El Ayuntamiento cierra un convenio con Bilbao Patrimonial para ordenar el solar del antiguo colegio Jesús y María, cediendo suelo público, creando vivienda para jóvenes, ampliando zonas verdes y ampliando equipamientos en el centro.
La directora visión de esta operación es clara: extender beneficios a toda la ciudad. Aunque algunos de los terrenos aún no estén totalmente liberados de uso privado, el marco jurídico y urbanístico ya establece la forma de compensar lo que no se puede ceder de inmediato.
En definitiva, Zaragoza da un paso determinante para invertir un viejo vacío urbano en una oportunidad de viviendas para jóvenes, más zonas verdes y un equipamiento necesario para la población.
Este tipo de acuerdos entre el sector privado y el Ayuntamiento se enmarca en una estrategia de rehabilitación y aprovechamiento inteligente de los suelos urbanos, que prioriza la convivencia entre vivienda, espacios públicos y servicios para los vecinos del centro y de los barrios cercanos.
Para la ciudad, es, por así decirlo, un compromiso con la calidad de vida y una muestra de que la planificación urbanística puede traducirse en beneficios tangibles para la gente que vive y trabaja en Zaragoza.