El Ayuntamiento honra a las personas nacidas en 1926 que cumplen 100 años y comparte datos históricos y sociales sobre la Zaragoza de hoy y de hace un siglo.
El Ayuntamiento de Zaragoza organizó este martes un acto sencillo pero emotivo para agradecer a las personas de 100 años que residen en la ciudad, es decir, a las nacidas en 1926.
Según el padrón municipal, hay un total de 205 vecinos y vecinas con esa fecha de nacimiento. De ellas, 62 pudieron asistir al homenaje, en el que la alcaldesa Natalia Chueca recibió a las personas mayores junto a la delegada del Mayor, Paloma Espinosa, y a Marian Orós, consejera de Políticas Sociales.
A cada asistente se le entregó una insignia de plata de ley como recuerdo, un detalle que simboliza el reconocimiento público a esa trayectoria de vida.
Como recuerdo, cada persona recibió también una portada del Heraldo de Aragón del día de su nacimiento y una publicación especial titulada 'Centenarios de Zaragoza 1926-2026'.
Este libro, elaborado por el Servicio del Mayor con la colaboración del Archivo-Biblioteca-Hemeroteca municipal, ofrece ilustraciones, datos, noticias y curiosidades de la ciudad tal y como era hace un siglo.
Es una puerta para entender el contexto en el que nacieron estas personas y cómo ha cambiado Zaragoza en estas décadas.
Entre las invitadas de honor destacó Esther Melendo, nacida el 16 de abril de 1921. Con 105 años, vive todavía en su casa y conserva una energía que sorprende. Su presencia añadió un tono humano y cercano a la gala, recordando que la longevidad es una realidad cada vez más visible en la ciudad. Según el padrón, actualmente Zaragoza cuenta con 628 personas nacidas entre 1917 y 1926 que han superado o superarán este año la barrera de los cien años.
A nivel nacional, España es uno de los países con mayor longevidad del mundo, una tendencia que se ha ido fortaleciendo en las últimas décadas gracias a la mejora de las condiciones de vida y de la sanidad pública.
En nuestro país hay más de 16.000 centenarias y centenarios, según datos del INE, un dato que contextualiza la relevancia de estas vidas en la sociedad.
El acto contó con música en directo a cargo del grupo Cocktail Band, una tarta de cumpleaños para las personas homenajeadas y un café para todos los asistentes.
La alcaldesa felicitó a los homenajeados y les agradeció "haber construido esta Zaragoza que conocemos hoy". En sus palabras, ellos y ellas son los que han visto y vivido cambios profundos en calles, barrios y plazas; han formado familias, trabajado con esfuerzo y ayudado a sacar adelante la ciudad en momentos difíciles.
Chueca explicó que este acto no solo celebra la longevidad, sino que subraya la calidad de vida que la ciudad ofrece a sus mayores. Según la alcaldesa, una Zaragoza con muchos centenarios es una ciudad humana, cercana y comprometida con el bienestar de las personas. Además de este reconocimiento puntual, el Gobierno municipal mantiene una línea de apoyo continuado para las personas mayores: la apuesta por centros de convivencia, la ampliación de servicios y programas que facilitan una vida activa y Digna.
En este sentido, la alcaldesa destacó que el Ayuntamiento ya cuenta con 32 centros de convivencia de mayores con unos 77.000 socios. También señaló que el 45% de la población mayor de 65 años es socia de estos programas, lo que demuestra la participación activa de las personas mayores en la vida comunitaria.
En los últimos años, las medidas para mayores se han traducido en un incremento del Servicio de Ayuda a Domicilio en 30 millones de euros anuales, beneficiando a unas 8.400 personas mayores y dependientes.
Asimismo, se han impulsado cuatro nuevos comedores de mayores en distintos centros de Zaragoza para ofrecer menús saludables diarios a 4 euros, alcanzando 525 comensales.
Además de abrir los fines de semana y durante el mes de agosto, estas iniciativas responden a dos reivindicaciones históricas de los mayores de la ciudad.
Con todo este trabajo, Chueca dejó claro que el objetivo es mantener y mejorar la calidad de vida de las personas mayores, y añadió que este homenaje también honra a las familias que rodean a estas personas y que, en muchas ocasiones, han sido el sostén diario.
En definitiva, este acto no es solo una celebración de un siglo de vida, sino también una mirada al legado que las personas centenarias dejan en la ciudad y un compromiso de la gestión pública para seguir cuidando a las generaciones que han forjado la Zaragoza que todos conocemos.