La bicicleta pública Bizi Zaragoza alcanza 10 millones de desplazamientos desde su relanzamiento en 2025, con 2.500 bicicletas y 276 estaciones. Un análisis claro de su impacto, cambios en el reparto modal y datos clave sobre seguridad y uso diario.

Este mayo, Bizi Zaragoza ha superado el hito de 10 millones de desplazamientos desde que arrancó en enero de 2025. La bicicleta pública ha entrado con fuerza en la vida diaria de la ciudad y ya no es una opción marginal: se ha convertido en una pieza clave para moverse rápido, sin atascos y sin culpa medioambiental.

Con 2.500 bicicletas y 276 estaciones operativas, la red ha mostrado un rendimiento que no es común en sistemas de este tipo en España, con promedios que rozan las 10 utilizaciones por bici al día y con picos muy por encima de la media en los meses de mayor actividad.

El día más intenso de toda la historia tuvo lugar el 3 de octubre de 2025, durante las Fiestas del Pilar: 44.568 usos en un solo día. En aquella jornada, cada bicicleta realizó una media de 18 viajes, recorrió unos 48 kilómetros y estuvo en marcha casi 4 horas. Como referencia más reciente, el lunes 11 de mayo de ese año, el sistema registró 35.342 usos. Estas cifras demuestran que la red funciona a pleno rendimiento incluso en días festivos, con caudales de tráfico que superan ampliamente las medias de otros sistemas europeos.

La magnitud del uso va más allá de la estadística: desde su puesta en marcha se han acumulado más de 24 millones de kilómetros y se ha evitado la emisión de más de medio millón de kilos de CO2 a la atmósfera.

En lo que llevamos de 2026, la red ya suma más de 7,4 millones de kilómetros recorridos y evita más de 150.000 kg de CO2. Estos datos no solo son números: señalan una mejora real de la calidad del aire y una reducción del tráfico motorizado en las calles de la ciudad, especialmente en las franjas de mayor actividad.

Uno de los cambios más relevantes es la simplificación del reparto modal entre bicicleta pública, bicicleta privada y vehículos de movilidad personal (VMP).

En abril de 2025, la bicicleta pública representaba solo el 14% del total de vehículos de micromovilidad, frente al 41% de la bici privada y el 44% de los VMP.

En abril de 2026, la bici pública ya se sitúa en el 38%, convirtiéndose en el modo de micromovilidad más utilizado. Los VMP caen al 29% y la bici privada se mantiene, pero con un ligero descenso del 41% al 32%. En conjunto, el total de desplazamientos crece un 22% y casi todo ese incremento lo absorbe la bicicleta pública. Este cambio evidencia tres cosas clave: la público está ganando presencia en itinerarios donde se han ampliado estaciones, la gente percibe la bici como un medio confiable y eficiente para trayectos cotidianos, y el impulso institucional hacia una movilidad más sostenible está dando sus frutos.

El perfil de usuarios es diverso y está en evolución. A día de hoy hay más de 130.000 altas, de las cuales más de 41.000 usan Bizi de forma recurrente. El grupo mayoritario tiene entre 19 y 29 años, seguido por el rango de 30 a 44. En cuanto al género, la participación femenina alcanza el 34,8%, cifra que continúa creciendo a medida que mejora la seguridad y la infraestructura ciclista.

A principios de 2026, tras la finalización de un periodo promocional con abonos al 50% de su precio, el abono anual se mantiene en 60 euros, mientras que el abono mensual conserva 10 euros.

Este ajuste ha provocado un ligero descenso de usuarios anuales, pero ha sido compensado por un aumento notable de abonos mensuales, que superan a diario los 1.400 usuarios nuevos o renovaciones cada mes. En la práctica, los abonados mensuales suelen realizar más de 30 trayectos al mes, lo que convierte esta opción en una alternativa muy eficiente para quienes concentran el uso en determinados meses del año.

En cuanto a patrones de uso por franjas horarias, la red se adapta a la vida de la ciudad: la hora punta de la mañana (07:00-09:00) se emplea para ir al trabajo o a clase; el pico del mediodía (14:00-15:00) es el tramo más intenso del día; por la tarde (17:00-20:00) predomina el regreso a casa y las actividades cotidianas; y los fines de semana muestran un perfil distinto, con picos más tardíos (17:00-19:00).

A pesar del crecimiento acelerado, la seguridad se mantiene en niveles razonablemente bajos. Hasta marzo se han registrado 409 incidentes en más de 8,6 millones de usos, lo que sitúa la tasa en torno al 0,005%. De esos casos, 22 se han convertido en expedientes de responsabilidad patrimonial, lo que representa un porcentaje muy pequeño (0,00025%) frente al total de desplazamientos.

Esto sugiere que la bicicleta pública es, en general, un modo de transporte seguro y estable, que se beneficia de la mejora continua de la infraestructura vial.

Por primera vez, Zaragoza cuenta con una matriz origen-destino que revela los flujos reales de movilidad ciclista entre barrios. Entre las rutas más destacadas están Universidad-Centro-Delicias, Actur-El Rabal-Casco Histórico, Miralbueno-Oliver-Valdefierro-Delicias, Torrero-San José-Centro, y Las Fuentes-Centro/Casco Histórico/El Rabal.

Estos mapas permiten ver que ciertos movimientos internos en los distritos son tan habituales como los que conectan diferentes zonas de la ciudad, y que la bicicleta pública facilita intermodalidad con el transporte público para moverse con eficiencia.

En definitiva, Bizi Zaragoza se ha consolidado y continúa creciendo. La consejera de Medio Ambiente y Movilidad, Tatiana Gaudes, subraya que el sistema ha alcanzado en poco más de un año un nivel de uso, aceptación y eficiencia que lo sitúa entre los más exitosos del país.

El mensaje es claro: la movilidad sostenible, eficiente y compartida ya tiene un lugar estable en la ciudad y su impulso seguirá adelante en los próximos años.

En suma, 10 millones de usos no es casualidad: es la demostración de que una ciudad que apoya la bici pública puede moverse más rápido, con menos atascos y con menos contaminación, mejorando la vida diaria de sus vecinos.