La ciudad pone en marcha un plan técnico estacional para contener una plaga que amenaza los pinos y, con ello, preservar uno de sus pulmones verdes.

El Ayuntamiento de Zaragoza, a través del Área de Medio Ambiente y Movilidad, ha puesto en marcha un nuevo operativo técnico orientado a evitar o limitar la presencia del Tomicus destruens en el arbolado de la ciudad.

Las larvas de este insecto perforador atacan principalmente a los pinos, y mantener año tras año las labores preventivas resulta imprescindible para evitar su expansión.

La campaña de revisión y control se desarrollará entre los meses de febrero y abril, con especial atención en el Monte de Torrero y en otros enclaves donde se han detectado focos en años anteriores, como los pinares cercanos a la calle San Juan Bautista de La Salle y una parcela repoblada en Garrapinillos.

El objetivo principal es mantener la población de este coleóptero bajo control para afectar al menor número posible de ejemplares y evitar una propagación descontrolada, protegiendo así uno de los pulmones verdes de la ciudad.

El operativo se ejecuta con personal propio del Servicio de Infraestructura Verde y del contrato municipal de Conservación de Montes y Riberas, lo que facilita una respuesta ágil, directa y eficaz ante cualquier hallazgo.

La consejera de Medio Ambiente y Movilidad, Tatiana Gaudes, ha subrayado la importancia de esta intervención preventiva y la atención dedicada a espacios emblemáticos como los Pinares de Venecia, señalando que la protección de nuestro arbolado es una prioridad municipal y que se actúa con anticipación y rigor técnico para conservar enclaves tan valiosos como estos pinares que forman parte del patrimonio natural de Zaragoza.

La responsable municipal añadió que este tipo de campañas forman parte de una estrategia más amplia de gestión forestal sostenible. Se afirma que Zaragoza no solo actúa frente al Tomicus, sino que mantiene un control sistemático frente a otras plagas, utilizando para ello medidas basadas en la naturaleza, como el empleo de insectos beneficiosos.

Se sostiene que se trabaja todo el año para prevenir riesgos y garantizar la salud de la infraestructura verde.

SEGUIMIENTO TÉCNICO CONSTANTE. El control del Tomicus destruens exige actuación temprana, ya que las colonizaciones se producen principalmente en otoño, invierno y comienzos de primavera.

Por este motivo, la Administración inicia las labores de inspección a partir de febrero, recorriendo los pinares para localizar ejemplares con señales de haber sido colonizados.

Los técnicos municipales identifican los árboles que presentan evidencias externas, como orificios en la corteza o indicios de galerías internas, y realizan comprobaciones directas para confirmar si existen larvas en el interior del pino.

En los casos en que se detecta su presencia, los ejemplares afectados se localizan con precisión mediante GPS, lo que permite un control riguroso de los focos y una planificación eficaz de las actuaciones.

Cuando se determina que la presencia de larvas genera un daño irreversible para el árbol, procede el apeo y retirada inmediata del pino afectado, antes de que las larvas completen su metamorfosis y emerjan en forma adulta, lo que podría facilitar el traslado a otros ejemplares cercanos.

Gracias a esta estrategia, Zaragoza ha logrado mantener durante décadas las poblaciones de este insecto en niveles bajos, aunque con episodios cíclicos de aumento que obligan a mantener un seguimiento constante.

Los Pinares de Venecia, núcleo del pulmón verde de la ciudad, siguen siendo objeto de vigilancia y de actuaciones preventivas periódicas para conservar su salud y su función ecológica y social.

Presuntamente, el coste de la campaña para esta temporada podría situarse entre 100.000 y 150.000 euros, cifra que aún no ha sido aprobada formalmente y podría variar según la evolución de los focos y las actuaciones necesarias. Además, se estima que, en algunos casos, la intervención podría requerir medidas complementarias basadas en soluciones naturales y en la cooperación con el personal técnico y los proveedores del contrato de Conservación de Montes y Riberas.

En definitiva, la ciudad refuerza su compromiso con la salud de su arboleda urbana y con la preservación de un entorno verde vital para la calidad de vida de sus vecinos, manteniendo una vigilancia constante y una respuesta rápida ante cualquier señal de incidencia del Tomicus destruens.