El Ayuntamiento de Sevilla, a través de Emasesa, licita la construcción de una estación de bombeo de aguas pluviales y nuevos colectores para evitar inundaciones en la barriada Tiro de Línea, con un presupuesto de 3.525.566,32 euros y un plazo de unos 280 días, con finalización prevista para finales de 2027.

En Sevilla, el Ayuntamiento, a través de Emasesa, ha puesto sobre la mesa una convocatoria de obras para frenar las inundaciones que se producen en la zona del Tiro de Línea.

La idea es mejorar de raíz el drenaje y, para ello, se va a levantar una nueva estación de bombeo de aguas pluviales y nuevos colectores que separen la barriada de la red principal durante episodios de lluvia intensa.

El presupuesto habilitado para la intervención es de 3.525.566,32 euros y el plazo de ejecución se sitúa en torno a los 280 días, con la previsión de que las obras estén terminadas a finales de 2027. El alcalde José Luis Sanz dio la noticia a los vecinos durante una reunión celebrada el día anterior, en un encuentro donde se detallaron los trabajos que se van a realizar en la barriada afectada.

Este anuncio llega en un momento en que Sevilla afronta con insistencia la necesidad de mejorar la capacidad de drenaje para evitar episodios de inundación urbana que dificultan la vida diaria de los residentes de zonas con menor cota topográfica, como es el caso de Sanlúcar la Mayor.

La solución planteada pasa por aislar la barriada de la red de colectores principal y, mediante una nueva estación de bombeo, elevar las aguas pluviales para que no vuelvan a desbordar.

Paralelamente se construirá un nuevo colector de impulsión que modificará la cuenca de vertido y conduciría los caudales al colector Tamarguillo, que discurre bajo el parque José Celestino Mutis.

En total figuran varios elementos clave: un colector nuevo por la calle Sanlúcar la Mayor, de 299 metros de longitud con secciones que van desde 400 hasta 1000 milímetros; para los tramos pequeños se utilizará gres vitrificado y, en los diámetros mayores, hormigón armado protegido con lámina interior de polietileno (HAPE).

Además, habrá otro colector por la calle Écija, con 168 metros de recorrido y diámetros de 800 y 1000 milímetros en HAPE. También se prevén pequeños tramos de conexión con las redes existentes a lo largo de Morón, Marchena, Utrera, Osuna, Carmona, Lora del Río y Sierra de la Grana, varias cámaras y otros elementos auxiliares.

Una pieza central será la Nueva Estación de Bombeo de Aguas Pluviales (EBAP), situada en la intersección de Écija con Lora del Río, en la Plaza Sierra de la Grana.

La cámara de bombeo tendrá unas dimensiones de 7,35 x 5,85 x 7,81 metros y alojará tres bombas sumergibles en paralelo, cada una con caudal de 500 litros por segundo, altura manométrica de 9,03 metros y potencia nominal de 60 kW, lo que permite una capacidad total de bombeo de 1.500 litros por segundo. También contará con una cámara de válvulas y un edificio para alojar los cuadros eléctricos. Para completar el sistema, habrá un colector de impulsión de 242 metros con diámetro nominal de 1.000 milímetros ejecutado en polietileno de alta densidad.

La intervención también contempla la reposición de pavimentos y la extensión de una capa de rodadura en todas las calles afectadas. Todo ello forma parte de una estrategia hidrológica más amplia que la ciudad está desarrollando para mejorar la capacidad de respuesta ante inundaciones urbanas.

En el marco de esa estrategia ya se han ejecutado y se ejecutan otras obras, como las que afectan al colector principal en la Avenida de las Razas y Palmas Altas, y la nueva estación de bombeo del Tamarguillo.

Asimismo, se ha avanzado en la construcción del futuro colector interceptor, con los primeros tramos ya finalizados en las avenidas San Francisco Javier y Luis de Morales, y cuyo trazado continuará por Diego Martínez Barrio, Almirante Topete, Párroco Antonio González Abato, Victoria Domínguez Cerrato, Mago de Oz y la calle Orfebre Cayetano González, hasta enlazar con la estación de bombeo del Tamarguillo, que ganará capacidad para evacuar mayores caudales de aguas pluviales.

De este modo, el conjunto de acciones pretende disminuir de forma notable el riesgo de inundaciones en zonas históricamente sensibles de la ciudad, al tiempo que se refuerza la resiliencia ante tormentas y crecidas puntuales.

En un plano histórico, estas medidas se inscriben en la evolución de la gestión hídrica de Sevilla, que ha ido acumulando inversiones y mejoras durante décadas para convertir la ciudad en un lugar más preparado ante episodios de lluvia intensa.

Aunque cada intervención tiene sus particularidades, todas persiguen un mismo objetivo: proteger barrios, calles y viviendas, reducir daños materiales y garantizar un servicio municipal más fiable para los vecinos, incluso cuando las condiciones meteorológicas son adversas.