Zaragoza anunciará una ayuda económica para igualar el IMAR de 2024 entre barrios rurales y el resto de la ciudad. Explicamos qué cambia, cuánto cuesta y por qué se aplica.

En los próximos meses, los vecinos de Garrapinillos, Casetas y Villarrapa recibirán una compensación económica para atenuar el ajuste en los recibos del Impuesto Medioambiental sobre las Aguas Residuales (IMAR) correspondiente a 2024.

En concreto, unos 4.389 titulares de suministro serán avisados entre febrero y marzo mediante una carta personalizada que detalla la situación de cada vivienda o negocio.

Este paso llega para corregir una diferencia que se produjo desde 2022, cuando el IMAR se reformó en la Comunidad a partir de la Ley 8/2021, y que hizo que estas tres zonas quedaran fuera de las bonificaciones que aplica el resto del término municipal.

El IMAR es un impuesto gestionado por el Instituto Aragonés del Agua (IAA). No depende directamente del Ayuntamiento de Zaragoza, sino de ese organismo autonómico. Por la modificación normativa adoptada en 2021, el IAA no aplicó en Garrapinillos, Casetas y Villarrapa la bonificación que sí se concede en el resto de la ciudad.

Como respuesta, el Ayuntamiento de Zaragoza ha decidido compensarlo para que no haya diferencias tan marcadas entre barrios.

En números, el consistorio destinará casi 283.000 euros para aplicar dicha compensación en 2024. Esa cantidad se suma a los 541.000 euros que ya se pagaron en los ejercicios 2022 y 2023. Y ojo: el 2025 ya se ha facturado con el coeficiente reductor previsto por la ordenanza de saneamiento, lo que significa que, en adelante, no será necesario realizar regularizaciones posteriores por este asunto.

Para entender mejor cómo se llega a esa equiparación, hay que saber que, en Garrapinillos, Casetas y Villarrapa, durante años se aplicó un coeficiente de 1 al IMAR (es decir, el 100% del impuesto).

La justificación era que la depuración de sus aguas se realiza en la planta de tratamiento de Utebo, fuera de Zaragoza. En el resto del término municipal, sin embargo, el coeficiente es de 0,4, lo que equivale a una bonificación del 60% en la cuota del IMAR. Para alinear las cosas con el resto de la ciudad, el Ayuntamiento ha aplicado una reducción del 76% en la cuota fija y la cuota variable de la tasa municipal de saneamiento y depuración de aguas residuales.

Esta tasa, a efectos prácticos, se desglosa en 24% para alcantarillado y 76% para depuración; al bonificar la parte de depuración, se elimina por completo ese coste para esos vecinos.

Hace años este tipo de ajustes ha sido tema de debate: mejorar la equidad entre barrios y evitar que el coste de servicios básicos recaiga de forma desproporcionada sobre algunos hogares.

Con la medida anunciada, Zaragoza busca que Garrapinillos, Casetas y Villarrapa no paguen de más por un servicio cuyo tratamiento no está en su municipio, y que el conjunto de vecinos pueda afrontar sus recibos con mayor certidumbre.

Para las personas afectadas, recibir esa carta entre febrero y marzo será el primer paso para entender cuánto dejará de pagar y en qué plazos se aplicarán estos cambios.

En definitiva, se trata de corregir una anomalía administrativa heredada de una norma autonómica y de ajustar las cuentas para que el coste del saneamiento esté distribuido con justicia entre todos los residentes de la ciudad.