La ciudad aragonesa refuerza su posición en el mapa audiovisual mundial gracias a una gestión ágil de rodajes, una inversión clave y un nuevo complejo que promete cambiar el panorama profesional y económico.
Zaragoza ya no es solo una ciudad con historia; se ha convertido en un referente real para la industria audiovisual, y lo hace con hechos. El Ayuntamiento, a través de la Film Office, ha logrado multiplicar por siete la cantidad de rodajes gestionados en apenas cuatro años. Desde 2021, se han gestionado más de 750 expedientes de todo tipo y, como resultado, la ciudad ya está moviendo más de 6 millones de euros en impacto económico directo.
Pero lo más importante es que esas cifras están traduciendo empleo y actividad para empresas locales, técnicos y trabajadores de la ciudad.
La clave está en la combinación de localizaciones muy diversas, una ubicación estratégica entre Madrid y Barcelona y una burocracia ágil que facilita los rodajes sin perder el control.
Zaragoza ofrece escenarios que van desde paisajes áridos y futuristas hasta rincones históricos y el perfil verde del Ebro. Esa variedad es cada vez más atractiva para productoras internacionales que buscan reducir costes sin renunciar a infraestructuras y servicios técnicos de calidad.
Según los responsables de la Film Office, el objetivo es consolidar a Zaragoza como un hub secundario natural para grandes producciones, capaz de competir con los grandes centros sin la saturación de estos.
El impacto va mucho más allá de los rodajes puntuales. Un estudio encargado por Spain Film Commission, elaborado por Olsberg SPI, afirma que por cada euro invertido en incentivos fiscales se generan nueve euros adicionales en la economía.
Ese efecto multiplicador llega a hoteles, restaurantes, transporte, comercios y proveedores técnicos, además del valor reputacional de situar a Zaragoza en el mapa internacional de la producción audiovisual.
En resumen: no es solo cine; es una palanca económica para toda la ciudad.
La estrategia también está preparada para dar un salto cualitativo gracias a Distrito 7, el gran proyecto estratégico del sector audiovisual aragonés.
Se prevé una inversión de 20,5 millones de euros para crear tres platós de rodaje, producción virtual con tecnología LED, captura de movimiento y espacios dedicados a investigación, formación y tecnología inmersiva.
Con esa infraestructura permanente, la ciudad aspira a atraer proyectos de larga duración y a generar empleo estable para los equipos técnicos que ya trabajan en la región.
El atractivo de Zaragoza no es casual. En los últimos años, series y largometrajes han elegido la ciudad y la Comunidad de Aragón como escenario, reforzando una tendencia que el sector ya considera estructural.
Entre los proyectos mencionados figura Por cien millones, una miniserie de Movistar+ creada y dirigida por el zaragozano Nacho G. Velilla, grabada con escenarios reales de la ciudad; la producción ha servido para revelar espacios infrautilizados y optimizar el uso de recursos locales.
También destaca La Ahorcada, el nuevo largometraje de Miguel Ángel Lamata, protagonizado por Amaia Salamanca y Eduardo Noriega, que se rodó entre Zaragoza y Teruel y sirvió para celebrar su preestreno mundial en el entorno de los grandes cines de la ciudad.
En el horizonte, Distrito 7 se presenta como el cambio de juego: no es solo un conjunto de infraestructuras, sino una plataforma para la industria que genera empleo, fomenta la formación profesional y crea un ecosistema donde las empresas locales pueden competir en igualdad de condiciones con productoras de gran tamaño.
La visión es clara: convertir Zaragoza en un territorio donde rodar sea una opción constante, con calidad, rapidez y coste razonable.
Históricamente, Zaragoza ha sido una ciudad de cruce de caminos y oportunidades. La Expo de 2008 dejó una huella de modernización que continúa apoyando este nuevo impulso audiovisual. Hoy, la ciudad quiere aprovechar esa herencia para crear un sector estable que contribuya al desarrollo económico y a la consolidación de un empleo cualificado que pueda sostenerse a lo largo del tiempo.
En resumen, Zaragoza se propone seguir creciendo como ciudad de cine, con un plan claro, inversiones visibles y resultados que ya se dejan notar en la economía y en el día a día de sus vecinos.