Zaragoza avanza en su plan de biodiversidad urbana con la reintroducción del halcón peregrino. Dos ejemplares ya forman pareja y amplían su presencia en la ciudad, gracias a un programa municipal que ya cumple cuatro años.

El cielo de Zaragoza está viviendo una historia de éxito que no depende de la actualidad política, sino de la naturaleza que se va abriendo paso entre edificios y avenidas.

Hace cuatro años, el Ayuntamiento lanzó un plan para reintroducir el halcón peregrino en la biodiversidad de la ciudad. Ahora, esa estrategia empieza a recoger sus frutos: al menos dos halcones que fueron acogidos en las terrazas de Etopia para criarse y hacerse adultos ya tienen pareja y han decidido quedarse, ya sea en la ciudad o en sus cercanías, consolidando así una presencia estable de esta ave de gran pico y mirada penetrante.

Uno de los protagonistas es Fidel. Gracias a la geolocalización y a los avistamientos que realizan ornitólogos y aficionados, se sabe que Fidel se ha instalado en el cauce del Ebro, en los cortados cercanos a Utebo.

Lo más llamativo es que Fidel ha encontrado pareja: una hembra nacida en la naturaleza y que ha desarrollado su vida de forma autónoma. Este detalle refuerza la idea de que la reintroducción puede generar relatos de vida más cercanos a los que ocurren en la naturaleza original que en jaulas o vivir en cautiverio.

El otro caso llamativo es el de Cierzo. Soltado hace cuatro años, estuvo rondando la zona de San Gregorio, pero hace unos meses una caída trabajosa por una fractura en el ala lo llevó a ser ingresado.

Gracias a la rápida intervención de la Unidad Verde de Zaragoza y al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de La Alfranca, Cierzo fue operado el 8 de junio del año pasado y, tras una buena recuperación, fue devuelto a la naturaleza en noviembre.

Lo más inesperado fue que poco después encontró pareja. Todo indica que se trata de una hembra llegada desde un programa similar al de Madrid y que habría llegado a Zaragoza este invierno, encontrando en Cierzo una compañía para compartir territorio.

La pareja ha fijado su hogar en la torre de la iglesia de San Antonio Abad o en sus proximidades, en el distrito de Torrero. Varias personas han visto a Fidel y su compañera por esa zona, y se espera que, con el tiempo, sigan ampliando la familia. Además de estos dos casos, siguen en la zona otros halcones reintroducidos dentro del mismo proyecto, como Gordon, Electra y Zape, que continúan moviéndose entre Almozara, Garrapinillos y zonas cercanas al parque y al aeropuerto.

No obstante, en la vida de estas aves, como ocurre con la biodiversidad urbana, no siempre todo sale como se planifica: además de los avistamientos, algunas muertes ocurren por accidentes con tendidos eléctricos u otros imprevistos, dejando lecciones para futuras gestiones.

El Ayuntamiento de Zaragoza mantiene este programa de reintroducción del halcón peregrino en la ciudad, usando las terrazas de Etopia como base de nidificación y cría en libertad.

Este esfuerzo forma parte de la estrategia municipal para fomentar la biodiversidad urbana y lograr una convivencia entre la ciudadanía y la fauna silvestre.

Beneficios para la biodiversidad urbana

La presencia del halcón peregrino aporta múltiples ventajas: ayuda a controlar de forma natural poblaciones de palomas y otras aves urbanas, reduciendo la necesidad de métodos más invasivos; incrementa la diversidad de fauna y mejora el estado de conservación de una especie que vivió un fuerte retroceso en el siglo XX; y se convierte en un recurso educativo potente, acercando a la gente la importancia de la fauna salvaje y de un urbanismo compatible con la naturaleza.

La participación ciudadana es clave para el éxito. Se anima a la gente a comunicar avistamientos y, sobre todo, a respetar a las aves durante sus periodos de cría. Con iniciativas como la reintroducción desde Etopia, Zaragoza refuerza su compromiso con una ciudad verde y resiliente, donde la innovación tecnológica convive con la conservación de la naturaleza.

Todo esto se enmarca en estrategias municipales de adaptación al cambio climático, renaturalización de espacios y mejora de la calidad de vida de los zaragozanos.