La alcaldesa de Zaragoza participa en la liberación de Worbi y Waka, la segunda pareja de linces ibéricos en la zona, como parte de la estrategia de recuperación de la especie en la cuenca del Huerva, con apoyo institucional y medidas para el hábitat y la convivencia con el territorio rural.

La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, ha estado hoy presente en la suelta de la segunda pareja de linces ibéricos en la Finca Acampo Armijo, ubicada en el barrio rural de Torrecilla de Valmadrid.

Los nuevos ejemplares, Worbi y Waka, llegan para avanzar en la reintroducción de una especie protegida en Aragón y cuyo regreso al ecosistema de la cuenca del Huerva se pretende consolidar a medio y largo plazo.

Esta iniciativa se enmarca dentro de la estrategia nacional de conservación de la especie, cuyo objetivo es recuperar una especie que estuvo a punto de desaparecer en España y Portugal, y que hoy cuenta con una población censada que supera los 2.400 ejemplares entre ambos países en 2024.

La jornada ha comenzado con las explicaciones técnicas del proyecto y la alcaldesa ha tenido el honor de abrir uno de los cajones para liberar a uno de los ejemplares, dando así un paso más en la recuperación del lince ibérico en la región.

El plan prevé completar la liberación de cuatro parejas autorizadas por el grupo de trabajo del lince ibérico. Aragón se convirtió en marzo en la primera comunidad del noreste peninsular en recuperar esta especie, que había desaparecido de la zona en la segunda mitad del siglo XX.

Este esfuerzo forma parte de una estrategia más amplia que busca ordenar la convivencia entre especies y personas y que, además, recoge el aprendizaje de experiencias previas en otras comunidades.

La zona elegida para estas acciones suma 27.500 hectáreas y destaca por su elevada densidad de conejo, principal presa de estos felinos en libertad. El terreno fue aprobado de forma unánime por los municipios afectados y, a grandes rasgos, un 70% de ese territorio forma parte de la Red Natura 2000, lo que garantiza un hábitat favorable gracias a una mezcla de pinares, matorrales y cultivos tradicionales de secano.

El seguimiento de los linces, una vez que abandonan el cercado, se realiza de forma intensiva mediante radiofrecuencia y collares GPS, con supervisión técnica del Gobierno de Aragón.

Estos datos permiten, entre otras cosas, ajustar medidas de mejora del entorno, como la instalación de bebederos, la implementación de barreras para evitar atropellos y la adaptación de balsas con escalas y rampas para reducir riesgos de ahogamientos.

La presencia de la alcaldesa en este acto no solo se ha limitado a la esfera ambiental: también ha destacado la voluntad de convertir Zaragoza y su entorno en un referente de actividad económica y natural.

“Zaragoza es una gran capital, con los servicios de una urbe de casi 700.000 habitantes, y, al mismo tiempo, conserva una riqueza natural de primer nivel”, ha asegurado Chueca, quien ha insistido en invitar a la ciudadanía a valorar espacios cercanos como los Galachos de Juslibol o la propia Torrecilla de Valmadrid para disfrutar de esta biodiversidad, que la ciudad quiere proteger sin perder su conectividad con el entorno rural.

En paralelo, la alcaldesa anunció un avance significativo para los vecinos de Torrecilla de Valmadrid: la llegada del agua potable mediante una red de tuberías, una actuación de inversión prevista de 600.000 euros. Según sus palabras, esta obra permitirá que la aldea crezca y tenga oportunidades, “mejorando la calidad de vida y demostrando nuestro compromiso con los barrios rurales”.

Aunque el lenguaje sea de progreso, la noticia subraya un hecho claro: las políticas públicas que acompañan a la conservación de la fauna silvestre deben ir de la mano de mejoras en infraestructuras y servicios para las personas que viven en estas áreas.

En cuanto a Worbi y Waka, estos dos protagonistas proceden de centros de cría en cautividad: Worbi, un macho proveniente de Zarza de Granadilla (Cáceres), y Waka, una hembra nacida en El Acebuche, Doñana.

Ambos están ahora en un cercado de aclimatación de 18.000 metros cuadrados, con un vallado superior a cuatro metros, para facilitar su adaptación al clima, al terreno y, de forma clave, a la caza del conejo en libertad.

Tras haber participado ya Windtail y Wynx (la primera pareja liberada el mes anterior), que tras cruzar el cercado ya recorren el valle del Ebro y exploran su territorio, Worbi y Waka completarán, en este periodo de aclimatación, el proceso necesario para integrarse definitiva en la zona de estudio.

La ciudad y el ayuntamiento insisten en que la reintroducción del lince ibérico no es solo un acto simbólico: es una estrategia que busca reforzar la biodiversidad local, poner en valor el patrimonio natural y, al mismo tiempo, generar oportunidades para defender un desarrollo sostenible en los barrios rurales.

Este compromiso conjunto con el Gobierno de Aragón y otros organismos permite, además, ajustar medidas para garantizar la seguridad de las especies y de las personas que conviven en estas áreas, manteniendo un equilibrio entre conservación y convivencia cotidiana.

En definitiva, la suelta de Worbi y Waka marca un nuevo capítulo en la historia natural de Zaragoza y demuestra que, con coordinación y esfuerzo, es posible recuperar ejemplares icónicos sin renunciar al progreso de la ciudad y sus vecinos.