La alcaldesa Natalia Chueca presenta el resultado final de la rehabilitación de la Celda del Prior, un inmueble histórico que se convierte en albergue y centro social, con financiación municipal y europea, y mejoras clave en accesibilidad y eficiencia energética.
La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, ha podido conocer de primera mano el resultado final de las obras de rehabilitación y reforma de la Celda del Prior, un edificio histórico que hoy ya no solo guarda su pasado, sino que mira al barrio con un uso práctico y social.
En total, la intervención ha contado con una inversión municipal de 1,5 millones de euros, de los que 562.875 euros proceden de la financiación europea Next Generation, a través del Programa de Impulso a la Rehabilitación de los Edificios Públicos (PIREP).
Este proyecto zaragozano ha destacado en la convocatoria estatal: fue el tercero mejor valorado de 405 proyectos aprobados en concurrencia competitiva, solo superado por iniciativas de Elorrio y La Pobla de Vallbona.
La acción no es un simple arreglo de fachadas; se ha planteado como una transformación funcional que convierte el inmueble en un equipamiento multifuncional.
En la planta superior se instalará un albergue para peregrinos, cuya gestión ya está en marcha para tramitar lo necesario; en la planta baja, por su parte, habrá un centro social y vecinal que acogerá variadas actividades.
Este cambio responde a una demanda vecinal y se apoya en criterios de accesibilidad, eficiencia energética y convivencia.
Entre los usos previstos para el nuevo espacio, destacan una sala dedicada al Centro de Convivencia de Mayores, que contará con el área denominada “Nos gusta hablar”, un lugar para que las personas mayores se reúnan y participen en talleres y charlas.
También habrá una sala para distintas asociaciones y colectivos vecinales, un espacio para talleres y, además, un lugar estable para la Banda de Música de La Cartuja Baja.
Con ello, se busca que el edificio sirva de nexo entre vecinos, asociaciones y visitantes, fortaleciendo la vida comunitaria.
Desde el punto de vista técnico, la rehabilitación se ha centrado en la eficiencia y la conservación. Se han realizado trabajos de aislamiento térmico en la fachada, manteniendo el valor monumental debido a la catalogación BIC (Bien de Interés Cultural).
El apsado de trasdosados por la cara interior ha reducido la transmitancia térmica sin dañar la estructura. Se ha previsto además un aislante térmico en la cubierta y se sustituyeron los ventanales antiguos por dobles con cámara, evitando puentes térmicos en carpinterías.
La eficiencia energética también se ha reforzado con luminarias de bajo consumo y una renovación íntegra de instalaciones que incluye un sistema de geotermia, complementado por medidas de consumo casi nulo para asegurar una gestión responsable de la energía.
Todo ello se acompaña de mejoras en accesibilidad, sostenibilidad, digitalización, habitabilidad y seguridad, de modo que el nuevo espacio no sea solo una construcción, sino una herramienta útil para el barrio.
La Celda del Prior se sitúa en el recinto de la Cartuja de la Concepción, una construcción del siglo XVII formada por dos edificios contiguos: uno de mayor tamaño, de titularidad privada, y otro municipal, con una parcela de 635 m2 y doble acceso.
La Cartuja de la Inmaculada Concepción en Zaragoza es el origen del actual barrio rural, y su trayectoria ilustra el carácter singular de la zona: celdas monásticas que, a raíz de la desamortización de 1835-1836, se reconvirtieron en viviendas y dieron lugar a un desarrollo urbano atípico pero muy representativo.
Con estas claves, el proyecto de la Celda del Prior pretendía no sólo conservar un edificio histórico, sino convertirlo en un polo de vida social y de servicios para los vecinos y para quienes llegan a Zaragoza a pie o en ruta.
En este sentido, el proceso ha contado con la participación de la ciudadanía: las propuestas recogidas por Participación Ciudadana y la Alcaldía de barrio han ayudado a definir la distribución de usos y la relación entre el albergue, el centro social y las entidades vecinales.
En resumen, la intervención de la Celda del Prior encaja con la estrategia de la Agenda Urbana Española y con la Nueva Bauhaus Europea: combinar historia, inclusión y eficiencia para crear espacios que mejoren la calidad de vida diaria, fomenten la cohesión y hagan de Zaragoza una ciudad más sostenible y accesible para todos.
Este proyecto demuestra, además, que la inversión pública puede tener un impacto directo en la convivencia y en la vida del barrio, algo que todos los vecinos pueden valorar cuando circula por sus calles y cuando el edificio vuelve a estar vivo y funcional.