La ciudad pone en marcha un programa que reúne a 900 estudiantes y 50 profesores para acercar la cultura a las clases mediante la obra 'Hilos de sangre' y un coloquio posterior.

Zaragoza pone en marcha un nuevo programa para unir cultura y educación en las aulas: «Centros cívicos en vivo». Más de 900 alumnos de ESO y Bachillerato, acompañados por 50 docentes de catorce centros educativos, participarán en una iniciativa municipal que busca que la cultura no sea solo un display en la calle, sino una herramienta de reflexión y aprendizaje en el día a día escolar.

El consejero de Participación Ciudadana y Régimen Interior, Alfonso Mendoza, ha presentado este proyecto que arranca en abril y prevé una segunda edición a finales de año, coincidiendo con el primer trimestre del curso 2026-2027.

Según Mendoza, la idea es aprovechar la cultura que ya se genera en los barrios a través de los centros cívicos y traerla a las aulas para fomentar una reflexión crítica, educación en valores y aprendizaje significativo mediante las artes escénicas.

Participan unos 900 estudiantes de 3º y 4º de ESO y de 1º y 2º de Bachillerato de IES Pablo Gargallo, IES Portillo, IES José Manuel Blecua, IES Andalán, IES Miguel Servet, IES Pablo Serrano, IES Medina Albaida, IES Pedro de Luna, Colegio Villa Cruz, La Salle Montemolín, Nuestra Señora del Carmen y San José, San Vicente de Paúl, Escolapias Santa Engracia y el Centro Sociolaboral San José.

Todos ellos asistirán a la representación de la obra de teatro 'Hilos de sangre', de la compañía Riesgo Teatro, que se interpretará en el Centro Cívico Teodoro Sánchez Punter, en distintas sesiones entre el 13 y el 17 de abril.

Esta obra se concibe como una herramienta educativa que utiliza el lenguaje teatral para abordar, de forma cercana y accesible, cuestiones de especial relevancia en el ámbito educativo y social, tales como la educación emocional, la identidad, la empatía, la responsabilidad personal, la prevención de la violencia, la importancia del diálogo y la convivencia.

La dinámica de la actividad se organiza en tres fases. En primer lugar, habrá una sesión de trabajo previa en el aula, con un cuaderno pedagógico pensado para el alumnado, que introduce el contexto y los ejes temáticos de la obra y propone actividades de análisis, debate y reflexión antes de la representación.

«El objetivo es promover una recepción activa y crítica de la propuesta teatral, asegurando una comprensión más profunda de sus contenidos», explicó Mar Delgado, de los centros cívicos.

En segundo lugar, el alumnado acudirá a la representación como público activo, disfrutando del espectáculo y de la puesta en escena en horario lectivo.

En tercer lugar, tras la función se celebrará una charla coloquio con el equipo artístico, para que el alumnado pueda hacer preguntas sobre el proceso creativo y profundizar en los temas tratados.

Este encuentro, según Delgado, fortalece el aprendizaje y la participación.

El cuaderno pedagógico, junto a la representación, garantiza que la actividad trascienda lo meramente artístico y se convierta en una herramienta de innovación educativa.

Por último, Mendoza recordó que la función de teatro también se celebrará la tarde del viernes 17 de abril y estará abierta a toda la ciudadanía.

Históricamente, este tipo de iniciativas forma parte de una estrategia municipal que busca acercar la cultura a los barrios y apoyar la educación en valores a través de experiencias culturales.

En Zaragoza se ha querido mantener esa línea, aprovechando la cercanía de los centros cívicos para dar continuidad al aprendizaje fuera del aula y fomentar una convivencia más sólida entre jóvenes y comunidad.