampliación ocupa una parte del antiguo Convento de San Agustín, donde se han encontrado restos íberos, romanos y musulmanes. Este conjunto, construido en el siglo XIV y reformado en varias fases a lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII, aporta una riqueza patrimonial que se suma a la función social del edificio.
En 1978, el recinto pasó a propiedad municipal y, tras décadas de abandono, parte del antiguo cuartel de San Agustín fue reformado para albergar el Albergue Municipal, mientras que otros restos del convento continuaron en estado de abandono hasta las últimas reformas.
Con estas medidas, Zaragoza refuerza su compromiso con una política social basada en la dignidad de las personas y en la creación de oportunidades reales de inclusión.
Más allá de cubrir necesidades básicas, se busca que las personas usuarias recuperen su proyecto de vida y ganen herramientas para una vida más estable y autónoma, en un marco de convivencia y responsabilidad compartida.