Sevilla ha sido designada como ciudad invitada al Flamenco Festival de Nueva York, con motivo de su 25 aniversario, contando con una programación que reúne a más de 180 artistas en 40 funciones, y que se extenderá por varias ciudades de Estados Unidos.

Sevilla dará un paso más en su proyección internacional como referente del flamenco al ser designada ciudad invitada del Flamenco Festival de Nueva York con motivo de su 25 aniversario.

La noticia fue anunciada por el Ayuntamiento de Sevilla, a través del Área de Turismo y Cultura, durante una presentación celebrada en la Real Fábrica de Artillería.

Bajo el lema ‘A true love story’, la edición recordará la larga relación entre la ciudad y el propio festival, que ha servido de escaparate para el cante, el toque y el baile durante décadas.

Entre el 25 de febrero y el 15 de marzo se prevén más de 180 artistas, integrados en 16 compañías, que sumarán un total de 40 funciones. La programación, que combina actuaciones en Nueva York con paradas en otras ciudades, refuerza la dimensión internacional del flamenco y su capacidad de proyección cultural.

Además de Nueva York, las actuaciones se extenderán a Miami, Tampa, Chicago y Boston, buscando atraer a una audiencia estimada de alrededor de 29.000 espectadores.

El director del festival, Miguel Marín, participó en la rueda de prensa junto a los intérpretes y representantes de las compañías, detallando una edición que reunirá a grandes voces del cante, el toque y el baile.

Por su parte, la delegada de Turismo y Cultura del Ayuntamiento, Angie Moreno, subrayó que Sevilla no es solo una ciudad que programa flamenco, sino la matriz, el origen y el latido que marca el compás del mundo.

Valoró la trayectoria del Flamenco Festival, que desde hace 25 años se ha convertido en una extensión natural de la identidad sevillana, con vocación de excelencia y proyección internacional.

Moreno también señaló que la designación de Sevilla como ciudad invitada se fundamenta en la legitimidad de su origen: cuando el flamenco sale al mundo, lo hace desde aquí.

Remarcó el papel de la Bienal de Flamenco de Sevilla como un sello de calidad a nivel internacional, un modelo que exporta rigor, creación y excelencia y que hoy es referencia en ciudades como Nueva York, Londres o París.

Describió esta proyección internacional como un puente transatlántico, un diálogo cultural que une a Sevilla con Nueva York y demuestra que el flamenco es un lenguaje universal que no necesita traducción.

Históricamente, el festival ha servido para consolidar el flamenco fuera de España, estrechando vínculos entre artistas de diferentes tradiciones y acercando a públicos diversos a esta forma de arte.

La presencia de Sevilla como invitada fortalece esa línea de trabajo y aporta un impulso significativo al turismo cultural, ya que Estados Unidos figura como uno de los mercados emisores más importantes para la ciudad.

En términos económicos, se estima que la actividad cultural asociada al festival genera ingresos directos e indirectos para las ciudades anfitrionas, gracias a la demanda de experiencias auténticas y a una mayor estancia de los visitantes.

En cuanto a los precios de las entradas, los espectáculos de este tipo suelen oscilar entre 25 y 60 euros, con opciones más económicas para abonos o descuentos para estudiantes y jóvenes.

Estas cifras permiten un acceso amplio al público, a la vez que garantizan un soporte viable para las compañías y las producciones que participan en la muestra.

Aunque cada edición tiene su propia estructura de precios, la tendencia general es equilibrar calidad artística y condiciones de consumo razonables para el turismo cultural.

Con esta iniciativa, Sevilla refuerza su posición como destino cultural de primer nivel y como puente entre España y Estados Unidos. La ciudad aprovecha su identidad flamenca para ampliar su alcance en un mercado clave para el turismo, al tiempo que ofrece a espectadores estadounidenses y residentes de otras ciudades estadounidenses la oportunidad de vivir una experiencia auténtica y de alta gama del flamenco, financiada por la colaboración entre administraciones, instituciones culturales y el sector privado.