El Ayuntamiento inicia una fase piloto de señalización y pacificación alrededor de quince centros educativos en el Distrito Sur, con mejoras de señalización, urbanismo táctico y zonas de carga y descarga seguras para una convivencia vial más ordenada.

El Ayuntamiento de Zaragoza, a través de la Oficina de Planificación y Diseño de la Movilidad, ha puesto en marcha esta semana un plan específico para señalizar y pacificar quince centros educativos del Distrito Sur.

El objetivo es mejorar la seguridad vial alrededor de las escuelas, aplicando lo que recoge la Ordenanza de Movilidad de Zaragoza. Se ha elegido el Distrito Sur como punto de partida, con la idea de avanzar de forma progresiva en el resto de la ciudad.

La consejera de Medio Ambiente y Movilidad, Tatiana Gaudes, explicó que se han ido probando distintas medidas que ahora se van a aplicar según las características de cada zona.

El denominador común será siempre mejorar la seguridad vial, pacificar el tráfico y hacer más amables los entornos escolares. Hay que concienciar a los conductores para que reduzcan la velocidad y presten más atención, y a los escolares y sus familias para que estén atentos y respeten las normas.

La campaña de convivencia vial busca que todos respeten las reglas, porque la seguridad es cosa de todos: peatones, conductores, mayores y niños.

Entre los quince centros elegidos por su proximidad y por el parecido de sus entornos están Montecanal, La Salle-Santo Ángel, Soledad Puértolas, Pequeños Maestros en Valdespartera, los centros públicos de Valdespartera, Balú, Planeta Imaginario, Barquitos, Cuéntame Jardín, Dada, La Ranita Pirata y San Jorge.

En estos colegios se trabajará sobre la señalización horizontal (líneas en el suelo) y vertical (carteles) y se revisarán los límites de velocidad de cada tramo cercano a las entradas.

Además, se usarán herramientas de urbanismo táctico: pintura, mobiliario urbano temporal y elementos en la calle para delimitar zonas de uso compartido y para indicar de forma clara la zona peatonal.

Esta primera intervención es suave y podría consolidarse más adelante con obras civiles si fuera necesario.

También se estudiarán soluciones para señalar los carriles bici que pasan cerca de los centros, de manera que los ciclistas hagan más caso de la presencia de escuelas.

Y donde sea posible se crearán zonas tipo kiss and go para facilitar el acceso de las familias que llevan a los niños en coche, usando para ello paradas seguras de uso momentáneo.

Un aspecto nuevo es la instalación de señales ARASAAC, apoyadas por el Centro Aragonés para la Comunicación Aumentativa y Alternativa. Estas señales con pictogramas pretenden ayudar a las personas con dificultades cognitivas a entender mejor los avisos de seguridad vial, especialmente en calles cercanas a centros y en centros de educación especial.

Los Sistemas Aumentativos y Alternativos de Comunicación (SAAC) representan una vía para aumentar la expresión o compensar déficits de comunicación en colectivos que lo necesitan.

Entre las causas que pueden exigir SAAC están: parálisis cerebral, discapacidad intelectual, trastornos del espectro autista, algunas enfermedades neurológicas, entre otras.

Con pictogramas específicos, los mensajes de seguridad pueden ser entendidos por niños, jóvenes, adultos o mayores que no manejan el lenguaje hablado al 100%.

En la práctica, estas herramientas se han utilizado en otros barrios de Zaragoza, y la consejera destaca que conviene adaptar cada intervención al tipo de vía y al uso que tenga cada calle.

El plan de partida en el Distrito Sur es un ensayo que podría extenderse a más zonas de la ciudad si los resultados son positivos. En cualquier caso, la intención es facilitar la llegada de los escolares a clase sin sobresaltos, reforzar la seguridad de los conductores que circulan por las cercanías y colaborar con familias para que la experiencia de ir a la escuela sea más ordenada y segura.

El comienzo se ha hecho a modo de piloto y la intención es que las mejoras queden en el entorno de cada centro con una implementación escalonada para evitar grandes obras de golpe.

En caso de éxito, el programa podría consolidarse con otras intervenciones de movilidad más profundas, siempre con el objetivo de reducir la velocidad en las proximidades de los colegios y de hacer la ruta hacia la escuela menos peligrosa y más fluida.